La Estufa Caliente

El "Mercurio de Nicaragua" Everth Cabrera es un líder silencioso

Por René Cárdenas
fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.Una de estas mañanitas abrí mi archivo de mensajes y, entre ellos encontré uno del fino amigo, tenista de pasión y dedicado deportista nica, Leonel Arana que reside en el área de Miami desde hace muchas lunas. El texto dice:

"Aprovecho para solicitarte que escribas algo cobre Cabrerita (Everth Cabrera). El otro día vi tres entradas de un partido de los Padres de San Diego y lo vi en la caja de bateo dos veces; me dio la impresión que no tiene ni la menor idea de lo que es strike y lo que es bola. Le tira a lo que no debe y se queda pasmado con las sabrosonas. Salú. LA".

No cabe la menor duda que si un aficionado a la pelota escribe algo así con respecto a la habilidad o mediocridad  de un ligmayorista luego de ver un partido, tiene que ser alguien que observa, analiza y comenta el beisbol no solamente con pasión, pero con inteligencia.

Everth Cabrera - Torpedero de los Padres de San Diego.Como narrador y escritor de Liga Mayor he visto eso muchas veces y no solamente en novatos, sino en bateadores estrellas que han hecho el mismo ridículo. La verdad es que hay lanzamientos irresistibles aunque no pasen sobre el plato. También hay momentos de ansiedad y el bateador se desordena y al parecer lo único que le importa es hacer contacto y por eso pierde la disciplina y luce como Cabrerita ante los ojos de Arana y de todo aquel que ve el partido con ojo analítico.

Los bateadores que son pacientes se alejan de esa embarazosa situación. En el argot beisbolista a este tipo de bateador se le llama selectivo. Esto quiere decir que solamente le tira a las buenas o a las 'sabrosonas'.

Uno de esos bateadores como fue el Dodger Manny Mota por ejemplo, encuentran lanzadores que saben de esa selectividad y los retan para sacarlos del método, y algunos lo consiguen y es cuando al mejor gorila se le cae el banano.

Hay muchos impulsos en los beisbolistas y esto hace que el deporte sea fascinante. Sería divino ver a un lanzador de mente fotográfica como fue Fernando Valenzuela, frente a un Mota o un Lenny Harris o un Forrest "Smoky" Burgess por ejemplo. Sería un sueño, una verdadera quimera.

Me inclino a creer que Cabrerita no se deja llevar todos los días por ese impulso, pero quizá padezca de otros defectos en su bateo, razón por la que registra .248 al momento de escribir esta nota. En toda su carrera tiene récord de .241. Los expertos en estadísticas vaticinan que terminará con promedio de .248 este año. En esta campaña recibe de salario $1,275.000.

Para no ser injusto al presentar solamente un aspecto acerca de este esforzado pelotero de Nicaragua, acudí al buen amigo y colega Eduardo Ortega, narrador de los Padres que ve jugar a Everth todos los días. Eduardo me dice:

"Uno de los casos más admirables que hemos experimentado en la historia de los Padres, es la evolución y crecimiento de "El Mercurio de Nicaragua", Everth Cabrera. Un pelotero joven y talentoso de humilde cuna que llegó a las Grandes Ligas dando un paso monumental desde la clase A con la desventaja añadida que tuvo que cambiar de posición.

Lo que más emociona a quien lo ve jugar, es su defensiva y su habilidad al correr las bases; (de esta segunda faceta surgió su nombre de batalla con el que lo reconoce la afición que aprecia su talento todos los días en el Parque Petco de San Diego).

Su forma de jugar y sus rápidas manos, hacen que de inmediato uno se conecte con los recuerdos de los grandes torpederos que hemos visto en el beisbol moderno, sobre todo cuando gira como un trompo acrobático para ejecutar una doble matanza. Es simplemente una fantasía y ver este tipo de jugadas espectaculares es una de las maravillosas atracciones de las Ligas Mayores.

El campeón robador de bases de la liga nacional 2012, ahora entra en la etapa que le llega a todo pelotero, ser fructífero en su posición y dominarla con maestría. Lo que me dicen los instructores de los Padres, es que disfrutan darle instrucción y verlo jugar.

Recientemente lo felicité por convertirse en el máximo robador de bases de la organización de San Diego en el sistema de Inter-Ligas y por haber conectado el imparable número 60 mil en la historia de los Padres. Fue con dos outs en la novena entrada para ganar de visita a los Orioles de Baltimore. Fue una oportunidad que logró aprovechar para entrar en la historia por ser quien disparó ese imparable 60 mil.

Al conversar con Dave Roberts, instructor de primera base del equipo, dijo:  'Mas allá de las estadísticas y sus avances en el beisból, Everth se convierte poco a poco en un líder silencioso. Su entrega en el terreno de juego es consistente, siempre corre y juega fuerte y agresivamente, entrena con seriedad y disciplina. Ahora lo perciben en forma diferente dentro de la cueva y la casa club; ya se ganó el respeto de sus compañeros de equipo'".

Yo veo en nuestro querido campo corto de los Padres a un Everth Cabrera Membreño, que no ha bajado la guardia. Desde el primer día que lo conocimos, vimos un joven entusiasta con muchos deseos de superarse que entiende sus retos y los enfrenta todos los días con trabajo y con el deseo de ser el mejor. Sabe de dónde viene y, orgulloso de su patria, mantiene esa humildad y valores que le dio su señora Madre al salir de casa para conquistar las Grandes Ligas". Eduardo Ortega.

Y para ampliar un poco más las generalidades acerca de Everth, a quien cariñosamente algunos le llamamos Cabrerita, el historiador nica de beisbol Tito Rondón nos obsequia con un corto historial:

"Everth Cabrera demostró el valor que tiene la Regla 5 del reclutamiento para equipos con buen sistema de buscadores de talentos. Y en el 2008 jugó para Asheville de la Liga Atlántico Sur, sucursal clase A de los Rockies  de Colorado y bateó .284 sin recibir muchas bases por bolas. Tampoco desplegó bateo de poder.

La desventaja de esta regla es que el jugador escogido debe pasar la temporada entera (salvo lesión) en el equipo de Grandes Ligas que lo escoge, pero casi nadie puede dar el salto desde A, ni siquiera desde A fuerte, a las Mayores. Pero Cabrerita robó 73 bases (nadie en todo el béisbol organizado tuvo más estafas), y demostró gran velocidad,  potente brazo y disposición para aprender.

San Diego se arriesgó, lo tomó, y hasta le dio más o menos la titularidad en el campo corto. El joven respondió con .255 de promedio, 25 robos en 33 intentos y también tuvo muchas grandes jugadas mezcladas con muchos errores por impaciencia, y terminó de octavo en la votación para Novato del Año en el 2009.

En el 2010 su rendimiento bajó mucho y las lesiones que tuvo hicieron que jugara apenas 58 partidos en triple A y en la temporada del 2011 en las Grandes Ligas (supuestamente su campaña de aprendizaje definitivo) solamente tuvo ocho turnos al bate.

Así que en el 2012 empezó otra vez en triple A, pero después de batear .333 y robar 15 bases en 15 intentos fue ascendido definitivamente a los Padres San Diego. Fue líder en bases robadas de la Liga Nacional, y casi le quita el título de las Mayores al sensacional Mike Trout, de los Angelitos, que jugó mucho más. La pregunta quedará siempre así: Si Cabrerita hubiera jugado el mismo número de partidos que Trout, ¿hubiera robado más bases que Trout?

Hay que señalar que Cabrerita trabajó duramente y con gran disciplina tanto en los campos de entrenamiento de los Padres en Arizona y en la República Dominicana, como en sus cortas vacaciones en la tierra donde nació.

En Nicaragua

Everth Cabrera nació en Nandaime, departamento de Granada, y reside en Jinotepe, departamento de Carazo.

Pertenece a una nueva generación de peloteros nicaragüenses que comprende la necesidad de la disciplina y el trabajo fuerte, y que siguen el ejemplo del Dennis Martínez veterano (no del novato seducido por los vicios, sobre los que triunfó). Otros jugadores de este tipo son Erasmo Ramírez con los Marineros de Seattle y, Wilton López, que después que fue obtenido por Houston del grupo de peloteros transferibles de los Padres, pasó a los Rockies en una especie de canje indirecto de nicas por Cabrera.

El béisbol nicaragüense desafortunadamente se decidió por la pelota aficionada a partir de 1939 y otra vez cuando terminó la primera edición de la Liga Profesional en 1967, y así no ha producido tantos jugadores de Grandes Ligas como su talento merecería (“Chino” Meléndez, Stanley Cayasso, Jonathan Robinson y muchos otros).

Por lo tanto no sorprende tanto que Cabrera sea el mejor torpedero jamás producido por Nicaragua (supera a Rigo Mena y a Paco Soriano, entre otros).

Lo que sí llama la atención es que sea el mejor bateador ambidextro de la historia nica, delante de Victorino Castro y por supuesto los amateur como Calixto Vargas y Oscar “Colorado” Alvarado. Es el único nicaragüense en acaparar un título ofensivo en Grandes Ligas. Y ciertamente que esa habilidad no tan común de poder batear en ambos lados del plato le convierte en un jugador un tanto especial.

Lo más importante es que parece ser un faro que iluminará el camino de la seriedad, la disciplina y el trabajo duro para abrir una senda amplia para que más pinoleros emprendan la ruta a las Mayores".  Tito Rondón.

Si volvemos la mirada al comienzo de la campaña, Cabrera comenzó candente. La otra buena noticia fue que su promedio de ponches bajó un 6% mientras que su promedio de bases por bolas se mantiene casi igual al del año pasado. Todos los equipos que carecen de estabilidad en el campo corto o la segunda base, darían lo indecible por obtener al nica.

En 42 juegos este año, Cabrerita tiene 164 turnos al bate, 22 carreras anotadas, 41 imparables, entre ellos 4 dobles, 3 triples y 2 cuadrangulares. Cuenta con 12 carreras empujadas y 20 bases por bolas recibidas. Sufre 38 ponches. Registra 14 robos y su promedio de bateo es de .250. Su bateo de poder es de .345. Su embasamiento es de .339.

La habilidad de negociar bases por bolas es un elemento importante para Everth porque esto le permite salir al robo un instante después con la posibilidad de anotar carreras.

Los expertos se preocupan que Cabrerita pueda mantener su promedio de bases robadas del año pasado. Lo han atrapado tres veces en la intermedia durante sus 17 intentos, pero eso no es suficiente para que su piloto le apague la luz verde. Es importante que mantenga un promedio sólido de embasamiento para tener todas esas oportunidades porque allí es donde estriba su valor intrínseco.

René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros en 2008, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En tres ocasiones figuró en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown. La primera vez fue en la década del 90. Búsquelo en Twitter @RCardenas3.

El Gerente General de los Astros Jeff Luhnow y su bola de cristal

Jeff Luhnow el intrépido Gerente General de loks Astros.

Por René Cárdenas
fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.El beisbol de ligas menores es una organización de ligas profesionales que compite en niveles más bajos que las Ligas Mayores y brinda oportunidades a peloteros para su desarrollo y preparación con la mira de subir a los equipos grandes.

Todos estos conjuntos que representan lo que se conoce por ligas menores son operados como negocios independientes. Muchos son miembros del Minor League Baseball (MiLB) que opera bajo el ojo atento del Comisionado de Beisbol. Varias ligas, conocidas como independientes, no tienen enlaces con el Beisbol de Ligas Mayores.

Durante los últimos dos años en Houston se viene hablando a menudo del beisbol de liga menor y su importancia para un equipo de las Mayores.

El beisbol de las Ligas Mayores usa el proceso conocido como reclutamiento para asignar peloteros a los equipos desde 1921. Esta vía es de vital importancia y los Astros que actualmente se modifican o regeneran de pies a cabeza tienen un personal altamente especializado en estos menesteres que encabeza el Gerente General Jeff Luhnow, uno de los artífices que contribuyó a formar uno de los mejores sistemas de ligas menores del país con los Cardenales de San Luís.

Con los Astros, Jeff, se ha convertido en una abeja incansable que remueve el cielo y la tierra para adquirir diamantes en bruto y refinarlos. Es un proceso largo y tedioso que al principio se presta para que lo censuren porque los jugadores jóvenes sin experiencia no son seguros ganadores.

En el período de reclutamiento del 2012, Luhnow se llevó todas las palmas como uno de los más agresivos pescadores de talento joven:

 "Fue un esfuerzo de varias personas pertenecientes a la organización", comenzó diciendo mi entrevistado. "Lo que tenemos en mente es agregar el talento que nos podría ayudar a ganar campeonatos. Por el momento necesitamos agregar bastante talento joven que podemos desarrollar a nivel de Grandes Ligas, también a nivel de ligas menores para que nos ayuden a competir. Esa es la meta".

Nacionalmente se reportó que en el reclutamiento del 2012, Jeff se portó a la altura y lo convirtió en el mejor del año. Para un gerente general esas son palabras bienvenidas, de regocijo, como para celebrar el primer triunfo del año:

"Yo creo que así fue, pero me parece que los vaticinios son una cosa y lo que ocurre después es otra. Estoy feliz porque los muchachos que incluimos en la organización el año pasado jugaron bien durante la temporada corta y ya arrancaron la temporada larga de este año. Solamente ha pasado un poco de tiempo, pero todas las noticias son buenas".

Personalmente pienso que el sistema de ligas menores de los Astros está saludable y promete hoy día y, al respecto, Luhnow nos brinda un comentario general:

"Yo trabajé para otra organización (Cardenales) y ahí aprendí que el esfuerzo es necesario para mejorar un equipo que no tiene muchos prospectos en las ligas menores y, cuando llegué a los Astros en el 2011 vi que había algunos peloteros impresionantes con mucha promesa, pero no había suficientes con relación a otros clubes y, por eso los evaluadores nos dieron calificaciones de 25 a 30 comparado con las otras organizaciones que nos habían clasificado como la número 4, 8 o 9, entonces pensamos que en sus ojos, ya hemos llegado ser un grupo que tiene el talento entre los mejores del beisbol. Nosotros queremos agregar más y llegar al primer puesto. La meta es llevar a esos muchachos a las Ligas Mayores".

Según ESPN el sistema de ligas menores de los Astros está clasificado como cuarto en el beisbol. Sería interesante averiguar cuáles han sido las mejorías con relación a los años anteriores.

"Creo que tenemos más prospectos", señaló Luhnow. "Cuando yo llegué, los que estaban aquí como Jonathan Singleton, George Springer y Delino Deshields han progresado. Hemos tenido mucho cuidado de ver donde juegan, que no sea en niveles donde no puedan competir; por eso el año pasado el pelotero y el lanzador del año repitieron niveles que ya habían pasado; pero fue a propósito porque queríamos que ellos tuvieran éxito en ese nivel antes de  pasar al próximo. Al mismo tiempo los cambios que hicimos durante el verano fue de la mayoría de jugadores que había y que eran prospectos y estos se integraron en las menores. Y el reclutamiento fue para nosotros una parte importante de todo lo que hicimos el año pasado. Adquirimos bastante talento para la liga de novatitos".

Yo pienso que Jeff debe sentirse orgulloso del sistema de liga menor en los Estados Unidos por el promedio ganador combinado entre las organizaciones que pertenecen a las Ligas Mayores. En esto incluyo las tres apariciones de desempate de los afiliados a los Astros y el campeonato del Lancaster Clase A avanzada:

"Sí. Para mí es muy importante que los muchachos sigan desarrollándose y que al mismo tiempo aprendan lo que es ser campeones", explicó Luhnow. "Por eso en el 2012 tuvimos tres equipos que pasaron a la postemporada, dos llegaron a la lucha por el campeonato y uno ganó; eso fue muy importante. En el 2010 y el 2011 la organización tuvo el peor record en todo el beisbol y, de ir del peor al mejor en un año fue un paso muy importante para nosotros. Yo espero que se acostumbren y cuando lleguen a Houston empiecen a ganar".

Como la estrella obviamente es el jugador de cuadro Carlos Correa, quisiera saber si se tiene alguna idea de más o menos cuánto tiempo le falta para alcanzar las Ligas Mayores:

"Es difícil pronosticar eso, pero te digo que él tiene 18 años ahora y juega en Clase A donde tuvo un buen arranque habiendo disparado su primer jonrón", manifestó Luhnow. "Yo creo que Carlos debe pasar todo el año en ese nivel y el año que viene iría a Clase AA y, luego, si todo sale perfecto lo podríamos ver en las Mayores". La industria del beisbol ha demostrado que un proceso como el que sigue el joven borinqueño, tiene solamente un 5% de éxito.

Uno de los novatos de los Astros, el jardinero dominicano Domingo Santana que se distinguió en la Liga de California, parece que va por buen camino en este difícil trajinar de aprendizaje y, al respecto, Jeff me ofrece el siguiente comentario:

"Yo pienso que sí", comentó Luhnow. "Este pelotero tiene bastantes atributos y el año pasado en Clase A fuerte, tuvo una campaña impresionante pero lo que nos va a dar mucha información es el resultado este año en Doble A. Cuando un muchacho puede progresar y jugar con todas las habilidades en Doble A, eso significa para mí que está cerca de llegar a las Grandes Ligas. Tiene un brazo extraordinario; puede batear con poder y tiene oportunidad de llegar a ser una estrella y, lo mostró en Houston cuando jugamos antes de la temporada oficial con los Cachorros de Chicago. Impresionó bastante con un par de imparables que en otros estadios la hubiera sacado".

Se dice en los corrillos del beisbol que en el reclutamiento del 2012 Jeff se robó todas las bases al pescar a Río Ruíz. Me gustaría saber qué clase de progreso le augura en las próximas dos temporadas:

"Para mí va a ser interesante ver a estos chamacos progresar juntos", precisó Jeff tratando de proyectar en su mente una escena en el futuro. "Actualmente Ruíz juega la tercera base y Correa en el campo corto del mismo nivel. Los dos tienen más o menos la  misma edad y van progresando uno al lado del otro. Yo imagino que un día ambos llegarán a Houston luego de dos o tres años de jugar juntos. Río que es zurdo tiene bastante potencial para rendir y batear para un promedio alto y con poder. Hay más, su defensiva será adecuada para un tercera base. Es un muchacho de mucha promesa, es americano de descendencia mexicana, estudió en California y habla español".

Yo quisiera saber también cuál es el prospecto que Jeff tiene en las menores que ahora mismo esté más cercano de penetrar el equipo grande:

"Entre los lanzadores yo creo que Jarred Cozart", precisó Luhnow sin titubear un segundo. "Jarred es uno de nuestros abridores en Triple A. Tiene una buena curva y una recta que lanza entre 95 y 97 mph. Yo creo que este año lo veremos dar el salto a los Astros. De los peloteros de posición anticipo que Robbie Grossman podría llegar este año. Él llegó de Pittsburgh a Houston por el canje de Wandy Rodríguez. Es un jugador que se embasa mucho más que los otros; tiene poder y puede jugar el jardín central. Lo observamos detenidamente durante los entrenamientos primaverales y me anticipo a decir que ya está listo".

Yo quisiera saber si Cozart está a punto de dominar sus lanzamientos, pero cuando Luhnow se refiere al plan de trabajo que tiene diseñado para él, se expresa así:

"Jarred es parte de la rotación pero en la Triple A es un poquito diferente de lo que estamos acostumbrados en las mayores. Tenemos 8 abridores en grupos de 2; en otras palabras, 4 parejas que lanzan cada cinco días pero con límite en el número de los lanzamientos. Cada lanzador tendrá más turnos con menos lanzamientos por turno para cuidar los brazos y que no se lesionen".

Otro gran talento que tienen los Astros es Lance McCullers que según los comentarios lanza hasta 100 millas por hora, pero en mi bola de cristal no veo lo que va a ser: si abridor o relevista:

"Ese lanzador tiene un brazo impresionante y por ahora domina tres tipos de lanzamiento y, en el futuro tendrá 4", señaló Luhnow. "En su primera salida del año lució bastante bien y yo creo que va a ser abridor. Seguro que en el futuro, posiblemente si quisiéramos él podría ser relevista, pero para mí es un muchacho que no solamente puede ser un simple abridor, sino que más bien un abridor dominante por su fortaleza de brazo y la mentalidad que emplea para lanzar. Su papá lanzó varios años en las Ligas Mayores y desde entonces este chico se viene preparando".

Un ligaminorista que llama la atención es Delino Deshields, Jr., Su padre a quien vi jugar cuando yo narraba con los Dodgers fue un excelente primer bate y robador de bases. Para averiguar pregunté a Jeff si el chamaco tiene buena madera para seguir los pasos de su padre.

"Yo creo que sí", ratificó Luhnow poseído de profunda convicción. "Lo que me impresionó sobre Delino es que cuando lo cambiamos de la segunda base a otra posición hace dos temporadas, ajustarse le resultó difícil el primer año y no sé si esto le afectó el bateo porque no rindió lo que se esperaba. Pero el año pasado bateó mucho, robó 101 bases en las ligas menores; fue algo muy impresionante. Tuvo buena primavera con nosotros y yo diría que está en camino de arribar a las Mayores el próximo año. Si roba 100 bases a nivel mayor con un bateo de .280 con muchas carreras anotadas, el chamaco aseguraría un buen futuro".

René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros en 2008, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En tres ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown. La primera vez fue en la década del 90. Búsquelo en Twitter @RCardenas3.

El boricua Carlos Corporán comparte el plato con Jason Castro

Por René Cárdenas
fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.Brad Ausmus fue el último receptor aceptable que los Astros lograron colocar detrás del plato en muchos años y eso fue en 2008. Desde esa campaña el equipo decidió emprender una intensa búsqueda para de una vez por todas satisfacer esa necesidad.

El desfile ha sido interminable. Entre ellos recuerdo a Humberto Quintero, J.R. Towels, Iván Rodríguez, Brian Esposito y Chris Snyder.

La realidad es que los receptores buenos están contratados. Y cuando de repente aparece uno que otro con algo de calidad y con experiencia, el precio es exorbitante. Entonces, los Astros decidieron producir uno internamente, cultivándolo y esperando su desarrollo. Ese proceso toma tiempo y no es fácil. Conste que en esto también debe considerarse el factor suerte.

Jason Castro que es un producto netamente Astro, está por recibir su bautismo de fuego este año detrás del plato, y su compañero, el hombre que lo secundará esta temporada en la receptoría es el borinqueño de 29 años de edad Carlos Corporán, un atleta gigante de 6 pies y dos pulgadas de alto. Carlos compartirá pues la responsabilidad del plato con Jason.

La guía de prensa informa que los Astros firmaron a Carlos por un año y que la organización de los Cerveceros de Milwaukee lo firmó en 2003. Ahí, el residente de Catano, Puerto Rico, hizo su aprendizaje al pasar contra viento y marea por todos los niveles de ligas menores.

Fue hasta en el año 2009 que los Cerveceros lo ascendieron al equipo grande donde solamente jugó un partido. Carlos bien despierto y lleno de emoción se las arregló para conectar un imparable en su único turno al bate y, minutos después anotó una carrera.

El equipo no lo volvió a usar y lo devolvió a las menores con un promedio de 1.000; pero para Corporán ese imparable fue de oro y el debut inolvidable. Su retorno fue al equipo Triple A Breward County y durante el receso de Liga Mayor, Carlos jugó para los Criollos del Caguas de la liga invernal de Puerto Rico.

Carlos jugó toda la temporada con el Reno Clase AAA de los Diamantes en 2010 y, el 10 de junio del año 2011 los Astros adquirieron sus servicios para insertarlo en la lista de los 40 hombres. Corporán aprovechó la oportunidad y jugó en partes las dos últimas campañas con los Astros luego de 7 años con la organización de los Cerveceros.

La niñez de mi entrevistado fue exclusivamente dedicada al beisbol. En otras palabras es un beisbolista neto, desde su infancia. Nunca se interesó por los otros deportes, especialmente porque su familia llevaba en la sangre puro beisbol y nada más.

Los juguetes que los niños reciben en los cumpleaños y otras festividades a Carlos no le llamaban la atención porque soñaba con bates, bolas y guantes para jugar a la pelota. Mientras su señor padre trabajaba para mantenerlo, su abuelo de crianza se encargó de enseñarle los primeros pasos del beisbol. Y así creció en una familia que lo apoyó y motivó con entusiasmo y esperanza, y él fue un alumno diligente. "Así fue mi vida de niño, feliz y, nunca me llamó la atención jugar otro deporte. En Puerto Rico lo que más se juega es beisbol", dijo Corporán.

Cuando Carlos apenas tenía 15 años de edad, su hermano Elvis Corporán firmó como profesional con la organización de los Yankees y él se encargó de proveerlo con todos los útiles que el chico necesitó durante su juventud para continuar practicando el deporte de sus sueños. Quería seguir los pasos de su hermano y aquél lo ayudó.

Durante su crecimiento, Corporán oía hablar mucho de los Yankees, especialmente en su hogar porque su padre tenía familia en Nueva York y los Mulos ejercían toda su influencia en la familia. Pero cuando ya era casi un hombre y comenzó a oír de otros equipos, su amor se volvió a los Cardenales de San Luís porque allí jugaba el receptor Yadier Molina uno de sus predilectos en las Mayores. "Lo llegué a conocer en persona y me cayó muy bien. Sin duda es un gran pelotero. Él fue la razón por la que mis simpatías se volvieron hacia los Cardenales", me dijo Carlos.

En la ronda No. 29 los Angelitos de Anaheim fueron los que reclutaron a Corporán mientras cursaba estudios en la escuela secundaria de Catano de borínquen en el año 2000. "Luego de discutir las posibilidades y no llegar a un acuerdo con los Angelitos, decidí jugar dos años de beisbol en el Community College de Lake City en Florida. Y hasta en 2003 fue que me reclutaron los Cerveceros en la ronda No. 13. Luego de tantos años de aprendizaje, los Astros me dieron la oportunidad y como ya ves, estoy aquí listo y contento", informó el receptor.

La suerte no sonrió a Carlos como a otros peloteros porque siempre jugaba de tercer receptor en las menores y veía poca acción. "Nunca fui prospecto. No jugaba todos los días. Me enviaban al bullpen y me ponían a jugar los domingos, pero gracias a Dios, encontré buenas personas en mi camino como el instructor de receptores Charlie Greene que fue uno de mis tutores. Inicialmente yo era tercera y primera base, pero sus instrucciones fueron magníficas y de receptor de relleno pasé a un mejor nivel. Fue en Milwaukee donde decidí jugar como receptor y la transición fue más dura de lo que esperaba", expresó Corporán.

Un día libre Carlos fue al centro de compras y de súbito sonó el teléfono y era su dirigente que le llamaba para decirle que los Cerveceros lo requerían en el equipo grande. Saltó de alegría y no lo podía creer: "Fue el momento más grande de mi vida. Me puse a llorar como un niño, pasaron por mi mente los recuerdos de toda mi niñez y  las muchas dificultades que sufrí. De inmediato llamé a mi familia para participarles la buena noticia y el lloriqueo se prolongó por horas", señaló Corporán.

En gran parte Carlos decidió ser receptor porque en ese entonces los Cerveceros tenían súper estrellas en primera y tercera bases y le dijeron que optara por cambiar de posición si quería avanzar: "No me quedó más remedio que aprender y ahora esa es mi posición", explicó Corporán.

Cuando Carlos me decía eso pensé que yo hubiera hecho lo mismo al ver que Prince Fielder en ese tiempo era la primera base de los Cerveceros.

Conste que eso ocurre a menudo en las Mayores. Se me viene a la mente el caso del dirigente de los Dodgers Tom Lasorda cuando recomendó a su propia organización que firmara a Mike Piaza que era hijo de un compadre suyo. Los Dodgers le dijeron que no necesitaban más que receptores. Lasorda contestó: "Muy bien ahora Mike es recepor", y el equipo lo envió a su academia en Guerra, República Dominicana, a aprender la posición. Ahora, Mike, es candidato seguro para el Salón de la Fama en Cooperstown. Como dicen, nunca se sabe de dónde salta la liebre.

Cuando un club tiene un buen receptor, es un buen equipo. La importancia de contar con un buen receptor es innegable y quien juega detrás del plato tiene una responsabilidad tremenda. Allí es donde se inicia la línea del centro. "Nosotros los receptores tenemos a todo el mundo de frente y por ende dominamos la escena. Es algo así como la torre de control de un aeropuerto. Se presiente la tendencia de los bateadores, que es lo que el lanzador busca le transmita el receptor con las señas que le envía. Podemos llevar el juego lento o rápido y demostrar que uno tiene energías para transmitir ánimo al resto de jugadores", afirmó Corporán.

Pregunté a Carlos acerca del sentir de un hombre de 29 años entre un grupo de jovencitos noveles que aspira a quedarse en las Mayores: "En el caso de los jóvenes de los Astros, nadie se siente atemorizado porque todos somos iguales y no hay "caballos" de muchos años. Nosotros mismos nos regimos y a veces me siento como si estuviera de nuevo en las ligas menores. Esto nos permite hacer cosas sin la observación de alguien viejo. Como todos nos tratamos bien, creo que eso establecerá la diferencia este año", indicó Carlos.

Como la temporada apenas tiene un mes, sería interesante saber con exactitud el formato de repartición del plato entre dos jugadores: "Jason Castro y yo tenemos buena química. Él es extremadamente inteligente. Es graduado de la Universidad de Stanford y se las sabe todas. Además de ser estudioso siempre está al día del beisbol por medio de su computadora y siempre nos mantenemos en comunicación. Hacemos una buen dúo y yo siempre estaré listo al llamado de la acción", señaló Corporán.

Los lanzadores de los Astros son jovencitos de poca experiencia y tendrán que depender mucho de la sabiduría y perspicacia de los receptores: "Me tomé la asignación de conocer muy bien a los lanzadores en los entrenamientos y creo que serán fáciles de manejar", dijo Corporán. "Ahí me dieron la oportunidad de jugar todos los días y servir de receptor a todos ellos. Esto me permitió estudiarlos y conocer sus propensiones. Podré averiguar lo que tratan de hacer en el montículo, descifrar sus secretos y lograr que ellos confíen en mí, ese es mi trabajo".

Corporán tiene la inclinación positiva a creer en el grupo nuevo de los Astros y piensa que va por buen camino para lograr llegar a jugar como un conjunto: "Nosotros tenemos mucho talento y pelearemos hasta el último out del partido. No tenemos grandes luminarias, pero ese talento que menciono rendirá y se dejará ver en el futuro. Muchos de nuestros peloteros pueden cambiar la suerte de un partido con un jonrón como cuando Rick Ankiel pegó uno y abrió las puertas contra los Rangers", dijo Carlos.

Nadie como un receptor para analizar los elementos de un equipo en construcción y esa fue la invitación que hice a Carlos; "Nosotros tenemos un equipo rápido que despliega mucha velocidad y algo de poder con el bate que dicho sea de paso es una buena combinación. Nosotros aceleraremos el juego a los otros equipos. Los lanzadores no se quedan atrás, pero nos distinguimos en poderío y en velocidad", terminó diciendo Corporán.

René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros en 2008, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En tres ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown. La primera vez fue en la década del 90. Búsquelo en Twitter @RCardenas3.

Carlos Peña, el BD de los Astros

Es un equipo donde no existe el ego y todavía la humildad abunda

Carlos Peña - Bateador designado de los Astros de Houston.
Carlos Peña en acción con los Astros. Foto Scott Cunningham y Getty Images

Por René Cárdenas
fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.El equipo de los Astros es el nuevo miembro de la Liga Americana y lo primero que adopta es la modalidad que lo distingue de la Liga Nacional. Me refiero a la siempre controversial diferencia de usar un bateador designado que batea en vez del lanzador. Discutir la importancia de esa variedad, no corresponde a esta nota.

Con respecto al bateador designado (BD), me inclino a creer que el incansable joven y astuto gerente general de los Astros, Jeff Luhnow, se devanó la cabeza por un buen tiempo para llegar a la conclusión que el veterano Carlos Peña, podría ser la solución, no solamente con el bate, sino como el líder del juvenil grupo que integra el nuevo conjunto.

Parece mentira, pero todo es nuevo en los Astros de 2013, incluyendo al dirigente Bo Porter que hizo su debut en estos menesteres al mando del equipo espacial. Sí, ahora todo es nuevo: nueva Liga, nuevo uniforme, nuevos colores, nuevo símbolo, nueva mascota, nuevas reglas, nuevo "Diamond Club", nueva actitud y, claro, nuevo bateador designado.

¿Es Peña la contestación a todas las plegarias de Luhnow? Yo daría el brazo derecho por tener una bola de cristal en estos momentos para indiscretamente asomarme al futuro.

A estas alturas, imagino que Luhnow, escarbó el cielo y la tierra para obtener al bateador designado de sus sueños. Yo no quisiera estar en los zapatos de él, porque comprendo las limitaciones económicas que probablemente tiene. Luego de hacerse de tripas corazón en busca del bateador designado que resultó ser Peña, vale la pena hablar de este pelotero dominicano que debuta este año ante la ansiosa afición de Houston.

Carlos nació en Santo Domingo y tiene 34 años de edad. Batea y tira a la derecha y fue firmado por Houston como agente libre el 17 de diciembre del 2012; su contrato es de un año. Originalmente fue firmado por el busca talento de los Rangers Joel Gramprieto. Llega al equipo de Houston luego de 12 campañas de servicio en las Ligas Mayores, 277 cuadrangulares y un promedio de bateo global de .234 en 1,385 juegos.

Durante su niñez, Carlos jugó beisbol por sugerencia de su padre, Felipe Peña, que para solaz y esparcimiento solía reunir a la familia entera: "Incluyendo mis tíos, todos los fines de semana jugábamos en familia", explicó el quisqueyano."Tíos contra tíos, primos contra primos eran los partidos y así aprendí a jugar beisbol".

Los recuerdos que esos encuentros beisbolistas produjeron para mi entrevistado fueron imperecederos, pero lo más importante fue un sentimiento que explica así: "La unión. Sí, la unión que había en nuestra familia de compartir, ver a mi papá reír junto con mis tíos y todos mis hermanos que también participaban en los juegos. La edad del grupo oscilaba entre los 7 y los 70 años, pero todos nos sentíamos iguales. Sin duda este es mi mejor recuerdo".

La mayoría de los peloteros hispanoamericanos que llega al beisbol organizado proviene de gente sumamente pobre y algunos de ellos de muy poca escuela. El historial de Carlos es ligeramente diferente: "Somos una familia humilde y muy trabajadora. Por fortuna, preparada profesionalmente, pero no vivíamos de manera extravagante", confirmó Peña. "Mis padres se esforzaron para darnos una vida cómoda y nunca nos faltó nada de lo cual estoy agradecido no solamente a ellos, sino a Dios también".

La familia de Peña es numerosa como casi todas las hispanas: "Mi papá, Felipe y mi Mamá Mery, tuvieron cuatro hijos en total", dijo con voz sonora y llena de orgullo. Felipe es ingeniero eléctrico y Mery es maestra y tenedora de libros. Ambos decidieron trasladarse de República Dominicana a Havenhill, Massachusetts cuando Carlos tenía 12 años para ofrecer a sus hijos una buena oportunidad en su educación.

Carlos mantenía un promedio de calificaciones de 3.3 en ingeniería en la Northeastern University antes de ser reclutado por los Rangers en 1998. Su hermano Pedro obtuvo un doctorado en investigación genética en la Universidad de Colorado y completó su posgrado en la Universidad de Minnesota. Su hermano Omar completó su licenciatura en la Northeastern. La hermana gemela de Omar, Femaris, completó su licenciatura en comunicaciones en el Boston College. Felipe regresó a la escuela para obtener una maestría en administración de empresas.

A pesar de que todos en su familia inmediata obtuvieron títulos universitarios, Carlos abandonó los estudios de su carrera de ingeniera con el objeto de jugar beisbol. "Dejé la universidad cuando en el reclutamiento me seleccionaron los Rangers de Texas", dijo Peña. "Me escogieron en la primera ronda y me decidí por el beisbol porque era una oportunidad que no podía dejar pasar. Me dije así mismo que yo podría terminar mis estudios en cualquier momento. Esto de jugar beisbol en las grandes ligas es una oportunidad que se presenta solamente una vez en la vida. Pensando así, fui en busca de convertir ese sueño en realidad".

¿Valió la pena dejar los estudios universitarios por el beisbol?, fue mi siguiente pregunta al bateador designado: "Sí, claro que sí; en esas circunstancias pensé que no estaba abandonando los estudios, más bien los estaba posponiendo a una fecha más adelantada con el propósito de buscar cómo conseguir mi mayor potencial para jugar beisbol en las Ligas Mayores. Yo sabía que me faltaban pocos créditos para graduarme. Tengo en mente completar mis estudios porque quiero tener mi diploma académico".

Me pareció interesante averiguar si en el corazón de Carlos había un poquito de arrepentimiento por haber dejado sus estudios para jugar beisbol: "No, no estoy arrepentido de haber tomado ese camino del beisbol", señaló el nuevo Astro. "Es importante volver la mirada hacia atrás porque la vida presenta victorias y tropezones. Pero en mi caso no estoy arrepentido".

Si usted lee la guía de prensa de los Astros, encontrará una gran lista de reconocimientos que Peña ha obtenido durante su carrera de exitoso ligamayorista. ¿Los tendrá ya todos?
 
"No no los tengo todos, pero me encantaría ganar una Serie Mundial", afirmó el pelotero. "Constantemente se oye decir 'yo quiero un anillo de Serie Mundial, yo quiero un anillo'. Esa frase se ha vuelto común. En este caso lo digo de corazón, yo quiero un anillo. ¿Te imaginas lo que es ir a una Serie Mundial y no ganarla? Los Rayos la perdimos frente a los Filis de Filadelfia. Yo disfruté el evento, especialmente porque el año anterior (2007) mi equipo fue el peor de las Grandes Ligas y en la siguiente temporada dimos la vuelta completa de una manera inesperada. Esa experiencia me encantó sobremanera porque ese mismo equipo del 2007 fue a la Serie Mundial en el 2008. Yo quisiera experimentar lo que se siente tener ese anillo de campeón".

Prometí a Carlos enseñarle mi anillo de Serie Mundial que recibí cuando los Dodgers ganamos el campeonato sobre los Atléticos de Oakland en 1988. Tan pronto como pase la emoción de la inauguración de la campaña lo haré.

Peña, como todos los peloteros, pasó por el sistema de ligas menores donde sufrió todas las incomodidades durante los largos viajes, pero en el desarrollo de esas temporadas aprendió muchísimo y guarda más buenos recuerdos que malos. "Para mí jugar en las menores fue agradable y necesario como jugador y como hombre", expresó el ahora BD de Houston.

Los bateadores de buen ojo y paciencia son llamados selectivos y Carlos está en ese grupo por haber acumulado 101 bases por bolas en el 2011 como inicialista de los Cachorros. "Me enseñaron a esperar por el buen lanzamiento que me permitiera sincronizar el giro del  bate, es decir, contra aquella pelota que pase por mi zona", señaló Peña. "Aprendí esto cuando jugaba beisbol aficionado y, en mis juegos universitarios comprobé que es una buena práctica. Toda pelota que no pasa por mi zona es bola y la dejo pasar. Quizá por eso el promedio de strikes que me lanzan es muy bajo".

Carlos es un jugador flexible, juega la primera base y lo hace bien como jardinero. "Jugué mucho en los jardines cuando estaba en la universidad y en realidad muy pocas veces en las Ligas Mayores", afirmó el pelotero.

Peña sabe que los Astros están en un proceso de reconstrucción como parte de un plan para formar un equipo de futuro. "A mí me encanta ser parte de este proceso y me siento feliz de poder contribuir", declaró con certeza. "Siento que estoy alrededor de un grupo de jóvenes muy despiertos. Es un equipo donde no existe el ego y todavía la humildad abunda. Considero que este lugar es especial y me fascina compartir con mis compañeros a quienes brindo lo mejor de mí como si fuéramos hermanos. Estamos unidos y eso es importante porque la unión hace la fuerza".

Es posible que los Astros no solo hayan considerado la importancia del bate de Peña para firmarlo, sino que por su edad y experiencia, pueda convertirse en una especie de líder dentro y fuera del terreno, algo que todos los equipos añoran tener. "Es importante considerar el tema del liderazgo", enfatizó Carlos. "Yo no busco ese título porque por mi  naturaleza mi brindo a los demás. Si los otros jugadores gravitan a mi alrededor  o viceversa, formaríamos una buena relación. El liderazgo no se predispone ni se manda, más bien nace y mi meta es compenetrarme con mis compañeros".

En la casa club de los Astros, existe la posibilidad de que Peña se convierta en el confesor de tantos jóvenes beisbolistas y esto, según me declaró, sería un halago para él.

Los Astros dieron en el clavo porque Peña, no solamente es el bateador designado en el terreno a la hora de la acción, sino que fuera del terreno los chamacos tratarán de emularlo por ser un líder innato.

Luego de 51 años en el viejo circuito, los Astros debutaron exitosamente en la Liga Americana el 31 de Marzo en el Parque Minute Maid al imponer una derrota de una sola cara de 8x2 a sus rivales Texas Rangers y, Peña, disparó su primer Astro imparable para iniciar su guerra con el uniforme del equipo que nació en la Liga Nacional en 1962.

René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros en 2008, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En tres ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown. La primera vez fue en la década del 90. Búsquelo en Twitter @RCardenas3.

Los Zancudos "Skeeters"de Sugar Land, establecen la pauta beisbolista en Houston con regio banquete

Mi mesa en el banquete de los Zancudos.
De izquierda a derecha: el cronistas Ivy McLemore. Laura Hatman, Bill Hartman representante de la BBWAA en Houston, Alex Treviño, analista radial de los Astros y Jilma Cárdenas.

Por René Cárdenas
fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.La noche del 21 de febrero en el estadio Constellation Field de la ciudad de Sugar Land, los Zancudos (Skeeters) miembros de la Liga Independiente del Atlántico, tuvieron el magnífico gesto de celebrar un regio banquete que inició las actividades beisbolistas de la temporada de 2013 en Houston.

Fue increíble que los Astros de Houston hayan cancelado su banquete anual que se había celebrado exitosamente por décadas. En esa ocasión, los miembros escritores de beisbol de BBWAA solían entregar los trofeos correspondientes a los mejores jugadores de los Astros. Hasta el momento no sé cuál fue el motivo de la cancelación y, todavía no he escuchado que el equipo haya dado razón alguna.

En cambio, en la preciosa ciudad de Sugar Land, que es más bien como un distrito aledaño a la enorme ciudad de Houston, el equipo independiente Zancudos, se voló la cerca y estableció las reglas del terreno con su cuadro bien rayado. ¡Qué orgullo y qué triunfo el de los residentes de esa hermosa vecindad!

Las mesas del hermoso salón del estadio estaban completamente llenas y hermosamente decoradas con floreros de cristal repletos de bolas de beisbol, calendarios de la presente campaña, un broche-símbolo del equipo, un folleto de multicolor con menciones a las experiencias que disfrutaron los asistentes en grupos, cupones paras rifas, y una tarjeta con la alineación de los invitados de honor que iba a contar momentos inolvidables de sus carreras.

La recepción comenzó a las 6 de la tarde y se prolongó hasta las 7 de la noche. Los asistentes pudieron cambiar impresiones e ingerir refrescos al mismo tiempo. Las personalidades deportivas compartieron charlas con los aficionados y posaron para fotografías pluma en mano para firmar autógrafos. Fue una hora inusitada de alegría y cordialidad.

Durante esta parte de la noche tuve la oportunidad de charlar además de Dolan, con Alex Treviño, comentarista de los Astros; José "Cheo" Cruz, consejero de los Astros; Dickie Thon, ex torpedero de los Astros; Tal Smith, ex presidente de los Astros y muchos otros que se me escapan de la memoria.

El popular ex narrador de los Astros, Brett Dolan, dado de baja de la nómina por el equipo el año pasado, fue el maestro de ceremonias y lo hizo de una manera tan sencilla que parecía estar conversando durante una charla familiar. Su actuación fue digna de mencionar, especialmente cuando entrevistó a los invitados a quienes hizo sentir muy cómodos y relajados para que respondieran con soltura y naturalidad.

Los Zancudos decidieron ponerle nombre al banquete y, en inglés lo nombraron "Hot Stove Banquet", lo que yo traduzco al español como "El Banquete de la Estufa Caliente". ¡Qué coincidencia! ¿No les parece?

Tan pronto como terminamos una exquisita cena, Dolan, presentó a los invitados de honor: Gary Gaetti, Larry Dierker y Bob Watson.

Gaetti, es el dirigente de los Zancudos, el equipo que terminó con récord de 64-76 el año pasado durante su temporada inaugural.

Gary jugó con seis equipos diferentes en las Ligas Mayores: Gemelos de Minnesota, Angelitos de Anaheim, Reales de Kansas City, Cardenales de San Luís, Cachorros de Chicago y los Patirrojos de Boston.

Larry Dierker, además de haber sido un lanzador sobresaliente con los Astros de Houston, también las hizo de comentarista de televisión y fue el más exitoso dirigente del equipo. Actualmente, Larry, trabaja de ejecutivo con los Astros y tiene que ver con el servicio a la comunidad.

En 13 temporadas con los Astros, Dierker, ganó 137 juegos y estableció varios récords no solamente como jugador, sino también como dirigente. En representación del equipo, participó en 2 juegos de estrellas.

Bob Watson con un récord de más de 45 años en beisbol profesional como jugador, instructor y ejecutivo de Liga Mayor, fue inicialista de los Astros y heredó la posición cuando Joe Pepitone llegó tarde al juego en 1966. Con Houston jugó hasta 1979. Luego jugó con los Patirrojos de Boston, Yankees de Nueva York y Bravos de Atlanta.

Watson fue el primer pelotero en la historia de las Ligas Mayores que logró batear el ciclo en ambos circuitos.

Uno de los grandes éxitos alcanzado por Bob, fue el de convertirse en el primer gerente general afro-americano en la historia de las Grandes Ligas. Primero con los Astros de Houston en 1993 y luego con los Yankees de Nueva York en 1995.

Todos ellos contaron de los mejores momentos vividos durante sus carreras y los asistentes gozaron lo indecible al escuchar historias y anécdotas que no se habían conocido antes.

Cuando me levanté de la mesa, Smith, me dijo que los Zancudos continuarán montando este mismo exitoso banquete y que esperaba verme el día de la inauguración de la campaña que se avecina. No fallaré aunque llueva y truene.

En la mesa me vi acompañado de Treviño, Bill Hartman representante de la BBWAA en Houston y el coleccionista Tom Kennedy que una vez fuera columnista del desaparecido Houston Post.

Al final del banquete, los asistentes hicieron sus propias preguntas a los invitados de honor y fue otro episodio lleno de color que hizo un éxito de la noche de beisbol de los Zancudos de Sugar Land.

La joven ex Astro, M.J. Traham, directora de medios de los Zancudos, fue alma, vida y corazón en la preparación y diseño del banquete. Mis felicitaciones a M.J. por todos sus finas atenciones.

En busca de Orlando Sánchez Diago

Orlando Sánchez Diago y René Cárdenas
Orlando Sánchez Diago y René Cárdenas observan el mapa de todas las emisoras que formaban la Cadena Internacional de los Astros

Por René Cárdenas
fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.En 1958 me hice cargo de la narración de los juegos de los Dodgers que se efectuaban en la majestuosa estructura del Coliseo de Los Ángeles y, cuatro años más tarde, retorné por tercera vez a Nicaragua a narrar el beisbol profesional de invierno.  Eran 154 partidos en las Mayores y 90 en el país que me vio nacer. Esto constituía para mi una vida de beisbol en cada instante de mi existencia. Un reto encantador especialmente cuando se viven años de juventud.

Mediante la invitación de una agencia de publicidad de Nueva York que manejaba el paquete radial y televisivo de los Dodgers, recibí la sugerencia de renunciar a los Dodgers y aceptar el puesto de narrador y director del paquete radial de un equipo que jugaría en Houston y que se llamaría Colt .45s en un estadio en construcción que llevaría el mismo nombre y más tarde en uno con techo y aire acondicionado. Esto último se me hizo difícil creer.

Todo aquello me sonaba a pura ficción, especialmente cuando me confirmaron que al cabo de tres años se jugaría la pelota en un estadio con techo y aire acondicionado. Como los proponentes eran los compradores del derecho y al mismo tiempo patrocinaban el paquete se me hizo difícil decir que no y, también porque por naturaleza soy partidario de las aventuras y de los nuevos retos.

Para mí no fue fácil dejar de narrar los juegos de los Dodgers, un equipo que hizo historia al trasladarse de Nueva York a Los Ángeles para introducir el beisbol en la costa del oeste e iniciar una era que hoy sigue siendo una mina de oro,  y que también fue un elemento importante para estabilizar la economía y la existencia de las Ligas Mayores. Pero debo de decir que además del reto y la posición que me ofrecieron,  el incentivo económico para una joven familia como la mía en ese momento, fue algo sumamente  positivo.

Así que en 1962 inicié una nueva etapa en mi carrera de narrador de beisbol de Liga Mayor. Mi primera responsabilidad fue la de buscar, seleccionar y contratar la persona que compartiría las narraciones conmigo.

Pensé en muchos narradores que sabía que existían y que personalmente no conocía; otros que solamente habían sido recomendados por diferentes personas y, por el término de dos semanas pasé devanándome la cabeza por encontrar al que debía ser la persona que me acompañara.  De súbito, recordé que en el beisbol invernal de Nicaragua, había conocido a Orlando Sánchez Diago, que narraba la pelota de invierno para la emisora de Anastasio Somoza. El cubano era todo un perfecto caballero, conocedor profundo del beisbol y uno de los más populares en la escena de la radiodifusión deportiva de Cuba.

Sin pensarlo más me entregué rápida y completamente a la tarea de averiguar el paradero de este personaje. La búsqueda comenzó en enero de 1962, poco después que la bella Cuba cayó en manos del comunismo, razón por la que miles de personas, entre ellas Sánchez Diago, salieron de la isla rumbo a todas partes del mundo.

Los cubanos refugiados en Houston, en su mayoría abogados, ingenieros y médicos, conocían a Orlando, pero ninguno de ellos me pudo informar de su paradero. Seguí todos sus consejos para encontrarlo, pero todo fue en vano. Era como si el narrador hubiera desaparecido de la faz de la tierra.

El tiempo pasaba y ya se acercaba la fecha de los entrenamientos de primavera. Todo estaba listo en Houston. La cadena de radiodifusoras se componía de 7, en Houston, Dallas, San Antonio, Corpus Christi, Brownsville, Reynosa y Laredo. La expectativa general era grandísima por tratarse de un equipo nuevo en las Ligas Mayores, con nombre de pistola del oeste y que estaría en la ciudad espacial. El estadio estaba al terminarse, los anuncios comenzaron a transmitirse para crear el ambiente beisbolista de Liga Mayor por primera vez en la historia del Suroeste de Texas, pero yo no tenía el compañero con el que compartiría las narraciones del nuevo equipo.

Recuerdo que partí con el club a la pequeña ciudad de Apache Junction, a unas 20 millas al Oeste de Mesa, Arizona, a comenzar el entrenamiento primaveral el 17 de febrero de 1962 y yo pasaba horas interminables en el teléfono indagando el paradero de Sánchez Diago. Me di cuenta que los cubanos estaban dispersados en todas partes de América y sus grupos estaban completamente desorganizados y sin mucha información, en esa época las comunicaciones telefónicas eran costosas, y no existía ese maravilloso medio de hoy que es la Internet, en otras palabras, nadie sabía el paradero de nadie.

Los Colt .45s fueron a jugar a Palm Spring, California, contra los Angelitos, cuando en el hotel recibí una llamada de un aficionado para decirme que Orlando estaba viviendo como refugiado en Caracas, pero era todo lo que sabía.

En poco minutos até cabos y llamé a Caracas para hablar con Oscar "El Negro" Prieto, viejo amigo y colega de la narración y me dijo que él lo había tenido narrando algunos juegos del equipo Leones de Caracas. Me dio su número y por fin establecí contacto con Orlando.

Le ofrecí el trabajo y me contestó: "¿En qué quieres que me vaya?". Luego aceptó los términos, pero a continuación agregó:  "Mi visa de trabajo de Los Estados Unidos está vencida y mi pasaporte cubano también. En otras palabras no existo".

Sentí que Orlando me había dado un golpe bajo con esa información, pues yo quería traerlo a narrar conmigo, él quería venir, pero la "documentación" para viajar no le favorecía, "no existía"...  ¿Qué podía hacer yo en esas circunstancias? Después del juego regresamos a Apache Junction y pasé toda la noche pensando qué diría al equipo para solucionar el problema.

En la mañana siguiente llamé a mi jefe, al dueño del equipo, al hombre que me dio el contrato, al visionario Roy "Judge" Hofheinz. Expliqué la situación y me dijo: "No tengo tiempo para discutir esto por teléfono. Toma un avión y me buscas mañana".  Siguiendo las instrucciones retorné a Houston y me di cuenta que el tema no se resolvería inmediatamente porque Hofheinz que calzaba botas altas llenas de lodo, estaba muy ocupado y no me atendería tan rápido como se necesitaba. Caminaba en cuerpo de camisa y con un casco protector en medio del terreno del estadio en construcción dirigiendo diferentes cuadrillas de trabajadores que laboraban tediosa y apresuradamente. Faltaban pocas semanas para la inauguración de la campaña y todo tenía que estar listo para el primer juego programado para el día de su cumpleaños el 10 de abril de 1962.

Luego de pasar horas y horas tratando de hablar con el Juez durante  tres días, al fin me concedió audiencia en su oficina principal a la orilla del estadio donde estaba concentrado el personal administrativo de la nueva organización. Después que minuciosamente le expliqué todos los detalles me dijo mientras encendía un gigantesco puro:

"Y a ti qué se ocurre para solucionar esto?
--¿Tiene usted algún amigo de influencia en Washington? -- le  pregunté.

Luego de pensar unos segundos y de darle vueltas y vueltas al puro entre los dedos de la mano derecha, murmuró un poco y dijo:

--¿Qué te parece el Vice Presidente de Los Estados Unidos?
--Fenómeno dije para mis adentros y luego con voz temblorosa le dije: "Simplemente fabuloso".

--"Dirigiéndose a su secretaria Mary Frances, le dijo: "llama a la Blair House y diles que quiero hablar con Lyndon (Johnson) ahora mismo", dijo el Juez. "The Blair House" era la residencia oficial del Vice Presidente. Hoy no sé si eso existe todavía.

Unos cinco minutos más tarde, los dos personajes comenzaron a platicar de política y al final el Juez Hofheinz, le contó al Vice Presidente la misma historia que yo le había explicado.

Luego de colgar el aparato telefónico, El Juez se volteó lentamente hacia mí, le dio otras vueltas al puro que ya estaba por la mitad y, dijo calmadamente:

"Llama a Orlando y dile que mañana a las diez de la mañana se presente en la Embajada Americana con su pasaporte viejo y ordénale su pasaje aéreo inmediatamente. Y ahora tengo que regresar al lodo, al calor, a la humedad y a los mosquitos de la construcción", y se marchó con el casco puesto.

Tres días más tarde fui al entonces pequeño aeropuerto Hobby de Houston a esperar a Orlando. Mientras esperaba desembarcó Peter O´Malley (hijo de Waler, dueño de los Dodgers) acompañado del secretario viajero del equipo Lee Scott y, Peter dijo:

"¿Cómo sabías que veníamos?"
--"Es una coincidencia, Peter", contesté. "Ahora trabajo para los Colt .45s".
"Te felicito y te deseo buena suerte", dijo mientras se alejaba.

Como unos treinta minutos más tarde, Orlando arribó procedente de Caracas con un permiso especial extendido por la Embajada Americana y, el senador por Texas J. Casey, si mal no recuerdo, fue el encargado a nombre del Vice Presidente Johnson para que arreglara los papeles de residencia legal de Sánchez Diago.

Así se empezó a ampliar una gran amistad de muchísimos años pues Orlando y yo compartimos narraciones de beisbol de los Colt  .45s y Astros por muchas lunas, además de todas las narraciones de boxeo efectuadas  en el Astrodome y las del Torneo Mundial Eliminatorio para buscar al sucesor de Mohammad Alí. Orlando falleció en Houston en 1985 y nuestra amistad duró toda una vida. Y mientras el Creador me siga dando vida, siempre guardaré estos gratos recuerdos en un lugar muy especial de mi mente.

Al escribir estas notas que brotan de mi memoria también recuerdo que el Juez Hofheinz, me dio la oportunidad de organizar una cadena de radio a nivel internacional para narrar los juegos dominicales de los Astros compuesta por México, Centro América, El Caribe, Colombia, Venezuela y Ecuador que tuvo una exitosa duración de tres años. Para las peleas, se agregaban emisoras en todos los otros países de Sur América.

La Cadena Radial de los Astros se concibió para dar a conocer el Astrodome al mundo hispanoamericano como la octava maravilla del mundo.  El desfile de turistas que visitó la estructura fue de millones a través de los años.

Orlando no solamente narró para los Astros en las Ligas Mayores, también lo hizo con los Dodgers por un par de semanas. Mi buen amigo Jaime Jarrín, el titular de esas narraciones, optó por aceptar un contrato para difundir algunas disciplinas con la última Olimpiada celebrada en Los Ángeles y, para suplir su ausencia, conseguí que los Dodgers le otorgaran a Orlando un contrato por ese corto período.

En pocos días Orlando se ganó completamente la simpatía de todos los jugadores de los Dodgers. Recuerdo esta anécdota como si hubiese sucedido ayer.

Terminamos de jugar una serie con los Rojos de Cincinnati y cuando el auto bus del equipo nos llevó al aeropuerto para tomar el vuelo con rumbo a los Ángeles, Orlando debía de separase del club para viajar de regreso a Houston porque ese día terminaba su contrato ya  que Jaime había terminado su responsabilidad con el Comité Olímpico.

Cuando Orlando se bajó del auto bus, todos los jugadores se pusieron de pie y le aplaudieron frenéticamente deseándole una grata despedida. El cubiche, se puso impávido en la acera del aeropuerto y, de los ojos bajaron unas cuantas lágrimas de felicidad y contento.

El Astrodome existe todavía al Sur de la ciudad de Houston como un ejemplo de la visión de un hombre conocido como Roy "Judge" Hofheinz.

En el año 2000 los Astros abandonaron el Astrome para jugar en un estadio nuevo conocido ahora como el Parque Minute Maid. El Astrodome contaba con una plaza de estacionamiento catalogada como la más grande del mundo y que originalmente tuvo un costo de $45 millones en 1965 y una reparación de $50M 20 años más tarde. Debe saberse que sigue en pie, sin inquilino, desbaratándose poco a poco y, con el tiempo desaparecerá lo que fue una joya en la legendaria pradera texana. Los éxitos de sus mejores días solo existen en la mente de unos pocos que trabajamos arduamente para que se construyera y  para enseñarlo al mundo.

A Orlando le sobrevivieron 3 hijos que residen en Houston: Orlando Jr., Gema y Linda.

René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros en 2008, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En tres ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown. La primera vez fue en la década del 90. Búsquelo en Twitter @RCardenas3.

El nica Ofilio Castro de los Zancudos de Sugar Land no pierde la esperanza

Por René Cárdenas
fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.La primera vez que el "Cohete" Roger Clemens lanzó con el equipo de los "Skeeters" o Zancudos de Sugar Land perteneciente a la Liga Independiente del Atlántico, hice un esfuerzo por asistir al partido, pero por una razón desconocida, decidí quedarme en casa mirando escenas retrospectivas de Liga Mayor en el canal de Major League Baseball.

Cuando el Cohete anunció su segunda aparición con los Zancudos el 7 de septiembre, me puse las botas, hice todos los arreglos con el equipo para hacer acto de presencia con mi computadora y la seguridad que tendría un asiento para La Prensa, estacionamiento y conexión Wi-Fi o Internet para escribir mis "tweets" con el objeto de estar a la moda.  El club me aseguró de todo eso y así fue.

También solicité acceso para entrevistar a Roger Clemens y al jugador de tercera base, el nica de Managua, Ofilio Castro a quien no conocía personalmente. El club me informó que Clemens daría una conferencia de prensa después del juego y a continuación podríamos bajar a la casa club a entrevistar a los otros jugadores.

Tan pronto se efectuó el último out del juego, en grupo, prensa radio y TV, fuimos guiados al segundo piso del estadio a un salón especialmente preparado para estos menesteres. Allí, como unos 25 chicos de prensa, esperamos el arribo del Cohete que luego de 30 minutos no apareció.

Yo tenía dos opciones: quedarme para entrevistar a Clemens o bajar a la casa club a entrevistar a Castro. Como a Roger lo entrevisté hace 6 años en el Parque Minute Maid cuando pertenecía a los Astros, decidí salir del cuarto de conferencias para ver a Ofilio antes que se fuera del estadio.

Ya en la casa club me presenté a Ofilio e inmediatamente después de unas cuantas carcajadas y abrazos al estilo nica, me presentó a varios jugadores y al dirigente Gary Gaetti a quien yo conocía desde hace muchos años.

Castro, de 29 años de edad, firmó con la organización de los Nacionales de Washington como agente libre no reclutado en 2000. Bateó .296 con 4 cuadrangulares y 36 carreras empujadas en 96 partidos con el Harrisburg.

El managüense tenía 16 imparables en 37 turnos para un promedio de .432 en sus últimos 10 partidos antes que el Comisionado de Beisbol lo suspendiera por 50 juegos por violación del programa de drogas en 2009. Para esa fecha en esa temporada, un grupo de 48 jugadores de liga menor recibió la misma suspensión.

Nunca en una carrera de más de medio siglo en las Mayores, había entrevistado a un jugador de Liga de Independiente y, estaba ansioso de saber cómo uno de ellos valora su propia Liga.

"Este año aproveché la oportunidad de jugar en este equipo independiente bajo el mando del dirigente Gary Gaetti que me ha inspirado mucha confianza para continuar jugando pelota", dijo Castro. "Yo creo que esta Liga de Beisbol es muy fuerte y, es una suerte poder participar en ella con los Zancudos. Uno nunca sabe lo que puede ocurrir más adelante".

Actualmente la Liga Independiente del Atlántico consiste de 8 equipos que juegan en dos divisiones: la División Freedom tiene a los Skeeters o Zancudos, York Revolution, Lancaster Barnstormers y Somerset Patrios.

La División Liberty se compone de: Camden Riversharks, Southern Maryland Bluecrabs, Long Island Ducks y Bridgeport Bluefish.

Los optimistas dueños de este grupo independiente tienen el sueño que en pocos años la Liga tenga 12 equipos y 3 divisiones.

Los Zancudos juegan en un primoroso estadio llamado Constellation Field situado frente al aeropuerto de Sugar Land un suburbio de la ciudad de Houston. Tuvo un costo de $35 millones con capacidad para 7,500 espectadores. Para el último juego lanzado por Clemens, 8,597 fanáticos compraron boletos, con unos cuantos de pie desde sus amistosos pasillos. El corredor de 360 grados, es amplio y presenta todos los puestos de ventas típicos. Las calles de acceso y la plaza de estacionamiento fueron diseñadas con perfección absoluta.

A Castro como a Clemens, les encanta jugar en el terreno del Constellation Field. Todo lo que rodea a este lindo parque de pelota es invitante.

Hace muchos años las ligas independientes estaban en entredicho, pero mientras pasan los años adquieren más reconocimientos, se vuelven más populares y ya alcanzan un nivel organizativo tan bueno o mejor que algunos equipos de ligas menores y, en cuanto a la calidad de los jugadores no hay duda que han mejorado notablemente:

"Y digo que el nivel de esta liga independiente es de Triple A", señaló Ofilio. "Porque aquí hay gran cantidad de peloteros que jugaron en Grandes Ligas". También tienen instructores que jugaron en las Mayores y pilotos como Gaetti, por ejemplo.

Además de Gaetti, hay tres otros ex ligamayoristas que aparecen como dirigentes en esta Liga: Kevin Báez, Willie Upshaw y Sparky Lyle. Según me comentan, estos hombres trabajan arduamente con sus equipos.

A pesar de que han pasado los años, Castro, todavía no ha abandonado la idea de alguna vez retornar a una organización de Liga Mayor:

"La verdad que no", precisó Castro. "Mientras yo tenga salud y se me presente la oportunidad de continuar jugando en Los Estados Unidos, seguiré en la lucha. Yo tengo el talento y la capacidad física y el gran deseo de seguir en este deporte porque desde pequeño lo juego con amor y con pasión. Ahora, si Dios quiere y se me presenta la oportunidad, sería fabuloso jugar en las Ligas Mayores".

Mientras pasan los meses del verano y ellos tratan de que los observen, los peloteros de las ligas independientes tienen que mantenerse alertas pensando cuán lejos están realmente de las Mayores y si aún vale la pena. Algunos de los jugadores la llaman Liga Inde, y la consideran más menor que las Ligas Menores porque sus equipos no están afiliados a clubes de Ligas Mayores.

Castro está al tanto de lo que ocurre en la Liga del Atlántico y al día también en el movimiento de jugadores. Nos cuenta que el nica Douglas Arguello está actualmente en las filas de los Patriotas de Somerset en Bridgewater, New Jersey.

Todos los peloteros que jugaron en contra y a favor de Roger Clemens durante sus dos incursiones con los Zancudos de Sugar Land, manifestaron el tremendo regocijo que tuvieron durante esos partidos:

"La verdad es que fue una experiencia muy bonita para mí", explicó el nica. "Sobre todo cuando uno piensa acerca del tipo de lanzador que él fue. Recuerda que luce en su pared 7 trofeos Cy Young como quien dice nada. Luego de 5 años de retiro, vino a los Zancudos y no parecía que había estado fuera de acción por tanto tiempo. Vino a nuestra casa club a convivir con todos nosotros y esos momentos nunca los olvidaré".

Que Roger lanzaría un juego con los Astros o regresaría a los Zancudos para una última presentación en la serie final del año, es pura especulación. Me inclino a creer que eso fue todo este año y, que si habría algo en el futuro, podría ser una presentación más en 2013 con los Zancudos. Todo depende de cómo el hombro del brazo de lanzar responda a los 51 años de edad. Ahora, hay que recordar que Clemens es el campeón de los retornos y, cambia de parecer con extrema facilidad. Yo anticipo que para la primavera, Roger servirá de instructor con los Astros.

Entiendo que Nicaragua juega en Panamá la eliminatoria más importante de su historia. El equipo no tiene bateadores de experiencia profesional y se va a enfrentar, probablemente contra algunos lanzadores de Grandes Ligas:

"A lo mejor es posible que forme parte de la Selección de Nicaragua, si Dios quiere", aseguró Castro. "Hace tres semanas conversé con el dirigente Dennis Martínez y sugirió que me mantuviera en forma porque quizá yo juegue la primera base. Yo no tengo problema donde él me ubique. Para mí es una buena oportunidad porque allí llegará mucha gente que podría permitir que yo pueda llegar a un nivel organizado si acaso rindo bien en este torneo".

Gaetti me tocó el hombro para llamarme la atención y dijo: "Este hombre es un Triple A auténtico. Puedes decir en tu periódico que yo lo dije", y se encaminó de regreso a su oficina bien satisfecho de lo que había dicho.

Cuando mencioné a Castro el nombre del Douglas Arguello, me dijo que lo conoce muy bien y lo considera uno de los mejores lanzadores zurdos de esta Liga Independiente porque lo ha demostrado con su buen rendimiento en el montículo. Agregó que no pudo jugar en Taiwan porque allí únicamente lo querían para el bullpen. "Te aseguro que es un tremendo lanzador zurdo", enfatizó Ofilio.

Koby Clemens y Arguello fueron miembros de la organización de los Astros y precisamente antes del partido lanzado por Roger el 7 de septiembre,  Ofilio y Koby comentaron acerca de Douglas.

"Antes del juego de Roger, me llamó Douglas y me encargó saludar a Koby. Ni corto ni perezoso lo hice con el mayor gusto", dijo Castro.

Con respecto a la actuación del taponero nica de los Astros, Wilton López, el Zancudo Castro está al tanto de todo su avance en la organización de Houston: "Me saludas cariñosamente al negro Aristides", me dijo  Ofilio. Aristides es otro de los nombres de López.

Y así terminó mi primera aventura en el Constellation Field de Sugar Land, Texas. Fue una noche memorable en la Liga Independiente del Atlántico.

Agradezco al ex Dodger Tito Rondón y al Editor de La Prensa Edgard Rodríguez por su contribución en la preparación de esta nota.

Puede leer los artículos de René Cárdenas en su página Internet, www.laestufacaliente.com, Astros Magazine, asrtrosdehouston.com, Crónicas de los Astros y, en Twitter (Rcardenas3) está muy activo desde las Ligas Mayores.

Jimmy Paredes, diamante que pulen los Astros

Por René Cárdenas
fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.Los Astros de Houston están en el proceso de ser joyeros. Toman una piedra preciosa, como un diamante en bruto por ejemplo, la investigan, la admiran, la examinan a fondo y la pulen, la pulen y la pulen en busca de perfección.

Para ellos en 2012, un novato o aspirante a ser jugador de Liga Mayor, es una especie de diamante en bruto que tienen que someter a todo un largo y tedioso proceso para convertirlo en un producto que tenga valor, que rinda, que sea competitivo. Originalmente, alguno de estos productos vienen con instinto y habilidad física y, cuando eso ocurre, el club de beisbol se saca la lotería.

Es muy posible que los Astros hayan dado en el centro del blanco cuando adquirieron al afable aspirante conocido como Jimmy Paredes, un chico que precisamente atraviesa el proceso del que hablo.

Los equipos de beisbol no todo el tiempo aciertan y, cuando esto les ocurre, sufren las mismas desilusiones que ellos conocen como grandes pérdidas económicas. La inversión que se emplea en la preparación de un pelotero desde el momento que lo firman, puede ser cuantiosa.

Me inclino a creer que la nueva administración de los Astros, actualmente expuesta a toda clase de críticas, sabía de antemano que este tipo de proyecto o, comenzar desde el principio, sería como cruzar las cataratas del Niágara en silla de ruedas. Pero el plan camina y los frutos se verán en un futuro no muy lejano, espero.

Este nuevo diamante en bruto de los Astros que nació el 25 de noviembre de 1988 en Bajos de Haina, República Dominicana, batea y tira a la derecha, fue firmado por los Yankees como agente libre del grupo de aficionados y logró hacer su debut profesional en 2007 en la Liga Dominicana de Verano.

En 2008, jugó la campaña con el club Yankees de la Liga de la Costa del Golfo. Más tarde, en 2009 se distinguió al batear .302 con 23 robos de bases en 54 juegos con el Staten Island.  En 2010 jugó con el Singleton de categoría A para inmediatamente después ser canjeado con Mark Melancon a los Astros por el "Puma" Lance Berkman. Fue enviado al equipo Lexington de la misma categoría.

Tan pronto como se completó la temporada del año 2010, los Astros ni cortos ni perezosos agregaron a Paredes a la lista de los 40 hombres para protegerlo de la famosa Regla 5. Le otorgaron un contrato para jugar con los Anzuelos de Corpus Chrisi donde se distinguió como estrella al jugar la segunda y tercera bases. Allí bateó .271 con 29 estafas y 41 carreras empujadas.

El primero de agosto de 2011, Paredes fue ascendido a las Ligas Mayores para jugar en la esquina caliente en lugar del hombre que batallaba allí en ese momento, Chris Johnson. En su primer turno, Jimmy disparó un cañonazo de tres equinas que empujó 2 carreras. Esa hazaña lo convirtió en el primer pelotero en la historia de la organización que disparara un triple en su primera aparición en el plato.

Paredes al parecer no tiene porvenir alguno en segunda base porque los Astros tienen allí al inmovible José Altuve que promete sostener esa posición por muchos años en el futuro.  Pero los Astros en este constante ir y venir de peloteros nuevos, decidieron experimentar colocándolo como jardinero derecho,  más tarde también en el izquierdo, para finalmente convertirlo en titular del jardín central por toda la habilidad que tiene. Este proceso se hace a nivel de Liga Mayor, algo que no es muy usual que se diga.

"Es algo que estamos explorando", señaló el Gerente General de los Astros, Jeff Luhnow hace varias semanas cuando se comenzó a efectuar el experimento. "No queremos tratar de adivinar que es lo que el destino tiene preparado en lo que concierne a moverlo de un lado al otro, pero es posible que en la segunda parte de la temporada juegue un tiempo en los jardines". Ese plan se está cumpliendo al pie de la letra.

Jimmy ha dado toda clase de traspié en el jardín derecho, hasta lucir algunas veces como un aficionado; pero eso es parte del proceso de aprendizaje y, los Astros se muestran impasibles con respecto al plan porque el objetivo es llevarlo a feliz término.

"Estamos dispuestos a correr el riesgo con un prospecto como Jimmy, que a la larga será de un gran valor", expresó el dirigente interino de los Astros Tony DeFrancesco.

Creo que Paredes, mentalmente está pasando un rato inquietante por varias razones: Aprender a jugar el jardín derecho, el izquierdo y al final el central y eso es todo un mundo nuevo para él. Pero eso no es todo porque por su mente a lo mejor pasa que mientras juega debe producir con el bate y debe de robar bases que son los atributos que más le distinguen y que lo perfilan como un pelotero de futuro.

Parece mentira que todo un equipo de Liga Mayor, esté dedicado a perfeccionar a un diamante en bruto después que el padre de Jimmy lo motivó a jugar beisbol cuando niño porque siempre lo veía con un bate en las manos tratando de batear piedras en la calle. Más tarde un primo hermano lo llevó de la mano a un grupo de beisbolistas y, allí, a la edad de 7 años, comenzó a jugar beisbol. Ha sido una larga carrera, pero joven beisbolista no la cambiaría por nada más en el mundo.

Paredes sufrió los malos ratos de las ligas menores, pero también disfrutó las alegrías que tienen los novatitos cuando comienzan a subir de clasificaciones. El peor momento fue cuando lo operaron del hombro derecho en 2008 y creyó que su carrera terminaría: "Estuve muy triste porque imaginé que nunca más tiraría una pelota", dijo el dominicano. "Pero, gracias a Dios, ahora estoy de lo más bien, con el brazo recuperado y con la misma fuerza de antes".

Sería interesante averiguar el sentimiento de Paredes con respecto a rendir en los jardines luego de haber jugado en el cuadro toda su vida: "Esto me agarró de sorpresa", dijo al mismo tiempo de una sonora carcajada. "Yo lo que quiero es jugar. Trato de hacer mi trabajo rindiendo en la mejor forma. En otras palabras no importa la posición".

Unos días más tarde, durante una serie contra los Piratas de Pitsburgh, los Astros no se hicieron esperar y ordenaron que Paredes jugara el jardín izquierdo con el objeto de continuar el experimento. Y allá fue Paredes como todo un conejillo de indias, con el guante en una mano y con una tonelada de nerviosidad en la otra.

La verdad es que casi todos los peloteros pueden ser cambiados de sus posiciones originales a nuevas para acomodar las necesidades del equipo. Unos responden de maravillas y otros no pasan de ser mediocres.  Me inclino a creer que la conversión de Jimmy como jugador de cuadro a jardinero, se tomará poco tiempo porque es inteligente, está ansioso y es joven, pero en ciertas jugadas se ha visto en aprietos.

Una de las conversiones más exitosa de los Astros fue cuando Craig Biggio pasó de la receptoría a la posición de segunda base donde adquirió los buenos números que lo convirtieron en un auténtico candidato para el Salón de la Fama.

Mientras los Astros tienen ciertas dudas y observan la situación con ojo avizor acerca de este nuevo proyecto, Paredes se divierte como un niño. "He mejorado un poco practicando en los jardines", explicó Jimmy. "Mi primer juego como jardinero derecho fue el 28 de agosto y, como ves, no llevo mucho tiempo para adquirir la experiencia necesaria. De todas maneras absorbo todas las instrucciones en este programa de acción rápida".

Como el objetivo es de convertir a Paredes en jardinero central, el chamaco todavía no tiene el conocimiento para poder decir cuál de las posiciones le gusta más, pero eso no quiere decir que no comprenda lo que significa cada una de las tres responsabilidades. Como sabe que su destino es jugar en el centro, él visualiza lo siguiente: "Cuando tú juegas el jardín central, la visión del juego es más amplia. Es como estar en una torre elevada de donde puedes leer el principio de la trayectoria de los bolas bateadas".

Uno de los atributos que distingue sobremanera a Paredes es su velocidad. Hace el corrido del plato a primera base en 4.0: "Cuando toco la bola, hago 3.8 o 3.9", especificó. Cuando Jimmy pasa por primera base con rumbo a segunda es todo un bólido. Debe ser un espectáculo verlo correr luego de conectar un triple. Los fanáticos de los Astros disfrutarán más verlo correr, tan pronto deje de preocuparse por jugar el jardín central.

Tengo la creencia que todos los peloteros veloces quieren batear como primero en la alineación para poder desplegarse como gacelas asustadas y Paredes piensa igual que la mayoría: "Ser primer bate es una obsesión", dijo. "¿A quien no le gusta batear en ese orden?. Para mí es un reto que enfrento con gusto y pasión. Los que batean en la primera entrada, tienen más turnos".

Jimmy tiene planes para jugar beisbol invernal en su país tan pronto termine la campaña regular con los Astros: "Claro que participaré en la liga de beisbol de mi país porque tengo que mejorar mi juego en el jardín central. Jugaré con los Gigantes del Cibao. Esto me permitirá retornar el próximo año con más experiencia para rendir de acuerdo a lo que se espera de mí", explicó el jardinero.

La temporada de beisbol de invierno en República Dominicana se inaugura el 14 de octubre y cierra a finales de diciembre.

René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros en 2008, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En tres ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown. La primera vez fue en la década del 90. Búsquelo en Twitter (@Rcardenas3)

Marwin González es el comodín de los Astros

Por René Cárdenas
fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.El torpedero y antesalista Marwin González es otro rostro nuevo aparecido este año en las filas de los Astros en reconstrucción, y con toda la habilidad y atributos de atleta de primera clase que tiene, lógicamente forma parte del núcleo de peloteros que un día de estos podría conformar el equipo de Houston por muchos años en el futuro de la organización.

Veamos la carrera ascendente de este magnífico beisbolista: el 23 de noviembre de 2005, fue firmado por los Cachorros de Chicago como agente libre aficionado. Más tarde, el 8 de diciembre del 2011, los Patirrojos de Boston lo adquirieron de los Cachorros en el reclutamiento permitido por la Regla 5.  Por último, los Patirrojos lo canjearon a los Astros por un jugador que sería nombrado más tarde, que resultó ser Marco Duarte, jugador de ligas menores.

Algo, no todo, sobre la Regla 5: Los equipos de las grandes ligas deben proteger a los jugadores que aparecen en sus listas de 40 hombres, en el período de 3 a 4 años de haber sido contratados originalmente. Los que se dejan desprotegidos quedan disponibles para otros equipos, como seleccionados bajo la Regla 5.

Marwin que nació en Puerto Ordaz, Venezuela, batea y tira a la derecha, pesa 195 libras y mide 6' 1". Es un joven de agradable personalidad y de una sonrisa contagiosa. Los Astros lo firmaron por un año.

Como se dice popularmente, Marwin llegó a los Astros como anillo al dedo y lo hizo en el momento preciso. Cuando el torpedero Jed Lowrie se lesionó, ni corto ni perezoso se hizo cargo del campo corto y los expertos del equipo tendrán que pensar detenidamente lo que harán con él cuando Lowrie sane y esté apto para jugar.

Lowrie, luego de convertirse en el bateador más productivo de los Astros, sufrió una torcedura en el tobillo derecho y recientemente lo calzaron con una aparato ortopédico que le permitirá un poco de movimiento para ejercitarlo. No se sabe cuando retornará a la acción.

Uno de los atributos que favorece a González es su versatilidad para jugar en el cuadro interior. Además del campo corto, se desempeña admirablemente en la intermedia como también en la antesala. En otras palabras es un pelotero múltiple que cubre cualquiera de esas necesidades en un momento dado, pero su posición natural es de torpedero.

Para la edad que tiene, González, es un jugador defensivo sobresaliente, rápido, certero, de buen brazo y con un instinto natural de colocación. Quizá su bateo no se pueda comparar al de Lowrie actualmente, puesto que no ha tenido experiencia de Liga Mayor. Esa valiosa experiencia está siento adquirida ahora mismo, atravesando bautismos de fuego en cada jugada.

Hay algo más acerca de este pelotero venezolano; juega el beisbol con gusto, con pasión y un estilo que me recuerda al ex Dodger Steve Sax. No hay nada más bonito que ver un torpedero que despliega agilidad, ligereza, seguridad, ritmo y estilo. Es un deleite verlo jugar a la par de su paisano, el intermedista José Altuve.

Si Marwin logra quedarse definitivamente en el campo corto de los Astros y, si con Altuve acopla sus movimientos para combinarse en la realización de la doble matanza, podría decirse que Houston va a contar con un dúo dinámico de altura y que Venezuela es la dueña orgullosa de esa esquina del Parque Minute Maid. El chamaco hizo su debut en la franela de Houston el 6 de abril del 2012.

Normalmente cuando se refiere a peloteros llegados por medio de la Regla 5, los equipos tratan de protegerlos usándolos muy poco, pero los Astros se han visto forzados a usar a Marwin con más frecuencia y el sudamericano ha respondido jugando una gran pelota y se desarrolla en el bateo por recibir más turnos en el plato.

Cada vez que Marwin llega al plato, sabe que allí mismo se presenta una nueva oportunidad de mejorar. Cada lanzamiento que le hacen, le tire o no le tire, es parte de la experiencia que está adquiriendo a nivel de Liga Mayor.

Algunos de ustedes probablemente recuerden que Roberto Clemente era bateador de bola alta. En González se observa que es bateador de bola baja: "No sé porqué, pero siento que conecto mejor cuando la bola viene bajita", dijo el sudamericano..

Volviendo al enredo de la Regla 5 es algo que a González no le preocupa del todo porque no está en sus manos hacer ese tipo de decisiones ni emplear la estrategia que demanda. "Lo único que sé es que debo de pensar en forma positiva y entregarme con el cien por ciento de ganas de jugar pelota", expresó el pelotero. "Yo creo que no debo de pensar en la vía que los Astros usaron para adquirir mis servicios. Lo importante para mi es mantenerme en buenas condiciones físicas para rendir al equipo cuando me necesite".

Por el momento la posición principal del cuadro de Houston pertenece a Marwin González a pesar de no tener el mismo poder de bateo de Lowrie (14 cuadrangulares), pero se defiende bateando para un promedio decente. Esta incursión permite al venezolano un tiempo de juego en las Mayores que nadie imaginó.

Mientras el equipo estuvo experimentando una serie de cambios en varias posiciones, González continuó sirviendo como el torpedero de todos los días y respondió con un mes de julio productivo en el plato. El joven novato disparó 15 imparables ese mes, respaldado con rendimientos múltiples en lo defensivo. Todavía no recibe muchas bases por bolas, pero no le tira a malos lanzamientos como usualmente hacen los jugadores de primer año. Con ello nos indica que tiene cierto grado de madurez pues tiene paciencia para esperar lanzamientos que pueda aprovechar, y la astucia necesaria para ir construyendo un buen historial.

Lo importante para los jugadores novatos es jugar con frecuencia. Por lo tanto para ellos, la única manera de demostrar sus habilidades es cuando reciben la oportunidad de hacerlo en el terreno, y la decisión de estar en ese terreno no es de ellos. "Hay una diferencia enorme entre jugar todos los días y aparecer como jugador de banca o de reserva como se acostumbra decir en beisbol", enfatizó González. "Es maravilloso ver tu nombre escrito en la tarjeta de la alineación antes del juego en la casa club. Te da tiempo de prepararte mentalmente y piensas que es el momento de acentuar lo positivo, pues solamente jugando puedes mejorar y, con esa idea en mente uno baja al terreno de la acción a rendir lo máximo".

Por su parte, el chispeante José Altuve que juega la segunda base con los Astros, está contento de recibir a otro compañero venezolano en el campo corto, pese que cada vez que allí aparece un candidato, tiene que ajustarse al estilo de su juego para efectuar la doble matanza con la velocidad necesaria, porque el secreto para efectuar esa jugada está en la rapidez en trabajo coordinado.

"Yo me combino muy bien con Altuve en la segunda base porque siempre estamos en comunicación durante el juego", señaló González. "Es un placer jugar con un pelotero del calibre de José con quien formo el dúo de la intermedia. Ah, pero lo más sabroso es que es mi paisano y nos alegramos lo indecible cuando las jugadas nos salen bien".

A todos los torpederos que pasan frente a José, formulo la misma pregunta:

--"¿Cómo le gusta que le pasen la pelota para la doble matanza, arriba, en medio o bajita?" y todos me contestan con sonrisas saturadas de humor.

"Tratamos de hacer la jugada como sea, pues tú sabes que lo importante es completarla. José es tan versátil y listo, que no importa por donde le pases la pelota", dijo Marwin con una expresión de contento y admiración.

¿Quién es el jefe de los dos encargados de la segunda base, el torpedero o el intermedista?, le pregunté a quema ropa. Sorprendido y con los ojos bien abiertos, González respondió sin titubear:

 "El torpedero, porque yo creo que es el que lleva el control del juego, con responsabilidades muy similares a las del jardinero central. Nosotros somos los encargados de controlar todo el cuadro interior".  

Por lo general, un torpedero joven se siente muy raro al llegar por primera vez al campo corto y ser el jefe de los jugadores del cuadro suceda en los Astros o en cualquier otro equipo; pero así es el beisbol.

Ser un jugador versátil de cuadro es importante para cualquier pelotero joven, pero Marwin dice ser un torpedero innato. Según sus palabras se siente confortable al jugar la segunda o la tercera base, pero lo que más le gusta y quiere hacer en definitiva es jugar en el campo corto, y observando su soltura y autoconfianza junto a sus expresiones alegres al jugar, no hay lugar a dudas.

Conste que jugar todos los días es ahora lo más importante en la vida del venezolano  González. Si el equipo por cualquier circunstancia lo coloca en segunda o tercera, él está listo y dispuesto con tal de ver su nombre a menudo en la tarjeta de la alineación diaria.

La estrella venezolana del beisbol Omar Vizquel es el jugador favorito de Marwin, y lo ha admirado toda su vida, pues desde niño lo considera como el mejor pelotero defensivo de Venezuela que ha pasado por las Grandes Ligas; pero no trata de emularlo del todo. González se empeña en brillar por sí mismo, no como la copia de nadie, y cuida y mantiene su propio estilo de juego.

El ambidextro Marwin que se siente mejor al batear a la izquierda contra lanzadores derechos, jugará beisbol invernal en Venezuela con los Leones de Caracas.

Algo más sobre la Regla 5: Los equipos de las grandes ligas deben proteger a los jugadores que aparecen en sus listas de 40 hombres, en el período de 3 a 4 años de haber sido contratados originalmente. Los que se dejan desprotegidos quedan disponibles para otros equipos, como seleccionados bajo la Regla 5.

René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros en 2008, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En tres ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown. La primera vez fue en la década del 90. Búsquelo en Twitter (@Rcardenas3)

Ben Francisco es un pelotero que se las sabe todas

Por René Cárdenas
fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.Cuando el californiano Ben Francisco arribó a las filas de los Astros de Houston en construcción, el aficionado regular se hizo la siguiente pregunta: ¿Quién es Ben Francisco?

Este tipo de pregunta de los fanáticos se volvió cajonera desde principio de este año, porque todos los meses llegó alguien diferente en este proyecto de transformación que los Astros tomaron tomado a pecho y que pronto será realidad.

Al momento de redactar esta nota, el equipo de Houston fue calificado como el más joven de la Liga Nacional y el segundo más joven de las Ligas Mayores atrás de los Reales de Kansas City.

Francisco, no habla ninguna palabra de español. Tampoco es latinoamericano y sonríe simpáticamente cuando alguien le habla español con la creencia que por su apellido podría ser caribeño.

Ben nació en la tierra de los Angelitos de Anaheim, en Santa Ana, California el 23 de octubre de 1981 y fue alumno de la escuela secundaria de Anaheim, más tarde asistió a la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).

El recién llegado juega como jardinero, batea y tira a la derecha, mide 6'1 y pesa 185 libras. Corre muy bien las bases y tiene buena figura de beisbolista y juega con mucho entusiasmo. En otras palabras es un pelotero que "tiene pimienta" como se dice en el argot de este deporte.

Inicialmente fue reclutado por la organización de los Indios de Cleveland en la quinta vuelta del reclutamiento de jugadores aficionados en el 2002 y firmado el 19 de junio de ese mismo año para hacer su debut como ligamayorista el primero de mayo del 2007.

Francisco, no es un jovencito como la mayoría de los Astros de estos días, es un pelotero hecho y derecho en todo el sentido de la expresión y arribó a Houston precedido de rendimientos decentes con los Indios, Filis de Filadelfia y Pájaros Azules de Toronto.

A estas alturas, no puedo precisar cuál será el futuro de Francisco con los Astros porque tan pronto termine la presente campaña, será elegible para mediación salarial en el 2013. Y eso no es todo, tendrá el derecho de ser agente libre en el 2014. Así que como están las cosas con esta organización en constante movimiento, ni siquiera me atrevo a preguntar.

Ben es un bateador de líneas y, solía batear doble dígitos en jonrones. En 2008 desembarcó 15 con los Indios. En 2009 15 con los Pájaros Azules y 10 con los Indios ese mismo año. Desde esa fecha, su producción de cuadrangulares ha bajado notablemente. En 6 años en las mayores, registra un total de 46. En otras palabras conecta sus jonrones de vez en cuando.

Francisco desembarcó su primer palazo de vuelta entera como Astro en la tercera entrada en un partido contra Jeff Karstens de los Piratas de Pittsburgh, también disparó un sencillo impulsador para terminar de 4-2 con dos carreras empujadas. En esa forma demostró ser un pelotero que se enfrenta sin temor al lanzador más pintado.

Cuando los Astros adquirieron a Ben, tenía un promedio de bateo de .240/.296/.380 en 27 juegos con Toronto en una temporada que se acortó debido a una lesión en el tendón de la corva. Los Astros planean darle algún tiempo de juego contra lanzadores zurdos.

Esta es la primera vez que Francisco juega para un equipo con sangre juvenil: "Yo sabía que los Astros estaban en plan de evolución y yo espero dar el todo por el todo para ayudar en el proceso. Ayudar a ganar juegos es lo más importante", dijo el californiano.

Siempre hay tristeza cuando un jugador de beisbol es canjeado a otra organización donde tiene que comenzar a conocer gente nueva. "Cuando yo entré a la casa club por primera vez en el Parque Minute Maid, me causó felicidad al ver el rostro del lanzador Brett Myers que jugaba para los Filis de Filadelfia, y a quién yo conocía; pero eso fue todo", explicó Francisco.

--"Hasta hoy, cuál es el mejor recuerdo de tantos año en tu carrera--", le pregunté con el objeto de hacerlo pensar y que sonriera un poco. "En mi primer juego de Grandes Ligas conecté un jonrón al final para dejar tendido al equipo contrario", señaló Francisco con una sonrisa bien pronunciada. Ese si es un recuerdo imperecedero para cualquier pelotero sin lugar a dudas.

Con la desaparición de los Astros que hace años firmaron acuerdos multimillonarios con los dueños anteriores, Ben Francisco, resulta un pelotero bien pagado al son de $1,537,500 por la presente campaña. Digo esto porque la mayoría de los jóvenes recién llegados a la organización ni siquiera llegan al millón de dólares en salario. El más viejo de todos es el que gana más, el taponero Francisco Cordero $4.5 millones.

Francisco arribó a los Astros por medio de una negociación gigante que efectuaron con el equipo de Toronto en la que se involucró a 10 peloteros. Houston recibió 7, incluyendo dos ligamayoristas, el lanzador derecho Cordero y el jardinero Francisco; cuatro ligaminoristas, los serpentineros derechos Joe Musgrove y Asher Wojciechowski, el zurdo David Rollins y el receptor Carlos Pérez y un jugador que sería nombrado más tarde. Por su parte, los Astros enviaron al lanzador derecho Brandon Lyon, al zurdo J.A. Happ y al derecho David Carpenter a los Pájaros Azules.

Cuando se consumó la transacción, recuerdo  que el Gerente General de los Astros Jeff Luhnow, señaló, "Esta fue una buena negociación para nosotros. Una vez más añadimos más talento joven, jugadores de calidad a nuestro sistema de ligas menores. Sinceramente creo que este movimiento nos ayudará a continuar con nuestro proyecto futurista".

Todo parece indicar que la organización, pase lo que pase, no escatima sacrificar a cualquiera de sus jugadores con tal de reforzar el futuro. Es posible que ingresen jugadores que el fanático de tribuna no comprende por qué llegaron, como Cordero por ejemplo, cuyo paso por Houston posiblemente sea transitorio.

Ben, a los 30 años de edad, es un jugador entero que tiene mucho que dar en el futuro y si el dirigente Brad Mills, deja de usar la filosofía de los dos pelotones, este hombre podría ser jugador de todos los días.

Francisco está emocionado por la invitante distancia del jardín izquierdo en el Parque Minute Maid. "Personalmente me gusta mucho", dijo con un poco de malicia y un guiño de ojo. "Yo bateo bien hacía el jardín izquierdo y en realidad es un blanco invitante para jonrones. Puedo decir que esa distancia me viene como anillo al dedo".

La distancia del plato al jardín izquierdo es de 315 pies que termina en una pared de 19 pies de alto donde están ubicados los palcos llamados "Crawford Boxes".

He observado que entre los jugadores de estos nuevos astros no hay bateadores de bola alta como Roberto Clemente. Cuando hice esta referencia a Francisco, no titubeó en decir: "Yo, probablemente soy bateador de bola baja y no sé porqué. A lo mejor se debe a la forma como naturalmente yo giro el bate", y se encogió de hombros ligeramente.

Francisco nunca imaginó que llegaría a ser miembro de los Astros de Houston, pero está encantado de pertenecer al grupo. Cuando escuchó las primeras palabras acerca de su cambio, le gustó la noticia.

Entre el beisbol de la Liga Nacional y la Americana, Francisco siente que el del viejo circuito le atrae un poco más debido a que se emplea más estrategia. Parece mentira, pero muchos jugadores del joven circuito dicen lo mismo.

La meta de Francisco este año es la siguiente según sus propias palabras: "Bajar al terreno, jugar mi mejor beisbol para ayudar a que los Astros ganen más juegos. Por dicha que estoy en magníficas condiciones físicas para contribuir".

René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros en 2008, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En tres ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown. La primera vez fue en la década del 90. Búsquelo en Twitter (@Rcardenas3)

Jason Castro y la incertidumbre de la receptoría de los Astros

Por René Cárdenas
fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.Soy del parecer que el mundo del beisbol de Liga Mayor sigue padeciendo de la escasez de receptores.  Esto es así porque desde principio el aspirante a beisbolista profesional no ve con buenos ojos esa posición. La mayoría quiere ser lanzador, no importa de qué país venga.

Creo que hay un sinnúmero de razones para que los chamacos no quieran aprender a ser responsables de la receptoría. Pues desde la niñez se dan cuenta que el receptor es el jugador que trabaja más, el que suda más y el que más se arriesga a tener lesiones.

Es cierto que al receptor se considera como el general que dirige la batalla. En la milicia ese señor está detrás de bastidores, pero en la pelota, ese general es un soldado que se arriesga en cada lanzamiento.

Los receptores reciben pelotazos en los pies, en las manos y en los brazos, en todo lo que el peto no cubre. Y no solamente temen a la bola, también temen al bate que es una verdadera arma.

Claro que hay algunos que tratan de evitar en lo posible la jugada más peligrosa del beisbol, la de bloquear el plato cuando se aproxima un corredor que viene como un bólido dispuesto a jugarse el todo por el todo con tal de anotar. Pero la posición exige enfrentar al corredor y a veces se produce un choque de elefantes. En ese tipo de situación es cuando el receptor demuestra lo que vale.  El que se aparta un paso para tratar de tocar al corredor es uno y, el que bloquea es otro.

El otro problema que enfrentan los receptores es el extremado uso y abuso de las rodillas. Eso de pasar horas en cuclillas y luego batear y correr como los demás jugadores es injusto para cualquier atleta.

Solamente llevar encima la máscara, el peto, las rodilleras y semejante casco, es una verdadera tortura, especialmente durante los días húmedos y calurosos y encima de eso, el receptor tiene que reaccionar con  rapidez cuando un corredor veloz intenta el robo de base.

El lanzador y los otros jugadores solamente levantan su guante cuando termina la entrada y regresan al terreno. El receptor se quita y se pone la monstruosa indumentaria nueve veces en cada juego. Esa es la razón porqué el receptor es siempre el último en llegar a su posición.

Encima de todo eso viene la responsabilidad de dirigir el juego, porque él se convierte en el piloto del partido mientras está detrás del plato. Tiene que conocer a todo bateador contrario. Saber los lanzamientos que no se le pueden tirar y dirigir al lanzador para evitar que le bateen con impunidad.

La posición es injusta hasta cuando un corredor roba una base. La mayoría de las veces los aficionados culpan al receptor, pero no consideran o no saben que la mayor parte del tiempo, los corredores roban al lanzador y no al receptor que se esfuerza para enviar la bola a 127.28 pies y en un perfecto blanco.

Aunque usted no lo crea, se ha vuelto harto difícil para muchas organizaciones ligamayoristas conseguir receptores respetables. Tan difícil como obtener buenos lanzadores, quizá más difícil todavía y los Astros se las están viendo de palitos en esta fase de la pelota. Otros equipos sufren de algo similar, pero hoy me ocupo del equipo de Houston.

Este año los Astros comenzaron su campaña con dos receptores y ninguno de ellos como titular: Jason Castros que pudo haberse adueñado de la posición el año pasado, sufrió una grave lesión en una rodilla mientras corría hacía primera base. Esto ocurrió el 2 de marzo en los entrenamientos primaverales  durante un juego de exhibición contra los Tigres de Detroit. Dos días después el 4 de marzo, Jason fue intervenido quirúrgicamente para reparar el ligamento cruzado anterior y el menisco de la rodilla derecha.

La recuperación del joven Castro fue lenta y dolorosa, pero perseveró y puso todo su empeño mes tras mes sin faltar a las citas de rehabilitación. Siguió al pie de la letra las indicaciones de sus médicos y fisioterapistas. Vio el sol claro hasta que llegaron los días de la preparación primaveral en Kissimmee, Florida, cuartel general de los Astros.

Castro tenía que demostrar a sus superiores una buena condición física para de nuevo recibir la oportunidad de pelear para ser el receptor titular de la organización este año. Como su situación estaba en entredicho, el equipo decidió dividir la responsabilidad con otro receptor, con Chris Snyder. Así que desde el comienzo de la presente campaña, ambos peloteros han venido supliendo la necesidad.

En términos generales, Jason ha puesto todo su esfuerzo para hacerlo mejor y convencer a la nueva administración de los Astros, que él es el que debe de heredar la posición. Al momento de preparar esta nota, Jason batea .257, con dos jonrones y 18 carreras empujadas.

Todavía resuenan en mis oídos las exclamaciones de los expertos que Jason estaba destinado a ser el receptor del futuro de los Astros. Desafortunadamente el destino le jugó una mala pasada en el 2011 y su comienzo lento este año no ayuda a su campaña. Como este equipo está en reconstrucción y con el conocimiento que los buenos receptores no abundan, es posible que la suerte le sonría un poco más.

Si hubo sospechas que al principio de temporada Castro aún no estaba listo, yo nunca supe de ellas; pero es lógico pensar que el problema posterior de una rodilla operada podría agravarse de un momento a otro, especialmente cuando se juega una posición que requiere constantemente el doblar y desdoblar las rodillas durante horas y horas.

Los Astros que a estas alturas aparecen en la tabla de posiciones como el equipo más perdedor de la Liga Nacional en su año de reconstrucción, recibieron un golpe bajo del destino cuando la rodilla operada de Jason amaneció inflamada sin saberse la razón de este proiblema. El equipo tomó cartas en el asunto y lo insertó en la lista de incapacitados por el término de 15 días, pero con efecto retroactivo al 8 de julio.

Castro no había jugado desde el descanso que el calendario otorga cuando se efectúa el Juego de Estrellas

Para llenar el lugar dejado por Castro, el equipo ascendió al receptor Carlos Corporan del club Triple A, Oklahoma City.

René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros en 2008, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En tres ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown. La primera vez fue en la década del 90. Búsquelo en Twitter (@Rcardenas3)

Jed Lowrie se combina a perfección con José Altuve

Sensacional torpedero de los Astros de Houston.

Por René Cárdenas
fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.El crédito se lo lleva fácilmente la organización de los Patirrojos de Boston por haber sido los verdaderos promotores del actual torpedero de los Astros Jed Lowrie que actualmente quema la Liga Nacional con 14 cuadrangulares y un rendimiento espectacular en el campo corto.

Los Astros que este año se caracterizan por efectuar transacciones de primer orden para seguir el proceso de reconstrucción, se dieron a la tarea de obtener a Lowrie y al serpentinero derecho Kyle Weilan del equipo de Boston a cambio del también derecho Mark Melancom el 14 de diciembre de 2011.

Loe, como cariñosamente le llaman sus compañeros de equipo, nació el 17 de abril de 1984 en Salem, Oregón y luego se graduó en la escuela secundaria de la misma ciudad. Más tarde, hizo sus estudios profesionales en la Universidad Stanford donde jugó beisbol en forma exitosa y donde también cosechó una buena serie de trofeos y reconocimientos. Jugó al lado de los jardineros ligamayoristas Sam Fuld, John  Mayberry Jr., y Carlos Quentin.

Del 2005 al 2007, Lowrie jugó en tres niveles de ligas menores de Boston y, el 10 de abril de 2008, los Patirrojos decidieron subirlo para sustituir a Mike Lowel que había sido puesto en la lista de jugadores incapacitados. Ni corto ni perezoso, hizo su debut el 15 de abril con suerte, empujó tres carreras en una victoria de 5x3 en Cleveland.

En este momento no escribo acerca de un novatito ni nada de eso por el estilo; comento acerca de un joven pelotero de 27 años de edad que se mojó los pies con los Patirrojos en 2008, 2009 y 2011. Llegó a los Astros precedido de una experiencia de 3 años y 111 días en la Liga Americana.

Lea usted acerca de sus otros números: el ambidextro conectó 204 imparables en 808 turnos, entre ellos 19 cuadrangulares con 117 carreras impulsadas. Desembarcó 11 jonrones y bateó .326 contra lanzadores zurdos. Contra derechos su bateo fue de .214 y 8 palos de vuelta entera. 

El año pasado, su ofensiva de .330 contra zurdos lo clasificó como séptimo en la Liga Americana.

Además de ser buen bateador, no se queda atrás en lo que a velocidad se requiere para emplear una buena defensiva. Fue el iniciador de una triple matanza por la vía 5-4-3 el 16 de agosto el año pasado contra los Rayos de Tampa. Fue la primera triple matanza de los Patirrojos desde el 8 de julio contra los Marineros de Seattle.

Lowrie estuvo en el camino que lo llevaría al desagradable proceso de mediación salarial con los Astros, pero un arreglo de $1.5 millones por un año con bonos y certificados por rendimiento el 8 de febrero de 2012, impidió que la situación se agriara.

El recién llegado Jed que se está ajustando sin mucho esfuerzo al papel de torpedero de los Astros, se proyecta como pelotero titular. "Yo estaba esperando eso, porque me da la oportunidad de jugar todos los días", explicó. "Y solo así puedo demostrar lo que soy capaz de hacer en el terreno de la acción".

Como se sabe, Lowrie viene jugando pelota desde el año 2005 y, durante todo ese período, imagino que ha visto muchos ángulos del beisbol profesional. "No, no creo que los haya visto todos", confirmó. "Eso es lo mejor del beisbol. Uno siempre aprende algo nuevo y mucho acerca de uno mismo. Cuando crees que ya lo sabes todo, de súbito se produce algo inesperado. Jugadores experimentados se sorprenden cuando al final de sus carreras aprenden algo más. Esa es la belleza del beisbol que te brinda la oportunidad de mejorar cada día".

Los Patirrojos de Boston tuvieron a Jed en las menores y en el equipo grande desde 2005 a 2011 y nunca le dieron la real oportunidad a pesar de que es difícil no ver el potencial de este pelotero. "Yo creo que ellos lo vieron porque me reclutaron como la selección No. 45", dijo el torpedero. "Por razones desconocidas mientras pertenecí a ellos fui víctima de una serie de lesiones rarísimas que me robó la oportunidad de tener muchos turnos al bate. Todo eso motivó que Houston adquiriera mis servicios. Como resultado pude comenzar de nuevo en forma fresca".

Lowrie disfrutó cuatro días buenos con Boston cuando lo subieron en 2008, 2009, 2010 y 2011, pero fue enviado de regreso a las menores el mismo número de veces, causando en mi opinión, días tristes. "Disfruté ratos alegrísimos, pues ellos me dieron la oportunidad para jugar en las Mayores por primera vez; disparé un imparable para decidir un juego contra los Angelitos en la postemporada y más tarde un jonrón para decidir otro. Traje buenos ratos de felicidad de mis años con ellos y son los que más recuerdo".

Trasladarse de Boston a Houston es un paso tan grande como cruzar el Gran Cañón de Colorado, porque el beisbol de una liga y la otra no es exactamente el mismo. Hay peloteros que gustan y otros que aborrecen la diferencia. "Yo me emocioné cuando supe que venía a los Astros del viejo circuito, especialmente cuando hablé con el GG Jeff Luhnow, el dueño Jim Crane y el dirigente Brad Mills", Jed dijo sonriendo. "Luego de mi conversación inicial con ellos, me encantó saber la nueva dirección que el equipo lleva actualmente. Ellos tienen un plan que me gusta".

Lowrie jugó toda su vida en la Liga Americana y comprende la diferencia de como se juega la pelota en la Liga Nacional. Por ejemplo, cuando el lanzador batea hay más estrategia; cuando se batea como emergente en su lugar se crea una situación diferente y, esas cosas tienen una real importancia en la Nacional porque el lanzador debe de batear; también hay más retos, como traer a un zurdo para enfrentar a un zurdo. En la Americana el relevista lanza una entrada, se trata de buscar el reto, pero no como en la Nacional que es ya una forma establecida. Estas diferencias serán efímeras para Jed porque los Astros van a formar parte del joven circuito en el 2013 y él irá de regreso de donde vino.

El arribo de Lowrie a la casa club de los Astros no fue nada fuera de lo común. A primera vista encontró el rostro sonriente del manejador de los Astros Brad Mills que fue su instructor durante sus dos primeros años en Boston. "Eso fue un buen momento, especialmente por lo que él espera de mí. Luego fui parte de las caravanas promocionales del equipo en el invierno y pude conocer a varios de los jugadores y tuve la oportunidad de familiarizarme. Pero uno conoce mejor a los compañeros cuando se juega en el terreno", explicó el jugador.

Pregunté a Lowrie que si la doble matanza es la jugada más importante para defender al lanzador. "Sin lugar a dudas", señaló el pelotero. "Yo creo que es la mejor jugada en beisbol, especialmente para el monticulista.

Soy de la opinión que en lo que va de la temporada, Jed está haciendo un trabajo extraordinario combinándose con José Altuve para hacer dos outs en una sola jugada. "Yo disfruto inmensamente jugar con José", confirmó el torpedero. "Es un tremendo pelotero que trabaja incansablemente para mejorar cada día y al mismo tiempo sabe como divertirse en el terreno".

En la campaña del 2011, Altuve vio desfilar a una serie de torpederos que el equipo nunca definió como titulares. Con la llegada de Jed, todo parece indicar que por fin el campo corto tendrá un titular y ambos están en el proceso de acomodación entre uno y el otro sea difícil o no:

"Para mí no ha sido difícil del todo", precisó Lowrie. "El primer día del entrenamiento primaveral sostuvimos una conversación. 'Tú me dices lo que anticipas y yo te digo lo que anticipo', le dije. Y decidimos trabajar juntos y en estos momentos nos comunicamos con entera facilidad".

¿A qué altura le gusta que le pases la bola, arriba, en medio o baja?, le pregunté y, con una sonrisa interminable me explicó:

"En medio sería perfecto para cualquier otro. Pero para él que no es un gigante, en medio, creo que sería demasiado alto".

En tres años, Lowrie disparó 19 cuadrangulares en las Mayores con Boston y, ahora con solamente tres meses en el uniforme de los Astros registra 14. Quisiera saber a qué se debe semejante diferencia, le pregunté:

"Creo que se debe a que he venido fortaleciéndome a través de los años", señaló Jed. "Conectaba muchos dobles en el pasado y ahora disparo jonrones y también porque la distancia al jardín izquierdo en el Parque Minute Maid es más corta que la que hay en Boston. El bosque derecho en Fenway Park está lejos. Por el central-derecho son 420 pies y 380 por el jardín derecho. Es un parque grandísimo. Creo, pues que es una combinación de todo".

Lowrie está de plácemes con los Astros y se siente emocionado porque juega con un grupo de peloteros sumamente joven. "Es algo fabuloso porque estos chicos son talentosos y están en el proceso de adquirir experiencia. Todos piensan que el futuro del equipo será brillante. Lo interesante es que somos suficiente buenos para pelear contra cualquier equipo ahora mismo. Entre más nos acoplemos, mejor será nuestro rendimiento".

El ambidextro Lowrie, como zurdo es bateador de bola baja y, como derecho es bateador de bola alta. "No sé porqué es así, pero así es", terminó diciendo.

De los 14 cuadrangulares que Jed registra hasta este momento, 12 fueron a la izquierda que es donde obviamente está su poder.

René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros en 2008, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En tres ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown. La primera vez fue en la década del 90. Búsquelo en Twitter.

El Astro Wilton López, sobre el plato y con toda la bravura

Wilton López el fiero lanzador nica de los Astros de Houston.

Por René Cárdenas
fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.A la altura del séptimo u octavo episodio de casi todos los juegos en el Parque Minute Maid, fijo la mirada en la puerta del bullpen, donde aparece la popular figura del lanzador nica de los Astros Wilton López a punto de iniciar su carrera al montículo para apagar el fuego. La salva de aplausos ensordece, especialmente cuando el leonés apura el paso que enardece a la multitud.

Claro que eso no ocurre todos los días, pero casi siempre cuando el equipo está a punto de perder la diferencia que le favorece, algo así como cuando el maromero está en la cuerda floja sin red por debajo.

Parece que el público ya aprendió a prepararse cuando se produce esa circunstancia. Tan pronto como se abre la puerta comienza a aplaudir frenéticamente y el ambiente suena festivo para dar la bienvenida al actor de la noche que está a punto de pisar el escenario.

Entonces yo digo en mis adentros: --"Allá viene Wilton con una bazuca en la mano derecha y un guante en la mano izquierda". Y si lo imagino de otra manera, hagan de cuenta que en mi sub consiente aparece la figura de un gigantesco camión de bombero que viaja a 90 millas por hora y, él de capitán, vistiendo un uniforme a prueba de fuego y un casco que lo hace ver como el más intrépido de los bomberos, se dirige a cumplir con el mandato de su manejador Brad Mills.

Lo imagino, como el bombero mayor de los Astros, el apaga fuego que no duerme para estar listo, que ha probado ser un miembro valioso del grupo de relevistas que sale al terreno casi todos los días a partirse el pecho por su equipo.

Así es Wilton, el muchacho pobre que en su tierra natal de Nicaragua, iba descalzo al patio de beisbol a practicar el deporte que se convirtió en su pasión y en su vida. Quizá por eso es innato en él, querer lanzar todos los días. Siempre que Dios le de fuerzas, su ánimo nunca desvanecerá de su alma.

Qué lejos están los días cuando Wilton no tenía suficiente dinero para comprar un traje y viajar en el avión al mismo estilo de sus compañeros de equipo. Qué lejos está el día que dos de ellos unieron sus esfuerzos económicos para comprarle un traje. De eso hace tres años. Ahora la vida le enseña el lado color de rosas, razón por la que continuamente con amor evoca el nombre de Dios.

Lógicamente, por las circunstancias, los Astros están usando a Wilton casi al mismo ritmo que el año pasado: "Yo sé que he lanzado mucho, pero lo que me interesa es estar siempre listo para ayudar a mi equipo", manifestó Wilton con orgullo.

En 2011, Mills usó a López en 73 partidos, en los cuales lanzó un total de 71 entradas completas. Hay que recordar que no solamente los episodios lanzados son los que cuentan, pues el relevista para prepararse, calienta en el bullpen y esas son entradas que tienen que tomarse en consideración. El excesivo uso, si se le puede llamar así, tuvo como resultado un ligero desvanecimiento en el brazo del serpentinero que tuvo que descansar en las postrimerías de la campaña.

En este año 2012, me da la impresión que el nica va por el mismo camino, pues ya lleva al momento de preparar esta nota, 29.3 de entradas en 29 juegos. Esto lo convierte en un verdadero caballo de batalla. Como el equipo está en proceso de reconstrucción, presiento que el leonés trabajará mucho una vez más: "No creo que me vayan a usar más de lo necesario. El año pasado lancé arriba de 70 entradas y en realidad no tengo idea de cuántos lanzaré esta vez", dijo López. "Siempre que mi brazo esté en buenas condiciones, no importa el número".

En las filas de los Astros, López es el moderno Kent Tekulve de los relevistas en lo que a gran número de entradas lanzadas se refiere: "Como tú sabes, a mí me gusta lanzar y si yo me siento bien no paro de querer hacerlo. Esa es la actitud que quiero mantener", expresó el nica con una gran sonrisa. "No es nada del otro mundo lanzar un par de entradas. El equipo sabe que por naturaleza, así soy".

A López le encantaría lanzar más de dos entradas, pero ocasionaría batear y los dirigentes evitan que eso ocurra porque es casi siempre la hora de usar un bateador emergente.

Wilton se distinguió entre los relevistas de la Liga Nacional al haber comenzado la temporada con una caminata histórica de no otorgar bases por bolas. Esto ocurrió significativamente por su aptitud de tirar a partir el plato en dos. El control que lo ha hecho un relevista de primera línea es lo que lo sustenta y como ya lo van conociendo, hasta el bateador más pintado piensa dos veces al enfrentarlo.

"Mi especialidad es concentrarme y darle rienda suelta a mi control mental. Claro que algunas veces llevo el conteo a 3 y 2, pero entonces me esfuerzo a que el jugador batee al terreno del cuadro. La jugada no siempre sale bien, pero es parte de mi estrategia", confirmó López. "Cuando en esa circunstancia logro ponchar el bateador, digo que tuve suerte. La parte importante es tratar de completar la entrada sin permitir daños".

Pregunté a Wilton si hace un extremo esfuerzo para tirar sobre el plato o es algo que le resulta natural: "En realidad, sobre ese tema, nunca he tenido problemas", explicó el pelotero mientras se encogía de hombros.  "Cuando yo fui abridor, el control me ayudó mucho. Soy un lanzador de control".

Si existe alguna diferencia de lanzar contra zurdos y derechos, creí oportuno hacer la pregunta para aprender: "Yo no observo diferencia alguna", señaló Wilton. "A estas alturas de mi carrera, ya estoy acostumbrado a lanzar igual sin importar a qué lado del plato esté el bateador. Fue en 2009 como relevista cuando me sentí raro tirar contra zurdos. Al terminar la campaña sentí que ya había adquirido la confianza necesaria para hacerlo sin temor".

A los 28 años de edad, López, se considera un hombre joven entre los lanzadores del bullpen de los Astros, pues sus nuevos compañeros son más jóvenes aun. Me da la impresión que alguna vez, López, podría sentirse como veterano entre tantos chamacos, especialmente después de tres años de vestir la franela del equipo espacial.

"Yo sé que así piensan algunas personas. Pero yo creo que necesitaría más años de servicio con el equipo para sentirme como un verdadero veterano", dijo Wilton en forma pensativa y con la mirada al infinito. "Yo he aprendido mucho de los receptores del equipo y ya entiendo cuando tirar pegado al bateador y otro número de estrategias de los veteranos".

Recuerdo hace tres años cuando Wilton, sediento de aprender, pedía y recibía consejos de los jugadores más experimentados de los Astros. Ahora es a él que corresponde el encargo de impartir consejos y de compartir todo lo que aprendió en el pasado. "Yo trato de ayudar a todos los lanzadores jóvenes", dijo López con una voz acentuada. "He aconsejado al lanzador Fernando Abad un par de veces y ojalá haya absorbido parte de mi experiencia".
Una vez pregunté al Gerente General, Jeff Luhnow, que si López tenía todo lo que un taponero requiere y me dijo que el nica fue mencionado una vez como candidato posible para la posición en un caso que fuese necesario. Hice una pregunta similar en forma directa a Wilton durante nuestra conversación al tratar de averiguar si había agregado algo nuevo a su arsenal de lanzamientos:

"No, del todo no", confirmó Wilton moviendo la cabeza en forma negativa. "Yo siempre sigo con lo mismo, la deslizadora, el cambio, el que se hunde y la recta de cuatro costuras. A estas alturas no tengo que estar buscando otro lanzamiento para experimentar. Si lo quisiera, lo haría al final de la temporada. Habría que practicarlo concienzudamente".

Con respecto a jugar beisbol invernal en la liga profesional de Nicaragua, Wilton no está seguro, porque todo dependería de los deseos de los Astros. El año pasado le dieron permiso de lanzar unas cuantas entradas y así lo hizo.

La última vez que Wilton no pudo completar la entrada y Mills lo sustituyó de inmediato, me pareció ver una expresión de pesar en el rostro, algo como dolor en silencio cuando cabizbajo retornaba a la madriguera. "Cuando eso ocurre, el corazón me duele muchísimo", dijo López. "Pero el recuerdo no dura, lo boto al basurero y cuenta nueva".

López registra record de 3-0 y efectividad de 2.43. También tiene en su haber 23 ponches y solamente 4 bases por bolas en dos meses de temporada.

René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros en 2008, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En tres ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown. La primera vez fue en la década del 90. Búsquelo en Twitter.

El Astro José Altuve, intrépido y sólido en segunda base.

José Altuve, segunda base de los Astros de Houston.
José Altuve dueño de la segunda base de los Astros

Por René Cárdenas
fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.Muchos buscadores de talento beisbolista pasan por el palco de prensa y el comedor del Parque Minute Maid y, a veces tengo la oportunidad de cambiar impresiones con algunos de ellos; pero aún no he logrado hacerlo con la pareja que firmó al pequeño gigante José Altuve, segunda base de los Astros. Me refiero a Pablo Torrealba y a Wolfgang Ramos.

Estos dos expertos dieron en el clavo como se dice comúnmente al asegurar para la organización de los Astros a un hombre de Maracay, Venezuela que podría llegar a ser una verdadera luminaria del cuadro interior en las Ligas Mayores. Por el momento, Altuve, sigue causando impacto y los comentarios más halagadores en este equipo lleno de peloteros jóvenes de mucha ambición.

Torrealba y Ramos firmaron a José el 27 de septiembre de 2006. No sé si lo hicieron para agregar un cuerpo más o porque vieran en la bola de cristal lo que este chico podría hacer en el futuro. Solo los expertos por medio de instintos pueden ver en peloteros los atributos que nosotros los simples mortales no vemos.

Estoy casi seguro que a estas alturas esos buscadores o "escuchas" como también les dicen, celebran todos los días las pequeñas hazañas que a diario realiza el chico que ha venido a Houston a inyectar una chispa humeante que tanto hacía falta en el cuadro de los Astros.

Imagino que cuando Altuve (5' 5") se presentó como un jugador más frente al dirigente Brad Mills de los Astros, este tuvo la misma reacción que el piloto de los Yankees Bill Dickey cuando vio a Yogi Berra (5' 7") por primera vez en 1946. Y a lo mejor por allí anduvo la reacción de Torrealba y Ramos la primera vez que lo observaron.

Al poco tiempo Yogi descolló como una luminaria detrás de la receptoría de los Mulos y, con el bate en las manos sembró terror en la Liga Americana.

Altuve ingresó a las filas de los Astros en 2011. Solamente participó en 57 juegos y bateó .276 con 12 carreras empujadas, pero vino precedido de la fama de ser buen bateador en las ligas menores donde jugó cuatro años y medio. Trajo consigo el promedio total de .327, con 208 carreras impulsadas en 382 partidos. A pesar de su peso y tamaño, desembarcó 30 cuadrangulares.

Los Astros del año pasado dejaron mucho que desear en su rendimiento y perdieron 106 juegos en la campaña, pero de súbito, apareció Altuve disparando sencillos por todas partes, corriendo como un conejo y defendiendo la intermedia como un lince, con lo que cautivó la atención de los aficionados.

En muchos años yo no había visto un joven Astro que llegara tan rápido y se tomara la ciudad completamente, a sombrerazos. Lo hizo armado de solamente un bate candente, un guante seguro y una altivez propia del peloterito dispuesto a impresionar no solo a sus superiores en la organización, sino a una afición afligida, desconcertada y sin esperanza, especialmente cuando vio el éxodo de sus estrellas hacia otros equipos.

Era el noveno episodio de un partido que los Astros jugaron contra los Nacionales de Washington el 20 de julio en el Parque Minute Maid de Houston, cuando Altuve desembarcó su primer imparable de Liga Mayor. Apenas había terminado de desempacar su maleta que lo acompañó en su viaje procedente del equipo Los Anzuelos de Corpus Christi, Texas, cuando le sonrió la suerte.

Los Astros no han sufrido mucho con los hombres encargados de defender la segunda almohadilla. Para no ir muy atrás en la historia, pienso en lo extraordinario que fue Craig Biggio, que se convirtió en una figura estelar en todos los aspectos del juego. Fue un jugador completo y posiblemente un nuevo miembro del Salón de la Fama.

Otro sólido defensor de esa misma posición fue Jeff Kent que con solamente dos años en Houston (2003 y 2004) dejó buenos números y dio cátedra de cómo jugar bien.

Después de esas dos estrellas, lo que vino no tuvo impacto alguno. Es hasta ahora que Altuve aparece en el escenario, cuando el público de nuevo vira su atención a la importancia de la doble matanza y al hombre que sea la chispa en todos los juegos y establezca la diferencia con su destreza y agresividad, elementos que sobresalen y por ende obvios en la naturaleza y en la forma de jugar del venezolano. José me recuerda al ex Colt v.45 Nellie Fox (5' 9") que fuera una gran estrella en la Liga Americana.

Cuando un pelotero entra a la fase candente con el bate, hay muchas teorías que en realidad no tienen explicación clara. "Yo estoy viendo bien la bola y continúo trabajando para dominar la parte ofensiva de mi juego", dijo José. "Yo creo que las cosas me están saliendo bien; siempre busco el lanzamiento favorito para batear y, cuando lo tiran, trato de chocarla con fuerza". Altuve, a la hora de esta nota, batea .310.

Casi todos los bateadores tienen deficiencias y unos más que otros. Una de las deficiencias del bateador derecho es no hacerlo bien contra lanzadores zurdos, pero aquel que lo hace bien, no importa que el serpentinero tenga ocho brazos. "No importa por dónde venga la bola. Me siento cómodo contra ambos", dijo el beisbolista.

Es obvio que Altuve está repartiendo palo contra todos los lanzadores de la Liga Nacional y todavía no ha encontrado uno que lo haga morder el polvo este año. "Es una realidad que todos los lanzadores en las Ligas Mayores son bastante difíciles", expresó José. "Yo hago mis ajustes porque es la única manera de rendir propiamente. Es para mí un trabajo constante".

Los Astros abrigan la esperanza que el torpedero Jed Lowrie se empareje de igual a igual con Altuve en las jugadas de la intermedia. El Gerente General Jeff Luhnow tiene confianza que muy pronto estos dos peloteros harán de la doble matanza una jugada de rutina. "Yo estoy muy contento de formar parte del dúo con Jed", enfatizó José. "Todos sabemos que es un muchacho muy inteligente y, hasta ahora, gracias a Dios, las jugadas nos salen bien. Con solo saber que él está allí, yo juego con más confianza".

Formar la difícil mancuerna en la intermedia donde dos peloteros se hacen de tripas corazón para eliminar a dos hombres en dos jugadas instantáneas, es algo que se tiene que practicar constantemente además de la afinidad que debe existir entre los defensores del cuadro. Es decir, uno tiene que conocer los gustos del otro:

"Yo ya me acostumbré al estilo de Jed", señaló Altuve. "'Él hace bien todas las jugadas de rutina además de otras que son espectaculares. Esto permite que ambos defendamos al lanzador en todo momento y evitemos arremetidas del equipo contrario. Yo en verdad me siento bastante cómodo jugar con Lowrie".

Es importante para Altuve que Lowrie le pase la bola a la altura que le guste para tirar con facilidad a la primera base. "Para ultimar hasta el último detalle, aprovechamos hablar detenidamente durante los juegos primaverales", enfatizó el joven beisbolista. "Desde entonces hemos estado haciendo un buen trabajo y cada día mejoramos".

Claro que esto también trabaja a la inversa porque ambos peloteros siempre están en la misma onda. "Yo creo que a pesar del poco tiempo que tenemos de jugar juntos las dos posiciones, ya nos estamos acostumbrando el uno al otro. Yo sé como él es más eficiente y él sabe lo mismo en lo que me concierne. He aquí un ejemplo: A él le gusta que le pase la bola a la altura del pecho y con un poco de fuerza.  El resultado de esta coordinación ayuda al equipo".

Desde luego ese esfuerzo no termina allí. Después de cada partido los dos peloteros se sientan en la casa club y discuten las jugadas, lo que hicieron y lo que no hicieron con el objeto de llegar al punto del dominio de la doble matanza. "Yo siempre he creído que es importantísimo que haya una clara comunicación entre dos jugadores", indicó José.

Después del arribo de Altuve a las filas de los Astros, la cueva se encargaba de colocarlo porque el chamaco no conocía las tendencias de los bateadores contrarios, pero en muy poco tiempo, desplegó el atributo de saber dónde colocarse por sí mismo. Los expertos notaron que el joven pelotero aprendió a colocarse sin ayuda, en forma natural por su propio instinto. "Me dejan en libertad para que me coloque como yo creo. Claro que cuando llego de regreso a la cueva, siempre me dan consejos".

José, también tiene luz verde para salir al robo, algo que muchos peloteros no pueden decir aunque jueguen beisbol por muchos años. "Sí. Siempre que se presente el momento, que la condición sea buena y yo considere que es el instante propicio yo decido. El club lo sabe y yo me siento bien que tenga confianza en mis decisiones", confirmó el suramericano. Altuve encabeza en robos a todos los jugadores de la segunda base de la Liga Nacional.

El primer bateador de una novena, tiene que embasarse a toda costa. Aún no se ha establecido un criterio con respecto a cuántas veces se debe embasar en 500 turnos al bate; pero el pelotero tiene que buscar la forma y, una de ellas aunque no sea muy glamorosa, es la de negociar bases por bolas. Hasta el momento, José ha negociado 12 en 177 visitas al plato este año. En 2011, cuándo no tenía la paciencia de ahora, logró solamente 5 en 234 turnos al bate.

Mills ha usado a José indistintamente en el primero y segundo lugar de la alineación este año, pero no importa dónde lo pongan, la chispa venezolana se acomoda, hace sus ajustes y arremete como un pelotero de gran experiencia.

No he notado que Brad lo haga porque el lanzador sea zurdo o derecho, pero claro, solamente él sabe su estrategia. En lo que corresponde a José, tampoco he notado diferencias o un nuevo modus operandi. "El primer bateador tiene que embasarse más", explicó Altuve. "La responsabilidad del segundo bateador es el de empujarlo a segunda o a tercera base. Yo no veo más diferencias".

Cuando el equipo anda en el camino, Altuve se vuelve un verdadero monstruo con el bate. Hasta este momento registra un fabuloso .343. El pequeño gigante reparte palo a gusto: .364 contra zurdos y, .297 contra derechos.

René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros en 2008, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En tres ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown. La primera vez fue en la década del 90.

En los hombros del nuevo GG de los Astros Jeff Luhnow, descansa un paquete enorme

Jeff Luhnow desde su palco en el Parque Minute Maid
Jeff Luhnow, desde su palco en el Parque Minute Maid

Por René Cárdenas
fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.Probablemente todos los días en este país hay cambios de administraciones en todas las etapas de la vida cotidiana. Y esto ocurre así por el ciclo natural de los eventos y circunstancias. Soy del parecer que todo depende de quién se va, para que uno venga.

Hace unas cuantas lunas, durante una de mis muchas estancias primaverales en Dodgertown de Vero Beach, un joven aspirante de la organización de los Dodgers, lloraba triste y copiosamente frente a la ventana de mi dormitorio. 

Había terminado el último juego de exhibición y los Dodgers nos preparábamos para abordar el avión que nos llevaría de regreso a Los Ángeles. Horas antes, el equipo había anunciado el último recorte de jugadores y este chico de las lágrimas fue una de las víctimas.

Al acercarme para ofrecer algunas palabras de consolación como todo un confesor, me dijo:

--"René, esta es la segunda vez que me dejan y no comprendo qué es lo que ocurre. Trabajé durísimo y todo lo hice bien. Tú me viste en casi todos los juegos de exhibición y te diste cuenta de mi buen rendimiento. Me siento desanimado y quisiera regresar a mi país".

Después de animarlo le insté que siguiera jugando como lo había hecho antes, que permaneciera en silencio, que se despojara del enojo que le embargaba y de su decepción momentánea, porque su tiempo llegaría tarde o temprano. Al final le dije que, para que él subiera a las Mayores, alguien tendría que irse.

Me inclino a creer que esta es una de las verdades de la vida, un ciclo inescapable.

En el caso de los Astros, ocurrió lo que he visto varias veces en mis cincuenta y tantos años con tres organizaciones en la Liga Nacional y Americana. Se vendió el equipo y vino una nueva administración con sus propios planes, estrategia y personal.

El Gerente General de los Astros Ed Wade, partió para otros horizontes y Jeff Luhnow arribó a Houston para dirigir el destino del equipo.

Lo interesante de la nueva organización presidida por el propietario Jim Crane, es que llegó a Houston no con la intención de prescindir del personal como hizo News Corporation, cuando barrió con todo lo bueno que los Dodgers tenían, razón por la que el equipo se vino al suelo de inmediato. ¿Recuerdan el chasco del cambio de Mike Piazza?

Desde diciembre del año pasado he venido leyendo detenidamente, analizando y observando los movimientos de Crane y compañía en lo que al personal administrativo se refiere.

La selección de Luhnow, sacado no sé como de los Cardenales, fue algo como cuando Wade arrebató de los Padres de San Diego al relevista Wilton López de la lista de transferibles y, los Frailes se dieron cuenta hasta muy tarde que alguien estaba dormido cuando se hizo la transacción. Si mal no recuerdo, dos ejecutivos de esa organización quedaron en la cuerda floja. Eso se llama astucia en cualquier negocio.

Sí, astucia es la palabra que quiero aplicar a Luhnow. He leído todo acerca de su carrera en beisbol y lo considero astuto, de esos seres que ven y aprecian todo y maquinan en el cerebro con una velocidad vertiginosa. Y hay más todavía, nació en México y habla español, es algo así como uno de los nuestros.

En la primera conferencia de prensa con los medios de comunicación hispanos este año, Luhnow dijo: "Soy gringo, parezco gringo y nací en México. Mi papá y mi hermano viven en México y los visito dos y tres veces al año". Con esa declaración tan espontanea, Jeff, en forma magistral, se metió al bolsillo a la prensa hispana de Houston.

Hay algo más a su favor: con frecuencia visita la caseta de los narradores hispanos Panchito Romero y Alex Treviño, para en el aire compartir sus conocimientos e iluminar más a los seguidores de los Astros con algunas chispas beisbolistas saturadas de buen humor. En inglés, esto se puede traducir en pocas palabras. "We care for our Spanish friends and followers". Bien dicho, porque "we care" es la llave para abrir el corazón de una afición leal que solamente necesita estimulación. Así, los Astros podrán caminar mano a mano con una minoría que ya es prácticamente una mayoría en Houston.

Un viejo beisbolista me dijo que para calificar a un prospecto, es buena idea compararlo con alguien similar del pasado. Así lo hice cuando recomendé a David Green a los Astros en 1975 si mal no recuerdo. Lo comparé con César Cedeño, pero los encargados de ese tiempo no eran tan astutos. Yo comparo a Luhnow con Al Campanis; claro, cada uno en su era.

Jeff, aún no se había mojado los pies en la organización de los Astros cuando me sorprendió al obtener los servicios de un peloterito que por su habilidad y atributos podría ser el torpedero del futuro. Hablo de Jed Lowrie de los Patirrojos de Boston. Si ese muchacho juega como se espera y se acopla con el encargado de la segunda almohadilla José Altuve, los Astros tendrán un dúo dinámico para efectuar la doble matanza, la mejor amiga del lanzador a la velocidad de un rayo.

Uno de los créditos que Luhnow trae a los Astros es algo que vale la pena mencionar. En sus tres sorteos de peloteros aficionados de 2005 a 2007, seleccionó 24, sí, léalo bien, 24 prospectos que hicieron el grado. Nadie había conseguido eso en un período de tres años según la Guía de Prensa del club. Varios de esos jugadores contribuyeron a que los Cardenales ganaran su última Serie Mundial en 2011. Esto no es producto de mi imaginación, es simplemente un hecho.

El 7 de diciembre de 2011, Luhnow fue presentado en Houston como el décimo segundo Gerente General en la historia de los Astros y el 6 de abril debutó oficialmente como tal. En otras palabras es un novato en estas lides:

"Es un privilegio porque hay 30 organizaciones en el beisbol y ser la persona para manejar una de ellas con tanta tradición es un verdadero honor y, estar en Houston es un placer", dijo Luhnow. "Yo aspiraba a ese tipo de posición. Finalmente ocurrió en diciembre y ahora soy un hombre feliz".

Imagino que Jeff, mientras escalaba puestos en la organización de los Cardenales, pudo haber imaginado ser Gerente General con el equipo de sus sueños:

"Yo trabajé 8 temporadas con los Cardenales y pensé que algún día iba a ser Gerente General allí, pero ellos tienen uno joven y muy bueno", señaló Luhnow. "Disfruté mucho el tiempo que estuve con ellos y, el trabajo que desempeñé, tuvo un gran impacto en la organización. A pesar de la satisfacción de esos años, siempre pensaba que para mí, estar en un mercado en el Sur de Los Estados Unidos donde hay muchos fanáticos de habla hispana como Houston, Los Ángeles o Miami, para mí sería una buena oportunidad y, gracias a Dios, los Astros me dieron empleo".

Se entiende como normal que una nueva administración emplee sus propias fichas para concretar sus planes con confianza, pero no es siempre conveniente hacerlo como últimamente se ha visto por el gran número de empresas que han perdido su efectividad. Me inclino a creer que estos nuevos Astros vienen armados hasta los dientes de una nueva mentalidad:

"Yo empecé en diciembre y la realidad es que los Astros de Houston tienen gente bastante buena en las posiciones de toda la organización", afirmó Luhnow con un tono de estricta convicción. "Estábamos comenzando la nueva temporada y lo que decidí para llevar bien las cosas, fue dar la oportunidad a todos los que están aquí de continuar en sus trabajos y evaluarlos y, si yo pienso que es necesario añadir alguien más o cambiar alguna persona en el futuro es posible que lo haga, pero en esta industria yo no tengo grupo de gente alguna que viaje conmigo. Lo que me importa es dar a la empresa la dirección propia con los que están aquí o con sangre nueva".

Desde hace unas cuantas décadas el beisbol dejó de ser regional para ser global. Los equipos que han prolongado sus brazos a los países que producen peloteros innatos, conocen de los gastos y las ganancias en la obtención de prospectos. Para refinarlos, varios construyeron Academias de Beisbol en diferentes partes de América Latina de dónde sacan el producto listo para una prueba final en las ligas menores. Los Astros tuvieron una muy productiva en Venezuela que manejaba Andrés Reiner, pero un día dejó de existir:

"Siempre vamos a tener peloteros venezolanos, mexicanos, dominicanos, de Puerto Rico, Colombia y de todas partes de América Latina y es muy importante tener una presencia de buscadores en esos países", aseguró Luhnow.

 "Lo que ha cambiado en los últimos cuatro o cinco años es que la mayoría de los equipos con presencia de desarrollo en Venezuela se ha ido y los clubes están concentrando su interés en la República Dominicana y los peloteros de ambas partes de Latinoamérica, desarrollan en la Dominicana antes de venir a Los Estados Unidos. El beisbol ha tomado esa dirección por la inseguridad de Venezuela y los costos de manejar una Academia allí y otra en la Dominicana. Como ves, ya todos los equipos de las Mayores decidieron concentrar sus esfuerzos de desarrollo en la Dominicana".

En las Ligas Mayores de la actualidad, hay organizaciones súper millonarias, hay otras simplemente millonarias y otras con limitaciones económicas. En el 2009, la planilla de pago de los Astros fue de $102 millones y ha venido reduciéndose paulatinamente hasta llegar a $60 millones en el 2012. Para tener una idea de cuáles son las proyecciones de los nuevos Astros, pregunté a mi entrevistado de hoy acerca de si tendrá limitaciones económicas para desarrollar una novena competitiva o ganadora
para la afición de Houston:

"El dueño Jim Crane ha decidido que vamos a invertir", precisó Luhnow. "Estamos dispuestos a obtener talento para poder ganar un campeonato en el futuro y, eso va a empezar este año con el reclutamiento de Los Estados Unidos en el que vamos a invertir más que la mayoría de los otros equipos sino más que todos y también tenemos un presupuesto para invertir en peloteros de Latinoamérica este año. Entonces vamos a ser bastante agresivos en los dos mercados para traer talento joven a la organización con el objeto de poder competir en el futuro".

Leyendo sobre Luhnow, me enteré que es dueño de una educación académica distinguida, similar a uno de sus antecesores, a la de Gerry Hunsicker.

Luego de mi entrevista con Luhnow en su propio palco del parque Minute Maid, quedé altamente impresionado por su franqueza y conocimientos de beisbol, por su español puro, claro y preciso en todas sus apreciaciones. Los atributos de este personaje son incalculables y eso me hace pensar que los Astros están en buenas manos, como cuando los Dodgers estuvieron en las manos del inolvidable Al Campanis.

René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros en 2008, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En tres ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown. La primera vez fue en la década del 90.

Carlos Lee, proyectado a batear arriba de .280

Por René Cárdenas
fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.El cuarto jugador en el orden de la alineación es conocido como el bateador que limpia las bases de corredores y, usualmente, es el mejor del equipo, casi siempre es el que despliega más poder. Los manejadores de beisbol tienen la tendencia de insertar a los que se embasan con frecuencia antes del turno del cuarto bate, para que éste pueda “limpiar” las bases empujándolos hacía el plato para que anoten.

Todos los equipos de las Ligas Mayores tienen peloteros que son conocidos como el cuarto bate, o barre bases, pero durante el tormentoso camino de la campaña, los que no responden a las necesidades del equipo, bajan al tercer turno de la alineación o suben al quinto y no permanecen como otros que son los eternos dueños de la posición.

Uno de ellos todavía juega para los Astros de Houston; es el gigante Carlos Lee que hace seis años cuando empezó a jugar con los Astros pesaba 240 libras y ahora pesa 269. Es un gigante de hombre con 6 pies y 2 pulgadas de alto. Nació en Aguadulce, Panamá, hace 36 años; esto lo hace el pelotero más viejo del equipo.

Durante los primeros cinco años con Houston, fue destinado a jugar el jardín izquierdo a pesar de no tener la velocidad ni el brazo para desempeñar esa posición. Lo ideal para él hubiera sido jugar la primera base, pero allí se encontraba jugando "El Puma" Lance Berkman, figura que era inmovible de la primera esquina. Lee veía acción ocasionalmente en primera cuando Berkman se lesionaba.

Ahora que los Astros están en plena construcción poniendo énfasis en lo juvenil, el alto mando del equipo sin embargo, decidió plantar a Lee como figura permanente en la primera base y colocar en el jardín izquierdo a peloteros jóvenes. Allí, Lee se defiende como buen guante que es y su bate poderoso que es siempre temido, llena su cometido satisfactoriamente.

El jonrón frecuente de Lee es cosa del pasado, pero mantiene su promedio global en aproximadamente .286, que es lo que le hace sobresalir porque le permite empujar carreras. Con ese promedio ha impulsado en 6 años con los Astros un total de 532. Al momento de preparar esta nota tiene en su haber 134 cuadrangulares.

No han sido números estelares, pero lo suficiente como para permanecer en una novena donde no siempre ha habido empujadores consistentes.

Carlos jugó seis años con los Patiblancos de Chicago. Con ellos empezó su carrera en 1999 y a continuación militó un poco más de un año (2005-06) con los Cerveceros de Milwaukee y de allí pasó a los Rangers de Texas en 2006 antes de jugar 6 temporadas con los Astros desde 2007 a 2012.
Quizá el aspecto más brillante de su carrera en las Ligas Mayores fue cuando en su debut desembarcó un cuadrangular en su primer turno al bate.

Lee, siempre ha sido un pelotero agresivo y mentalmente un optimista, positivo y bien centrado. Hace seis años escribí este párrafo acerca de una entrevista que gentilmente me concedió. Lo hice porque que él continuaría en la persecución de impulsar un promedio de 100 carreras por temporada:

 “Claro que no hay seguridad de ese logro, porque solamente Dios lo sabe”, explicó el pelotero. “Si logro mantenerme saludable podré trabajar duro para ayudar al equipo a impulsar carreras y a ganar juegos, lo más que sea posible”. Esas fueron sus palabras en aquel entonces y el panameño cumplió a carta cabal: empujó 119 carreras en 162 juegos. Disparó 32 palazos de vuelta entera y bateó para .303. Fueron números de un verdadero astro. Por eso lo firmaron por 6 años y $100 millones de dólares. Esta campaña es la última de su contrato y recibirá $18.5 millones.

Después de su segunda campaña con Houston, comenzó ligeramente a declinar en lo que a carreras empujadas concierne. En el 2008 impulsó 100; en 2009 empujó 102; pero en el 2010 impulsó 89; en el 2011 empujó 94: y a la fecha de este escrito, lleva 14 carreras impulsadas.

Los Astros abrigan la esperanza que "El Caballo" como cariñosamente le llaman los aficionados de beisbol, emule sus primeros años en lo que a carreras empujadas se refiere. Y si se habla de promedio de bateo, Lee, aún cuenta con un buen giro de bate para mantenerse en sus .286 durante este año.

En tres oportunidades, 2005, 2006 y 2007 fue seleccionado para participar en el Juego de Estrellas y, en dos campañas (2005 y 2007) ganó el trofeo de plata como bateador de poder.

Es un gusto ver a Carlos en defensa de la primera base. A pesar de ser una muralla de grande y de moverse con poca agilidad, lo hace con ritmo y gracia. Es tan bueno para levantar los tiros de piconazos que sus compañeros de cuadro le tiran con soltura y confianza porque saben que el hombre de Agua Dulce, captura todo lo que le llega.

Nunca había visto a un jugador de beisbol hacer su trabajo con tanta calma como Lee. Si yo fuera Rey, lo coronaría como el príncipe de la tranquilidad. Esto no quiere decir que juega sin pasión. El meollo del asunto es que no la demuestra porque no es su naturaleza. Emplea la misma estrategia cuando batea. Espera el lanzamiento apropiado para chocarlo con solidez porque es un bateador selectivo y esa estrategia lo convirtió en una estrella de gran magnitud. Me inclino a creer que es un ligamayorista que duerme sin sobresaltos.

“Creo que es innato en mí no preocuparme. En vez de pensar con nerviosismo me concentro en el reto del momento”, me dijo una vez. Y en cuanto a la agresividad de batear, expresó: "Creo que eso lo llevo en la sangre. También es parte del sentimiento de victoria y de lucha que uno tiene como hispanoamericano".

El secreto de batear bien está en sus muñecas y, la forma como desarrolla el giro de su bate para chocar la pelota contra el lanzamiento propicio se debe a su paciencia en el plato.

”No importa de dónde viene la bola porque en realidad, me da igual. Al principio, hace muchos años, yo tenía un poquito de problemas contra zurdos, pero a estas alturas, esa deficiencia está corregida”. En esta forma, Carlos, demuestra que es un cuarto bate sin limitaciones. Es decir, la oposición no puede anularlo fácilmente.

El mantenerse con buena salud es el otro secreto de "El Caballo"’. No visita la enfermería con la frecuencia de otros peloteros y casi nunca entra a la odiada lista de inhabilitados de 15 días. Es más, cuando se lesiona hace uso de su especial poder de recuperación y casi siempre regresa al combate en menos tiempo de lo que se espera. “Lo que hago es lo de siempre”, puntualizó Carlos. “Sigo mi plan de trabajo en forma religiosa para mantenerme fuerte en la temporada. Sé que son seis meses de jugar todos los días y para hacerlo bien, me cuido”.

René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros en 2008, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En tres ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown. La primera vez fue en la década del 90.

El Astro Wandy Rodríguez y sus recuerdos de la Serie Mundial

Por René Cárdenas
fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.Suena fascinante el nombre del lugar donde nació el lanzador de los Astros Wandy Rodríguez. "Región del Cibao" en República Domicana el 18 de enero de 1979. Fue exactamente en el pueblito de Santiago Rodríguez, donde seguramente hay muchas personas exitosas del mismo apellido, pero nunca con la fama del zurdito de oro.

En enero de 2009, como miembro activo de la Asociación de Escritores  de Beisbol de América (BBWAA) tuve el honor de entregarle el trofeo que lo acreditó como el Pitcher del Año de los Astros durante el banquete anual de beisbol celebrado en Houston. Más tarde, en 2011, Wandy lo hizo tan bien en la campaña, que la BBWAA le confirió el honor una vez más.

Fueron 8 años, de 1999 a 2006, los que Rodríguez laboró en las ligas menores para hacer el grado y, cuando logró completar el sueño en 2005, terminó la campaña con un récord de 10-10 y una efectividad de .553. En el camino ponchó a 80 bateadores contrarios. No todo fue color de rosas para él, porque en el mes de septiembre, la señora suerte no le sonrió. Terminó ese mes con récord de 1-4.

En ese mismo año, el destino le obsequió con la sorpresa del siglo y el zurdito muerto de risa aceptó el presente con los brazos abiertos. Los Astros haciéndose de tripas corazón se las agenciaron para salir airosos y ganar el campeonato de la Liga Nacional y por ende el derecho de ir por primera vez en su historia a competir en la Serie Mundial. Y Wandy, sacando pecho y con el mentón hacía el cielo, fue uno de los lanzadores participantes.

En general, el resultado del certamen fue negativo para los Astros porque fueron barridos en cuatro juegos consecutivos por los Patiblancos de Chicago, pero el rendimiento de Rodríguez fue decente en el primer juego de la serie al relevar al abridor Roger Clemens en la tercera entrada con las acciones empatadas a 3. Wandy permitió otra carrera en la parte baja del cuarto episodio para perder el juego mientras Chicago se embolsaba la victoria 5 a 3. En las cuatro derrotas sufridas por Houston, Rodríguez registró una efectividad de 2.45.

En la vida ligamayorista de Wandy, hay un baúl lleno de buenos recuerdos, entre ellos, algunos tristes, otros alegres y todos imperecederos: "El recuerdo más bello de mi vida deportiva es el de mi participación en la Serie Mundial", dijo Wandy henchido de orgullo. "Imagínate lo maravilloso que fue en mi primer año en las Mayores y el hecho de lanzar en el primer juego. Y yo creo que mi actuación  en el partido no fue mala del todo. Considero sin temor a equivocarme que ese es mi mejor recuerdo".

Wandy se emocionó al recordar algunos pasajes de esa Serie Mundial. Los ojos le brillaron a pesar del reflejo de los rayos solares que en ese momento pegaban duro en la cueva del Parque Minute Maid y, con una voz sonora no paraba de evocar; parecía que estaba reviviendo en forma retrospectiva aquellos bellos aspectos de esa lucha otoñal que miles de pelotero han querido vivir y que han sido solamente una quimera.

"Tú sabes que hay peloteros que pasan una vida en este calibre de pelota y al final se retiran y no alcanzan jugar en una Serie Mundial", dijo Wandy. "Y yo, gracias a Dios, lo logré en mi primer año y, por eso es un recuerdo maravilloso que tengo con los Astros. Yo sé que hay más de 650 jugadores ligamayoristas con ese sueño que yo ya disfruté y que para muchos ha sido una meta inalcanzable. En otras palabras, siento que mi carrera ha sido coronada".

Yo recuerdo que Wandy estaba en el bullpen y que fue una tremenda sorpresa que el instructor le indicara que debía calentar. "Nunca imaginé que siendo novato y falto de experiencia me ordenaran calentar en mi primer juego de Serie Mundial, especialmente cuando Clemens estaba lanzando. Yo no lo podía creer", señaló el zurdo.

Así como el zurdito tuvo años de felicidad, también tuvo períodos tristes. En su opinión lo más triste es cuando se lesiona, porque el pelotero que pasa a la lista de los odiados quince días o más, lo primero que hace es entrar a un estado de limbo o de incertidumbre. Solamente piensa que su carrera está en la balanza y que podría terminar de una vez por todas. "Cuando yo me lesiono, sufro lo indecible. El hecho de estar separado de la competencia y no lanzar cada cinco días me hace sentir incómodo por la imposibilidad de hacer mi trabajo. Y eso ocurre con todos los peloteros que se lesionan. Ahora, yo doy gracias a Dios que mi lesión sanó y pude retornar a la acción", explicó Wandy.

A principios de la campaña de 2011, los Astros insertaron el nombre de Rodríguez en la lista de lesionados por el término de 15 días con dolores en el codo izquierdo.

Esto parece mentira, pero Rodríguez es el único pelotero que queda de los Astros que formaron ese tremendo equipo que fue a la Serie Mundial. En otras palabras, mi entrevistado está por ser un joven veterano. "Yo doy gracias a Dios por eso", enfatizó el serpentinero. "Yo he visto el desfile de  muchas caras cuando vienen al equipo y también las he visto irse y, en cambio, yo me he mantenido aquí con suerte".

En los dos últimos años el tráfico de personal de jugadores de los Astros ha sido prácticamente interminable y pensé que Rodríguez podría sentirse intimidado por todo este movimiento: "No. Del todo no. Yo estoy tranquilo porque hago mi trabajo a conciencia", expresó Wandy con toda la franqueza del mundo. "Cuando me dan la oportunidad de lanzar, yo siempre me concentro en el trabajo para rendir efectivamente y, el equipo sabe que cada vez doy el ciento por ciento de mi esfuerzo en el montículo. Y con respecto a los jóvenes siempre trato de ayudarlos porque ellos no conocen mucho todavía. Sé que hay un instructor para eso, pero yo pongo mi grano de arena para que lancen con confianza. Les digo que no hay que lanzar muy adentro porque en este parque la distancia al jardín izquierdo es de solamente 315 pies".

Pedí a Wandy que me diera su opinión acerca del ritmo que llevan estos nuevos Astros del futuro: "Los Astros tienen un plan", dijo el dominicano. "Están esperando que estos muchachos se desarrollen juntos para que se acoplen y forme una sólida unidad. Cuando esto ocurra que dicho sea de paso es inminente, este equipo dará grandes sorpresas".

--¿Crees tú que este equipo compuesto de jóvenes en su mayoría pudiera perder 106 partidos como el del año pasado?--, pregunté al jugador. "No te sé decir", señaló Wandy como todo un diplomático.  "Tú sabes bien que en beisbol uno no sabe lo que va a pasar. Se baja al terreno de juego a la pelea y es todo lo que se puede hacer. Pero te aseguro que contamos con un núcleo de muchachos que no temen ni al más pintado a pesar de la presión que sienten. Porque presión si hay, eso es naturalmente inevitable. No es como jugar en las menores. Aquí arriba la presión te rodea y te aprisiona".

En lo que se refiere a que los Astros van a formar parte de la Liga Americana en 2013, Wandy dice que es la misma pelota con la diferencia del bateador designado y que todo pelotero tiene que partirse el pecho para tratar de ganar al igual que en la Liga Nacional donde los Astros han permanecido desde 1962.

Rodríguez trató de tener un buen entrenamiento primaveral, pero no logró sincronizar sus lanzamientos y el resultado fue un período que no disfrutó del todo. "Fue producto de mala mecánica", enfatizó el pelotero. "Entré al cuarto de video para ver la diferencia de mis actuaciones del año pasado con el entrenamiento  previo a esta campaña. Los puse en la misma pantalla y en cámara lenta para comparar todos los movimientos y no pude establecer diferencia alguna. Creo que son cosas de la vida".

Esto demuestra que los jugadores son simplemente seres humanos y que el beisbol no se compone de formulas matemáticas.

El récord actual de Wandy es de 3-2 con efectividad de 1.64 en 6 salidas.

En 2011, Rodríguez firmó un contrato de 3 años por $34 millones y el equipo tiene la opción contractual de la campaña de 2014.

René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros en 2008, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En tres ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown. La primera vez fue en la década del 90.

Jason Castro tiene en las manos la etiqueta de no fallar

Jason Castro - Receptor de los Astros.

Por René Cárdenas
fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.Los nuevos Astros en el proceso de reestructuración bajo el mandato del astuto ex Cardenal Jeff Luhnow, están dando muestras de adquirir forma, pero la forma sólida que se requiere para estar en la pelea cuerpo a cuerpo contra equipos de más edad y de mayor presupuesto, no está todavía a la vuelta de la esquina. Esto quiere decir que este trabajo arduo podrá dar frutos hasta que todos los jugadores de posición estén plenamente confirmados.

En su historia más reciente, los Astros no han logrado tener un receptor que dirija, defienda, tire, corra y batee desde que Craig Biggio decidió abandonar esa posición para convertirse en jugador de segunda base, donde logró triunfos que algún día podrían llevarlo al Salón de la Fama.

Aunque usted no lo crea, se ha vuelto harto difícil para muchas organizaciones ligamayoristas conseguir receptores respetables. Tan difícil como obtener buenos lanzadores, quizá más difícil todavía, simplemente porque los atletas jóvenes de hoy, saben que es una posición sufrida. Eso de permanecer en cuclillas hora tras hora y día tras día, no es muy halagador. Soy del parecer que esa es la razón por la que la mayoría decide escoger entre las ocho posiciones restantes de la novena. En  resumen, hay pocos receptores en el mercado.

Cuando un receptor establecido sufre un percance que le imposibilita jugar, el beisbol en general tiembla. Recuerdo cuando Roy Campanella, el fabuloso receptor de los Dodgers quedó paralizado y en silla de ruedas por el resto de su vida luego de un accidente de tráfico en 1958, todos los receptores del país aumentaron de valor en el mercado. Eso no ocurre cuando un lanzador sufre algo similar porque hay muchos en relación a los hombres que cuidan el plato.

Castro hizo su debut en las Ligas Mayores el 22 de junio de 2010 en el Parque Minute Maid contra los Gigantes de San Francisco. Disparó un sencillo contra Tim Lincencum en su primer turno al bate. Desembarcó su primer cuadrangular el 24 de junio de 2010 contra el lanzador Matt Cain. El joven receptor piensa continuar sus estudios de sociología en la Universidad Stanford de California.

En 2008, el novato J.R. Towles, desplegó tanta consistencia y poderío al bate que los expertos del equipo dijeron que merecía una oportunidad con el equipo grande. El chico la recibió y, a fin de cuentas, fue enviado de regreso a las menores luego de batear .137 en 146 turnos y, desde ese entonces ha sido un sube y baja interminable. En otras palabras el aspirante nunca logró quedarse con el equipo.

Los Astros sabían que el receptor titular, Brad Ausmus, tenía planes de jugar con un equipo californiano o retirarse de la pelota, y la llegada de Towles, era algo así como anillo al dedo, pero como el plan no dio frutos, firmaron a Iván Rodríguez para un corto plazo por estar en el ocaso de su carrera. Para respaldar a Iván, recurrieron al venezolano Humberto Quintero. La actuación de Rodríguez fue efímera y Quintero fue cambiado luego de una larga estadía con el equipo.

Como la incertidumbre sobre esta posición y sin que se vislumbrara algo concreto en el futuro inmediato, los Astros firmaron con un bono jugoso al seleccionado décimo de la primera vuelta, al receptor Jason Castro, en el reclutamiento del 20 de junio de 2008. La etiqueta puesta a Castro, fue la de no fallar, según los expertos de la organización. Por dos años consecutivos, el semanario Baseball América nombró al novel Castro, como el prospecto número uno de los Astros.

Castro estuvo en 2008 y 2009 en las ligas menores y, en 2010 dividió su tiempo entre el Round Rock de la Triple A y el equipo grande. Durante sus correrías en el sistema de menores de Houston, Jason obtuvo un promedio de bateo de .295 con 12 palos de vuelta entera y 85 carreras empujadas en 158 juegos. Detrás del plato, estuvo en cuclillas un total de 128 partidos para un promedio defensivo de .980. Eliminó en segunda base a 57 corredores de 129 intentos de robo.

Cuando los Astros apenas comenzaron a saborear los números de Castro y creían que el príncipe azul por fin había llegado, el chamaco sufrió una seria lesión en la rodilla izquierda al tratar de evitar que lo tocaran en primera base el 2 de marzo de 2011 en un partido de exhibición contra los Tigres de Detroit en Lakeland, Florida.

Jason fue operado el 4 de marzo en el Hospital Metodista de Houston y pasó toda la temporada en un programa de rehabilitación. Esto le permitió regresar a ver un poco de actividad en septiembre en la Liga de Instrucción de los Astros en octubre, antes de participar en la Liga de Otoño de Arizona. Su recuperación fue lenta y tediosa pero el progreso fue obvio. Por el momento, el joven pelotero tiene ahora la oportunidad de establecerse definitivamente en las Ligas Mayores, algo que el destino le había negado anteriormente.

Durante el período de recuperación, Castro permaneció fiel a su equipo. Su presencia en la casa club fue constante y solamente veía que el grupo de sus compañeros se lamentaba de tristeza porque fue la campaña de 106 juegos perdidos. Fue también el año que la organización cambio de dueño, de Drayton McLane al grupo que representa Jim Crane.

No poder contribuir durante el peor año en la historia de la organización fue la pena más dura que Castro soportó como pelotero imposibilitado de jugar para producir. Después de cada partido y a la hora de partir hacia casa, Jason llevó en su pensamiento un dolor que no se puede explicar así nomás con palabras. Sentía que lo rodeaba una aureola de incertidumbre. Eso de ver la guerra y no poder disparar es algo desesperante, pero absorbió todo ese pesar en silencio que a veces le parecía interminable.

A sabiendas que el destino le propinó un golpe bajo al evitar la continuidad de su progreso inicial, Jason no se echó a llorar o a sentir lástima de sí mismo; más bien se convenció que debía de hacer un esfuerzo extraordinario para recuperarse mental y físicamente a la mayor brevedad.

“Todo lo bueno que hice en el entrenamiento primaveral fue producto del esfuerzo que puse en mi preparación el año pasado”, dijo Jason con el tono humilde que le caracteriza. “Estoy feliz con mi progreso y por falta de tiempo no pude demostrar todo lo que puedo hacer en este nivel. Trabajé con interés con los instructores y logré hacer algunos ajustes en la ofensiva y defensiva. Es inestimable todo lo que he aprendido hasta ahora. Fue una grata primavera para mí”.

También fue grata para los Astros, porque ahora tienen a un hombre joven de apenas 24 años de edad aprendiendo todos los trucos de la receptoría al nivel de las Mayores y creciendo al mismo tiempo junto con el ejército de hambrientos novatos que por meta tiene el propósito de formar una unidad sólida que, dicho sea de paso, podría convertirse en un equipo peleador este mismo año.

Cuando los Astros logren lubricar todos los componentes para trabajar en armonía en la presente campaña, van a causar sorprendentes comentarios el próximo año cuando formen parte de la División Oeste de la Liga Americana junto con los Rangers, Atléticos, Marineros y Angelinos. Será una nueva era, después de haber pasado 50 años en la Liga Nacional donde fueron los pioneros al abrir las puertas del suroeste legendario.

Como el equipo de los Astros está integrado en su mayoría por novatos, el dirigente Brad Mills aún no tiene planes concretos para usar a sus actuales receptores, pero Castro ha participado en más juegos que Chris Snyder en esta temporada. En realidad los Astros quieren que Castro se haga dueño de la posición porque lo ven como el receptor del futuro a pesar de algunos problemas de ofensiva.

Recientemente, para ser preciso el pasado 13 de abril, Castro, se presentó en el plato con un promedio de .000 en su haber. Desde entonces ha conectado 9 imparables en 26 turnos, para un promedio de .243. El domingo 22 de abril contra los Dodgers disparó dos imparables en 4 visitas y empujó una carrera.

Uno de esos batazos fue una línea de cañonazo de tres esquinas en la cuarta entrada. Por un instante pensó que podía dar la vuelta completa al cuadro para un cuadrangular adentro del parque, pero el director de tráfico de tercera base, Dave Clark, lo detuvo allí mismo. "Rendí a Clark mis más expresivas gracias por haberme detenido", dijo Castro con una sonrisa de oreja a oreja y resoplando como un  toro Miura.

Receptores desde la era de Biggio:

92-Ed Taubensee-Scott Servaice
93-Igual
94-Igual
95-Scott Servais-Tony Eusebio
96-Rickie Wilkins-Tony Eusebio-Randy Knorr
97-Brad Ausmus-Tony Eusebio
98-Tony Eusebio-Paul Bako
99-Igual
2000-Mitch Meluskey-Tony Eusebio
2001-Brad Ausmus-Tony Eusebio
2002-Brad Ausmus- Greg Zaun
2003-Igual
2004-Brad Ausmus-Raúl Chávez
2005-Igual
2006-Brad Ausmus-Eric Munson
2007-Igual
2008-Brad Ausmus-Humberto Quintero
2009-Iván Rodríguez-Humberto Quintero
2010-Humberto Quintero-Jason Castro
2011-Humberto Quintero-JR Towles

En esta lista, no hubo un receptor con la etiqueta que, "dirija, defienda, tire, corra y batee. Los Astros tienen su esperanza en que Castro se desarrolle como el hombre que llene todos esos requisitos.

Agradezco al ex ligamayorista y comentarista de los Astros Alex Treviño, por su asistencia en la preparación de esta nota.

René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros en 2008, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En tres ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown. La primera vez fue en la década del 90.

La meta de Fernando Rodríguez: Que no le anoten  los corredores heredados

Por René Cárdenas
fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.El año pasado los Astros tuvieron en su lista activa de 25 hombres a tres serpentineros de apellido Rodríguez y, en son de broma en uno de mis escritos les llamé "Los tres alegres compadres". El día inaugural de la presente campaña, el equipo comenzó con solamente dos de ellos. Uno es el zurdito de oro Wandy y, el otro, es Fernando, que es mi entrevistado de hoy.

En este año bajo la nueva administración de Jim Crane que comprara los Astros a Drayton McLane, el equipo comenzó con 7 relevistas: David Carpenter, Brandon Lyon, Brett Myers, Rhiner Cruz, Wilton López, el zurdo Wesley Wright y Fernando Rodríguez.

Fernando fue originalmente firmado por los Angelitos de Anaheim en la ronda No. 18 del reclutamiento de junio de 2003 y los Astros le otorgaron un contrato de liga menor el 12 de noviembre de 2010 que incluyó una invitación a los entrenamientos primaverales de Kissimmee, Florida el año pasado.

Fernando nació el 18 de junio de 1984 en El Paso, Texas. Mide 6 pies y 3 pulgadas; pesa 215 libras; batea y tira a la derecha. El texano hizo su debut en las Ligas Mayores contra los Yankees de Nueva York el 2 de mayo de 2009 en Yankee Stadium. Lanzó una entrada, eliminó a dos hombres y permitió 3 carreras.

Hay dos días muy importantes que Fernando recuerda constantemente. Uno de ellos fue cuando recién casado lo llamaron los Angelitos de Anaheim para debutar en las Mayores. Jugó en la Serie de las Autopistas contra los Dodgers, pero no logró hacer la lista del club grande en la primavera. Como resultado lo enviaron al Salt Lake City de las menores.

Un día con su nuevo equipo, pasó por Las Vegas junto con su prometida y fue el otro mejor día de su vida: "Ya que estamos aquí, casémonos", dijo el ansioso Fernando a su chamaca. "Hablamos telefónicamente con los padres de la chica y con los míos, y, ambas familias consintieron. Quedé sorprendido porque yo creía que tenían planeado decir que no". Y así fue como empezó una vida ejemplar de marido y mujer, el Señor Fernando Rodríguez y Señora.

Fernando pasó una vida entera en las menores esperando por la gran oportunidad, y se le hizo tan difícil como fue la larga y tediosa espera (8 temporadas) de Maury Wills en las menores de los Dodgers.

El 24 de junio, el receptor J.R. Towles fue lesionado y los Astros bajaron a Fernando a las menores para subir al receptor Brian Esposito. Esto es lo que se llama ser víctima de las circunstancias. Su estadía en la Clase AAA --dijeron los expertos-- podría ser breve. Fue bajado por la necesidad de un puesto vacante y un contrato que le permite bajar a las menores sin necesidad de ser expuesto al sistema de transferencias.

"Estábamos en un aprieto", dijo el dirigente Brad Mills de los Astros después de la baja de Fernando con el objeto de crear espacio para un tercer receptor, Esposito, luego de la lesión sufrida por Towles. "Fernando lo hizo bien y comprendió el sentido de la situación que espero se resuelva pronto".

A Fernando se le consideró como uno de los mejores relevistas desde que se unió al equipo a mediados de mayo. Para ese tiempo ya había ponchado a 22 contrarios en solamente 15 y 2/3 de entradas y compiló una efectividad de 2.87.

Cuando Fernando militó con los Angelitos en 2009, yo no entendí por qué un pelotero de tanto talento, de tanta habilidad y agresividad había fracasado tan rotundamente: lanzó 2/3 de entrada para 2 carreras limpias y una efectividad de 27.00: "No pude demostrar mi capacidad a los Angelitos", dijo Rodríguez con una tremenda expresión de tristeza en el rostro. "Traté de hacer más de lo que estaba destinado a hacer. En otras palabras quise hacer demasiado y yo mismo cavé el hoyo de mi propia tumba. Si hay culpabilidad es solamente mía. Ahora tengo una espinita clavada en mi corazón porque no supe aprovechar la oportunidad que me dieron".

Los Astros, conociendo el tipo de lanzador que Fernando es en el fondo, le dieron la oportunidad para jugar en la primavera y allí, precisamente, el joven lanzador desplegó su habilidad para que fuera apreciada desde el primer momento. Al terminar el entrenamiento, fue enviado al Oklahoma City, Clase Triple A y siguió impresionando a todos los instructores. "A esas alturas ya no estaba preocupado, más bien estaba listo para hacer lo que Dios tenía destinado para mí", enfatizó Rodríguez con voz de ser un hombre resignado. "Ahora ya estoy con los Astros en las Ligas Mayores y seguiré echando para adelante".

Fernando cuenta con cuatro lanzamientos: la recta de dos y cuatro costuras; la curva, la combinación de la deslizadora y recta; y, el cambio. Usa sus rectas para obligar a los bateadores a que le tiren a los dos primeros lanzamientos y, la curva cuando necesita rematar. Según los expertos de los Astros, la curva que tira conservadoramente es quizá su mejor lanzamiento por su efectividad, sin embargo, Fernando afirmó:. "Mi mejor lanzamiento es la recta", afirmó Fernando.

Durante los primeros seis años de los ocho que pasó con la organización de los Angelitos en las menores, Fernando, las hizo de abridor. En ese tiempo su recta era de 88 a 90 millas por hora. Cuando lo hicieron relevista y, una vez que salió del bullpen, tiró rectas de 90 a 93 en forma consistente. Desde esa vez se dijo a sí mismo, "ser relevista es mi destino".

Mills estuvo preocupado porque el relevista demostró cierta pérdida de velocidad en sus lanzamientos a fines de la temporada anterior. No dijo que Rodríguez estuviera lesionado y, el pelotero aseveró estar bien físicamente, pero el dirigente pensó que el ex abridor pudiera estar cansado después de una larga campaña como relevista en el montículo. Durante la recta final, a Fernando se le utilizó  en forma moderada.

La reciente preparación primaveral de los Astros en Kissimmee, Florida, fue para el relevista Rodríguez un motivo de entusiasmo porque nadie llegó con un puesto asegurado, especialmente los firmados por la nueva administración. Fue algo así como jugar a la lotería:  "Yo llegué desplegando todo mi entusiasmo y curiosidad para averiguar acerca de todos los nuevos aspirantes", dijo Fernando. "Fue interesante ver que estos muchachos llegaron bien preparados físicamente, dispuesto a participar en la pelea de principio a fin. Yo arribé a Houston un mes antes del viaje a la Florida y me preparé con todo esmero; más tarde demostré todo mi interés para quedarme en el equipo".

El acondicionamiento del brazo de lanzar fue lo primordial para Rodríguez durante el programa de prácticas porque quería de una vez por todas averiguar la posibilidad de recuperar su velocidad natural. Al principio del programa, se dio cuenta que no estaba normal, pero a medida que pasaban las semanas, sintió que estaba ganando la batalla. "Cuando la pistola de radar midió 90 y 91, sabía que había alcanzado lo que quería sin lastimarme", expresó el relevista.

Durante los ocho años que Fernando pasó en las menores con los Angelitos de Anaheim, llegó a un punto que consideró una especie de callejón sin salida. Él ya no tenía más que demostrarles y la organización no tenía más que instruirle. A esas alturas, Rodríguez pensó que no había nacido para ser ligamayorista. En otras palabras dejó su vida deportiva en las manos de Dios. "El interés de los Astros, cambió mi vida radicalmente porque me abrieron las puertas y aquí estoy", dijo el texano.

Cómo su carrera no daba indicios de continuar con los Angelitos que no ofrecían futuro alguno, Fernando aceptó jugar beisbol invernal en Venezuela y firmó con los Tiburones de la Guaira. Fue en ese tiempo que los Astros hablaron con su agente que no vaciló en negociar el paquete. "Estaba en la lucha de ayudar a los Tiburones cuando mi agente llamó por teléfono para decirme que me considerara un Astro. Desde ese momento comencé a ver un futuro mejor", dijo Rodríguez con un respiro profundo.

Fernando disfrutó una primavera sólida con récord de 1-0 y efectividad de 2.08 en 9 partidos, pero también disfrutó su estadía en la triple A de Houston en 2011. El carácter de este pelotero se adapta a todo tipo de condición: "Jugar en las menores de los Astros fue un placer porque disfruté lo indecible. Entre lanzamiento y lanzamiento me sacudí la tensión nerviosa porque sabía que mi regreso al equipo grande era cuestión de tiempo. Ahora disfruto como tú no imaginas", señaló Rodríguez.

Los Astros expresaron tener plena confianza en el brazo de lanzar de Rodriguez y, eso hace feliz a cualquier serpentinero: "Esa confianza que los Astros demuestran en lo que yo pueda rendir, me hace sentir importante y me ayuda mentalmente a efectuar mi trabajo con toda la habilidad que Dios me ha dado", dijo Fernando.

Los Astros bajan al terreno con un buen número de peloteros jóvenes que tuvieron su bautismo de fuego en las Ligas Mayores el año pasado y con cuatro veteranos, entre ellos: Carlos Lee, Wandy Rodríguez, Brett Myers y Brandon Lyon. Lee es el único jugador de posición, los demás son lanzadores. Es, pues, un equipo de futuro que por el momento recibe consejos de los veteranos, condición ideal preferida por muchos equipos.

"Yo doy mis mejores consejos a los peloteros menores que yo, pero lo que todos nosotros recibimos de nuestros veteranos es algo inestimable. Todo los días aprendemos algo de ellos para sobrevivir en este calibre de pelota", matizó Rodríguez.

--¿Cuál es tu meta este año?--, le pregunté para terminar: "La de no permitir que me anoten los corredores heredados", terminó diciendo.

René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En tres ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown. La primera vez fue en la década del 90.

El serpentinero nica de los Astros Wilton López, se llama como quiere

Wilton López - relevista derecho de los Astros de Houston.
Wilton López

Por René Cárdenas
fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.Personalmente me inclino a creer lo que dicen los escritores acerca de lo que significa un nombre. El poder de un nombre y su valor ha sido inmortalizado en la prosa, la poesía, ceremonias religiosas y en las grandes hazañas. Todo el mundo se reconoce a sí mismo por su nombre. Yo soy del parecer que el hombre se llama como quiere.

El ex campeón mundial de boxeo nació como Cassius Marcellus Clay, Jr., pero más tarde se hizo llamar Muhammad Alí y el mundo entero respetó su decisión.

El serpentinero relevista nicaragüense de los Astros Wilton López es conocido en su país como Wilton Arístides López Sevilla. Este kilométrico nombre en Los Estados Unidos se volvería un arroz con mango que para evitarlo, el pelotero decidió reducirlo a la mínima expresión de Wilton López a secas, pero en su país de origen lo siguen recitando como si fuera a agregarle más personalidad.

En este país donde existe la tendencia de usar nombres cortos, suerte ha tenido Wilton que el suyo no haya sido reducido más todavía, como el del receptor venezolano, el ex Astro Humberto Quintero a quien simplemente le dicen "Q".

El nombre de Wilton López ha sido respetado entre sus compañeros de la casa club, los medios de comunicación y la página de estadísticas Baseball Reference. Y como dicen también que el nombre influye el carácter de una persona, me consta que la manera de ser de este jugador de beisbol, es simplemente exquisita.

A estas alturas, Wilton podría emular a su compatriota, al poeta salvador de la lengua castellana Rubén Darío: "De abajo vengo, para arriba voy, Rubén me llamo y muy bien estoy".

Bajé al terreno del Parque Minute Maid por primera vez este año para entrevistar a López y descubrí que la nueva reglamentación de las Ligas Mayores no permite la entrada de periodistas a la casa club después de la práctica de bateo, algo que yo había practicado desde 1958 para efectuar mis entrevistas. Las conversaciones con los peloteros deberán ser antes de la práctica o 10 minutos después del juego.

Wilton es el Astro que más tiempo dedica a firmar autógrafos al regreso de la práctica de bateo y, tan pronto como terminó, nos dimos el saludo nica de un abrazo con fuertes palmadas en la espalda. Antes que yo pronunciara la primera palabra, me preguntó: --¿Y por qué no habías bajado al terreno?--

El entrenamiento primaveral es la fase más importante del beisbolista porque es cuando los instructores refrescan el empleo de las jugadas elementales que algunas veces pasan por desapercibidas y, por fala de ejecutarlas bien a la hora de la verdad, se pierden juegos en forma inverosímil. Wilton, puso todo su empeño para cumplir:  "Lo primero que hice fue la terapia para fortalecer el brazo de lanzar", explicó el leones. "El año pasado lo usé mucho y al final de la temporada se me resintió un poco. Por dicha no fue nada grave. La preparación física es muy importante para mí".

En la primavera, todos los peloteros tienen en mente un plan para mejorar algunas deficiencias de su juego y es lo primero en que se concentran: "Yo me concentré en lo que llamamos control; en otras palabras, la costumbre de tirar "strikes", dijo Wilton desplegando una ligera sonrisa. "Si recuerdas, el año pasado tiré muchos lanzamientos fuera del plato y en esta temporada me esforzaré en pasar la pelota siempre sobre el pentágono pero con más frecuencia. Tengo que regular el lanzamiento que tiende a bajar (sinker) y, -¿cómo se hace eso?-, tirándolo un poco más bajo".

Los peloteros que se rehabilitan tienden a perder tiempo de juego primaveral y, en el caso de un lanzador, pierde de completar entradas en competencia, pero Wilton logró combinar su tiempo para ambas cosas: "Yo creo que lance lo suficiente a pesar del numeroso grupo de lanzadores que compite en el campamento", señaló el nica. "Pero yo logré trabajar unas cuantas entradas y eso fue para mí un buen entrenamiento porque fortalecí las piernas y ahora estoy listo para la guerra".

Según el dirigente de los Astros, Brad Mills, López tuvo una primavera sobresaliente: En 8 partidos lanzó 10 entradas, permitió 4 imparables, una carrera limpia, ponchó a 11 contrarios, salvó 2 juegos y terminó con efectividad de 0.90. Como serpentinero controlado, no otorgó bases por bolas. Yo diría que su rendimiento fue extraordinario.

En décadas anteriores, la mayoría de ligamayoristas de habla hispana podía jugar beisbol de invierno sin contradecir la política de sus organizaciones, pero ahora, con el alto costo de estos peloteros, sus equipos ven esta costumbre con mucho celo.  "Yo jugué pelota invernal en Nicaragua para el equipo Los Tigres de Chinandega porque los Astros me dieron permiso de lanzar 10 entradas", dijo Wilton. "Pero a fin de cuentas, solamente lancé cuatro y, ese fue todo mi beisbol de invierno o de temporada baja. Esto fue así porque el año pasado lancé bastante, algo así como 60 si mal no recuerdo. Creí que lo prudente era descansar el brazo y venir fuerte para la campaña y hacer mi trabajo como siempre lo hago".

Los Astros están en proceso de evolución juvenil y la organización se encuentra en un plan diferente debido a la nueva administración de Jim Crane que compró el equipo a Drayton McLane el año pasado. A pesar que Mills es el mismo dirigente del conjunto, la mentalidad del equipo ha cambiado radicalmente en lo que al personal de jugadores se refiere. Esto es así porque el gerente general anterior Ed Wade fue sustituido por Jeff Luhnow que llegó de los Cardenales con una estrategia de su propia creación.

A estas alturas cabe hacer la siguiente pregunta a Wilton: ¿Estás conforme con el rol asignado por los Astros?. "Como he dicho siempre, yo estoy conforme con lo que dicte el equipo. Digo esto porque lo más importante en mi carrera es mantenerme en las Ligas Mayores", expresó el relevista. "Si el dirigente Mills me pone como abridor, relevo largo, preparador o taponero, no importa. Siempre que yo vista el uniforme de ligamayorista y haga mi trabajo, estoy conforme".

Digan lo que digan los serpentineros, yo soy de la creencia que todos sueñan con ser abridores, ya sea el primero, segundo, tercero cuarto o quinto en la preferencia del timonel, pero siempre abridor. El abridor se anuncia de antemano y eso es una especie de aureola que todos quieren tener. "No, yo no descarto esa idea", dijo Wilton titubeando un poco. "Yo me sentí cómodo en todos los papeles que el equipo me asignó en el pasado. Lo que yo quiero es estar bien de mi brazo y permanecer en las Ligas Mayores".

En esta nota, no vale la pena entrar en esencia con respecto a que los Astros saldrán de la Liga Nacional para formar parte de la Liga Americana en 2013, pero el hecho de que habrá una gran diferencia que experimentarán los jugadores es innegable, porque el beisbol ya no es exactamente igual: "Esa decisión tomada en las altas esferas del beisbol no me tiene preocupado del todo. Yo me concentraré en seguir trabajando bien para dar todo mi esfuerzo a mi equipo", enfatizó López.

Con respecto a Wilton, una diferencia que no le hará mella del todo es la hora de batear. Ya sea en el viejo o nuevo circuito, como relevista que es, llegar al plato con un leño al hombro es algo extraño o prácticamente desconocido para él. "No creo que haya diferencia alguna para mí", dijo el nica. En dos años como ligamayorista solamente fui al plato una sola vez. Esto ocurrió cuando me usaron como abridor y trabajé cuatro entradas". Según López, el partido fue contra los Filis de Filadelfia y se ponchó.

Los expertos dicen que los bateadores hacen más ajustes a medida que progresan en las Ligas Mayores en comparación a los lanzadores y, todo parece indicar que hay algo de cierto en esa aseveración. "Como te mencioné al principio, mi ajuste es lanzar el sinker más bajito y, también tirar más pegado al cuerpo; por lo demás sigo haciendo lo mismo. Eso ha sido todo".

Parece que fue ayer cuando Wilton fue seleccionado entre los peloteros transferibles de los Padres de San Diego para ser parte del primer inicio de reestructuración del equipo que se inició durante la administración McLane que estuvo plagada de veteranos. En esos días él representaba el movimiento juvenil, pero tres años más tarde, el rostro del equipo dio una vuelta completa: "Me siento emocionado pertenecer a un club de peloteros jóvenes", contestó López. "Me consta que tenemos todo el entusiasmo de jugar para ganar, entusiasmo que es palpable y que la afición podrá apreciar. No nos queda más remedio que trabajar fuerte para lograr nuestro propósito".

Como la mayoría de los Astros veteranos han ido desapareciendo paulatinamente y López sigue cumpliendo años, parece que pronto se convertirá en uno de los veteranos jóvenes de la organización: "Yo siempre me siento lo mismo", dijo el pelotero con una sonrisa escudriñadora como tratando de con concertar algunas ideas al respecto. La realidad es que no me gustaría sentirme como veterano porque me daría la impresión de que me creería con mucha confianza y eso no me parece bien a estas alturas. En otras palabras me siento como un pelotero nuevo, pues creo que para ser veterano es necesario jugar 10 año en las Mayores".

El tema del millón se refiere a si los Astros de ahora podrán mejorar en relación a la horrorosa campaña de 2011 cuando ganaron 56 partidos y perdieron 106 para un promedio de .346: "Yo tengo la corazonada que lo haremos mejor que el año pasado, porque este grupo de ahora, tiene una mentalidad ganadora y un entusiasmo contagioso", puntualizó Wilton. "Yo me inclino a creer que esa mentalidad y entusiasmo podrán ser demostradas en el terreno. Estoy plenamente seguro que la afición quedará encantada luego de ver el rendimiento del que somos capaces".

El año pasado estableció marca personal y del club en general con 73 participaciones. Registró un total de 56 ponches, 18 bases por bolas en 71 entradas lanzadas. Hasta el momento ha lanzado con los Astros en las últimas tres campañas y presenta una efectividad de .353 en 150 partidos. Los Astros reclamaron a Wilton de la lista de transferibles de los Padres el 10 de abril de 2009.

Agradezco a Edgard Rodríguez, Editor Deportivo de La Prensa de Nicaragua, por su asistencia en la preparación de esta nota.

René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En tres ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown. La primera vez fue en la década del 90.

El "Flaco" J.D. Martínez podría ser la chispa este año

J.D. Martínez.

Por René Cárdenas
fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.Cuando J.D. (Julio Daniel) Martínez fue reclutado en la ronda No. 20, muchos de los equipos ligamayoristas lo habían pasado por alto y de hecho, no hubiera jugado ni en el sistema de ligas menores de los Astros de no haber sido que otro pelotero novato se lesionó. Ese fue el momento que el destino había deparado para que "El Flaco" entrara en acción donde nunca dejó de batear.

"Yo siempre jugué la pelota con agresividad", comentó Martínez. "Y no sé por qué los otros equipos no notaron mi presencia. Por esa razón yo tengo agradecimiento y guardo mucho respeto a los Astros, porque ellos sí me vieron. Cuando yo no era nadie, Houston me reclutó y por esa razón mi corazón está con este equipo".

J.D. Martínez.Ni corto ni perezoso y a toda velocidad ascendió en el sistema de menores y ahora entra a la temporada como uno de los pocos jugadores seguros de formar parte de la lista oficial para el juego inaugural. "Yo no sé qué ocurrió para que subiera tan rápido", dijo J.D. "Recuerdo haber jugado la pelota de siempre con toda mi atención y porque me encanta hacerlo. Yo soy un eterno enamorado del beisbol y quizá por eso muchas cosas me salen fáciles. Doy gracias a Dios que todo me salió bien en el camino".

Cuando J.D., dio el salto a las Ligas Mayores el año pasado, nadie se imaginaba como respondería a la hora del bautismo de fuego y en agosto de 2011 se hizo de tripas corazón para obtener las mejores estadísticas que cualquiera otro Astro haya tenido.

Fueron 28 los juegos de agosto en los que J.D., incendió la Liga. Tuvo 112 turnos al bate para un promedio de .295 que fue producto de 33 imparables, entre ellos 9 dobles y 5 cuadrangulares. Anotó 17 carreras e impulsó 28. Su bateo de poder fue de .509. En la parte negativa de ese proceso se ponchó 23 veces.

El público de Houston no se dio el gusto de ver al "Flaco" en toda la temporada porque su salto a las Ligas Mayores fue tardío en el año. Solamente participó en 53 juegos. Este año 2012, será su primera campaña completa.

¿Cómo se ajusta Martínez para enfrentar su segundo año en la vida de las Grandes Ligas?, es lo que está de por verse y es lo que trato de averiguar.

Primero veamos cómo comenzó la vida deportiva de Martínez: "Jugué balompié y baloncesto, pero decidí quedarme jugando  beisbol porque es un deporte que reta", dijo Martínez. "Me gustó más porque es una pelea de uno mismo contra el lanzador, en otras palabras, uno contra el otro".

Martínez, me llamó a Houston desde las instalaciones primaverales de los Astros en Kissimmee, Florida para contarme qué tal la estaba pasando: "Primero que todo me siento muy emocionado porque aprovecho el tiempo para trabajar duro, ejercitarme, correr, batear, y claro, seguir las instrucciones de los entrenadores en el campamento".

En la primavera, los jugadores llegan a concentrarse en ciertos aspectos del beisbol: "Yo estoy poniendo toda mi atención en el bateo. Busco como mejorar los puntos débiles de mi ataque con el bate. Creo que me está yendo bien en los juegos de exhibición, pero me inclino a emplear todo mi poder para batear largo". En el día de la llamada, el bate de J.D. echaba humo. Sus números en seis partidos eran de 8 carreras empujadas y promedio de .412 (de 13-5). Y en bateo de poder, se destacaba con .765. Con sus empujadas, en ese momento, estaba empatado en tercer lugar en la Liga de la Toronja.

Hay otro aspecto importante en la preparación de los bateadores que se llama coordinación, o sacar el bate de acuerdo a la velocidad de cada lanzamiento: "Por el momento, te digo que mi sincronización está a la altura, pues no me puedo quejar a pesar de que aún no estoy al ciento por ciento en el entrenamiento, pero siento que ya estoy llegando allí. También necesito más tiempo para concentrarme no durante las prácticas sino durante los partidos. Claro que esto ocurre porque no juego todos los días. Eso es lo más difícil que he encontrado hasta hoy", puntualizó "El Flaco".

Martínez no es del tipo de peloteros que olvida los viejos tiempos cuando los aspirantes a ligamayoristas comienzan a soñar. Dice que se mantiene en constante contacto con sus ex compañeros de equipo en Miami y en Nova. "Ahora mismo viene un ex compañero y amigo a visitarme y estoy seguro que pasaremos ratos muy alegres. Más tarde vendrán otros para recordar nuestra alegrías juveniles".

En esta nota no podía faltar la mención de las famosas cadenas sociales como se les dicen a Twitter y a Facebook en el mundo cibernético y todo parece indicar que nuestro entrevistado de hoy las utiliza: "Claro que yo tengo un "twitter y un facebook" y me divierto mucho. Es una linda manera de hablar con mis aficionados que me preguntan muchas cosas y yo les contesto con el mayor placer para mantenerlos contentos".

En la pelota es importante tener una especie de mente fotográfica y en lo que al bateador se refiere, conocer las peculiaridades de los lanzadores es la clave para enfrentarlos con éxito: "Seguro que sí", dijo J.D. "Desde el año pasado he venido poniendo toda mi atención sobre este aspecto del beisbol. Ahora sé más lo que ellos hacen en ciertas situaciones. Cómo lanzan con hombre en base y así por el estilo. Pero como todos tiran la bola en forma diferente, todavía estoy en el proceso de aprender, pero ya casi tengo una idea de lo que usualmente hacen cuando hay hombre en primera con un out o en segunda sin out. Ya me siento más cómodo en esta parte del juego".

Es muy posible que Martínez vea mucha acción patrullando el jardín izquierdo este año, pero su versatilidad le permite también jugar satisfactoriamente el derecho: "Me da igual", dijo "El Flaco". "Pero me gusta más jugar el izquierdo porque allí me siento más cómodo; posiblemente se debe a que en mis años escolares siempre jugué esa posición. En las ligas menores me pusieron a jugar en el derecho y no me incomodó del todo".

Entre los expertos de los Astros se comenta que Martínez es uno de los pocos Astros que tiene asegurado un puesto para integrar la lista oficial del equipo para el día inaugural de la campaña. "Yo agradezco eso", dijo J.D. "Pero no quiero dormir sobre mis laureles y echarme atrás por la seguridad de un puesto. Yo, echo el todo por el todo en mis prácticas todos los días para mantenerme listo y en forma. En otras palabras pienso que me tengo que ganar el puesto. No me duermo, no puedo darme ese lujo".

En agosto del año pasado, "El Flaco" tuvo las mejores estadísticas, algo que nunca un Astro había tenido. Le pregunté qué cuál fue el secreto de semejante arremetida: "Cuando llegué a la última semana de la temporada, creo que empujé mi carrera No. 25 o 26. Entonces comencé a oír que si empujaba 3 más yo me haría acreedor de un récord, entonces yo contesté: --¿De verdad?-- y me quedé frío. En las Mayores todos los peloteros son buenos y siempre que fui al plato encontré dos o tres hombres en bases y eso me ayudó mucho, porque tú no puedes sobresalir o empujar carreras si tus compañeros no están embasados. Es así porque este juego es colectivo y no individual. Yo rendí todo el crédito a los peloteros que se embasaron para que yo disfrutara de tan buenas estadísticas ese mes, pero yo estaba bateando .280 y no comprendía por qué me felicitaban tanto, ya que en las menores yo estaba acostumbrado a batear .340".

Ahora que Martínez sabe que tiene otra oportunidad con el equipo este año, posiblemente concilie el sueño como nunca antes: "A estas alturas hay que seguir trabajando duro", dijo J.D. "Una vez yo escuché una estadística que el 70% de los novatos que penetran las Ligas Mayores, nunca llegan al segundo año. Comprendiendo esos números, lo único que pasa por mi mente es la importancia de quedarme en las Grandes Ligas. Yo no quiero jugar uno o dos años y desaparecer. Yo quiero quedarme fijo o por toda una vida con el equipo. Esa es mi meta".

Los aficionados de Houston verán a un nuevo J.D. Martínez este año. Digo esto porque ahora pesa 235 libras en comparación a las 205 del año pasado. Esas libras están bien distribuidas en un cuerpo con altura de 6 pies y tres pulgadas.

Cuando se conversa con J.D., uno se da cuenta que es un hombre inteligente, bien preparado para enfrentar lo que viene, no solamente lo que está a la vuelta de la esquina. Comprende que el beisbol es un juego de ajustes, de constantes ajustes porque cada batazo, cada lanzamiento es diferente y el pelotero que sabe hacer ajustes inmediatos es el mejor.

J.D., batea y tira a la derecha. Nació el 8 de agosto de 1987 en Miami, Florida. Los Astros le otorgaron contrato de un año (2012). Fue adquirido en 2009 y firmado por el busca talento de los Astros Greg Brown. Reside en Hollywood, Florida. Este año fue seleccionado como el Jugador Más Valioso de los Astros por la BBWAA de Houston.

Agradezco a Tito Rondón, ex narrador de los Dodgers por su asistencia en la preparación de esta nota.

René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En tres ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown. La primera vez fue en la década del 90.

Hace 50 años, Orlando Sánchez Diago y René Cárdenas, narraron el juego inaugural de los Astros

Orlando Sánchez Diago y René Cárdenas, narran en Colt Stadium en 1962.
Orlando Sánchez Diago y René Cárdenas, narran el primer juego en la historia de los Astros hace 50 años en Colt Stadium de Houston, Texas

Por René Cárdenas
fitoiii@aol.com

René Cárdenas - Columnista de La Estufa Caliente.Si se tratara de la celebración del 50 aniversario de una feliz pareja matrimonial, se diría que se celebran las bodas de oro. Pero como se trata de un equipo de beisbol, simplemente llamémosle, celebración del cincuentenario de los Astros. Cincuenta años en la Liga Nacional, tres estadios, cinco administraciones y una participación de Serie Mundial.

Los Astros (inicialmente Colt .45s) jugaron su beisbol en el colorido Colt Stadium situado en el sur de la calle Main en Houston desde 1962 a 1964, inclusive.

En 1965 el equipo adoptó el nombre de Astros y se mudó al Astrodome para convertirse en el primero en darse el gusto de jugar bajo techo, con aire acondicionado, acústica perfecta, terreno simétrico, con las cuevas más grandes de las Ligas Mayores y como si eso fuera poco, con asientos de teatro. Los aficionados de la ciudad espacial fueron los mejores acomodados en la historia del beisbol por muchos años.

Ningún estadio del mundo se podía comparar al Astrodome. Lo imposible en beisbol se había hecho realidad; jugar sin temor al viento ni a la lluvia ni al sol ni a la nieve; en otras palabras, se había eliminado la posibilidad de juegos suspendidos por lluvia o por frío. Un aficionado a 100 millas del estadio, podía hacer planes de viajar y tener la seguridad de llegar y ver su partido. Eso no se podía ofrecer antes de 1965, hasta que los texanos tomaron cartas en el asunto. Todo el mundo hablaba del mal tiempo, pero nadie hacía algo al respecto.

Fue tanto el furor que causó el Astrodome, que varias ciudades del país copiaron la idea, pero desde el momento que se ponía la primera piedra, se convertían en estadios segundones, nunca con la belleza y majestuosidad de lo que por un tiempo se conoció como la octava maravilla del mundo. Los Astros jugaron allí de 1965 a 1999, inclusive.

Transportémonos ahora al presente,  año 2012, la nueva administración de los Astros que tomó las riendas de la empresa a fines del año pasado y que actualmente está presidida por Jim Crane, se dispone a echar la casa por la ventana en lo que se refiere a la celebración del cincuenta aniversario de la llegada del beisbol de grandes ligas al suroeste del país.

El equipo de los Colt .45s (hoy los Astros de Houston) fue el primero en la historia de las Ligas Mayores que tuvo el honor de jugar en el oeste legendario, en la tierra romántica de Nueva España donde los vaqueros nacieron y por primera vez jugaron al rodeo. La tierra de los ranchos, las haciendas de grandes extensiones, donde los parches o lagunas de petróleo se consideraban una maldición en el siglo XVIII. Esas tierras colonizadas por los exploradores españoles, dieron un paso hacia adelante cuando el beisbol las llevó del pasado, al presente y, ahora al futuro. 

George Kirksey, cronista deportivo, viajero y, promotor de beisbol, nació en Hillsboro, Texas un 22 de febrero, fue el cerebro que movió el engranaje inicial para que el beisbol fuera una realidad en Texas.

Kirksey fue columnista deportivo de la Prensa Unida en 1927. En 1933 la UP lo envió a China, India, Egipto y a Italia a escribir crónicas turísticas. Durante la segunda guerra mundial, George ingresó a la Fuerza Aérea como relacionista público y con el rango de Teniente Coronel fue enviado a Egipto, Libia, Inglaterra, Francia y Alemania.

Después de terminar su servicio militar, Kirksey junto con su esposa Ethel, se mudó a Houston donde abrió una oficina de relaciones públicas y, su primera actividad fue la de obtener un equipo de beisbol de Liga Mayor para la ciudad. En 1940, George comenzó el esfuerzo que incluyó un sinnúmero de intentos para lograr que las Grandes Ligas admitieran un equipo de beisbol en Houston

Kirksey, fue partidario de la Liga Continental que hubiera sido una competidora directa de las ligas Americana y Nacional. También organizó un grupo de houstoneanos prominentes en el esfuerzo inútil de comprar los Cardenales de San Luis en 1962.

En 1957 formó parte de un grupo que incluía al quinto millonario de los Estados Unidos R.E. "Bob" Smith, al ex alcalde de Houston Roy Hofheinz, y a Gabe Paul, que más tarde fue reemplazado por Paul Richards, para formar la empresa conocida como Asociación Deportiva de Houston. Eventualmente, este grupo se convirtió en dueño de los Colt .45s (más tarde conocidos como Houston Astros) que ingresó a la Liga Nacional como parte de la expansión del circuito en 1962.

Kirksey desempeñó la posición de Vice-Presidente Ejecutivo de la Asociación Deportiva de Houston hasta 1966. Durante este tiempo, fue parte fundamental en la promoción del club de beisbol y la "Octava Maravilla del Mundo" el Astrome. Lamentablemente, George, falleció en un accidente automovilístico en 1971.

La Asociación Deportiva de Houston (HSA), la integraron 4 prominentes caballeros: George Kirksey, Craig Cullinan, R.E. Smith y Roy Hofheinz.

Las Ligas Mayores no tenían intención de expandir el número de sus equipos. Por consiguiente la HSA propuso comenzar la Liga Continental. Entonces las Mayores, con el deseo de mantener la hegemonía del beisbol y la posibilidad de nuevos mercados, decidieron expandir de ocho equipos a 10 cada una. Los Colts .45s de Houston y los Mets de Nueva York fueron los nuevos miembros integrados al viejo circuito en 1962.

En un concurso local para nombrar la nueva entidad, fue nombrada en honor de "la pistola que conquistó el oeste", la Colt .45s. Azul oscuro y anaranjado, fueron los colores seleccionados para el equipo y, los jugadores fueron escogidos de un sorteo de expansión en 1961.

Los Astros de Houston y sus tres millones de seguidores estarán celebrando a todo dar el primer cincuentenario tan pronto como se rompan los fuegos en abril.

Como punto principal de la campaña estará la celebración del programa que se denominará la "Escena Retrospectiva". Con algunos de los uniformes más reconocidos en la historia del beisbol, los Astros van a dar relevancia a un uniforme diferente cada mes con el equipo al vestir uno de ellos cada viernes en la noche. Parte de ese plan incluye también el que vistieron los Colts .45s que se usará el martes, 10 de abril contra los Bravos de Atlanta para conmemorar el primer partido efectuado en la historia del club y, luego el viernes 20 de abril contra los Dodgers de Los Ángeles.

Como estos cambios no pueden ser arbitrarios en el beisbol organizado, debo mencionar que durante los últimos meses, la organización sostuvo un buen número de discusiones con las Ligas Mayores para obtener el permiso de usar el uniforme auténtico de los Colts .45s. El símbolo original presenta el nombre Colts y una pistola a la altura del pecho. Esta semana, las Mayores informaron a los Astros que dejaban la decisión en sus manos. Ni corto ni perezoso, el club hizo la pregunta a su público para obtener la opinión de quienes pagan por el espectáculo.

Después de una semana de encuestas, los aficionados expresaron su opinión abrumadora y favorable de que se use todo lo original para mantener la tradición.

El once de marzo pasado, los Astros en un comunicado de prensa confirmaron el uso de la réplica del uniforme original de los Colts .45s para las fechas mencionadas anteriormente.

En el despacho enviado, el dueño y director principal de la organización, Crane, se expresó así: "Tomamos esta decisión por un número de razones. Escuchamos el palpitar de nuestros aficionados que casi unánimemente votaron a favor de usar el uniforme original. Queremos hacer honor a nuestros uniformes del pasado durante esta temporada especial de aniversario y sentimos que era importante ser fiel a la tradición de nuestra organización".

Además de las promociones regulares que se presentan anualmente, esta vez estarán revestidas y saturadas del entusiasmo que brinda la celebración de 50 años de un camino escabroso que comenzó en 1962 para culminar jugando en el Parque Minute Maid, un estadio moderno que contiene todos los adelantos electrónicos habidos y por haber para el deleite de las nuevas generaciones que se dan cita en un sitio donde reina la alegría y el entretenimiento.

Una de las tantas promociones que el equipo prepara con entusiasmo inusitado y que yo considero sentimental y quizá la más grata de todas, será cuando los Astros presenten a los viejos miembros de la leyenda Colt .45s de 1962, los que abrieron las puertas para que el beisbol de Liga Mayor se incrustara en el corazón del Estado de la estrella solitaria. Algunos ex jugadores que aún sobreviven, bajarán al terreno y serán presentados uno por uno a la afición asistente del juego inaugural este año.

Ese inolvidable juego que se fijó para el martes 10 de abril hace cincuenta años, no fue una decisión regular de los preparadores del calendario. Fue una sugerencia que hizo Hofheinz a la Liga Nacional para que coincidiera con el día de su cumpleaños. El famoso visionario dueño del equipo se dio el gusto de celebrarlo junto con 32 mil espectadores en el recordado Colt Stadium.

El otro tema sentimental tendrá el nombre de "El fin de semana de las leyendas" y se efectuará entre el 21 y 23 de septiembre. Para este acto los viejos Colt .45s y los Astros serán invitados al Parque Minute Maid para tomar parte en actividades del aniversario. Y como parte del fin de semana, todos los miembros disponibles de la lista oficial de 25 hombres que fueron cuidadosamente seleccionados para formar el club Astros de todas las épocas, serán presentados a la multitud en una ceremonia especial pre juego.

Varias promociones adicionales reconocerán el primer cincuentenario y están listas para su presentación a los aficionados durante la campaña de 2012. La lista completa se puede leer en www.astros.com.

René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro activo de la BBWAA. En tres ocasiones ha figurado en la lista de candidatos al Salón de la Fama de Beisbol en Cooperstown.

El derecho de Radio y TV de los Dodgers es más caro que el equipo


Poniéndome el micrófono en Dodger Stadium -1988

Por René Cárdenas
fitoiii@aol.com

Con cariño recuerdo mi debut como narrador de Grandes Ligas en 1958. Las escenas retrospectivas del 18 de ese mes de abril y de ese año de gloria en el majestuoso Coliseo de Los Ángeles, viven con todo su esplendor en mi mente. A pesar de la alegría de mi debut, los Dodgers terminaron en el séptimo lugar en una liga de únicamente ocho equipos. Mi primera narración de un juego en vivo que se efectuó contra los Gigantes de San Francisco, fue presenciado por 78,672 espectadores.


Con Jaime Jarrín en Dodger Stadium (1987) y en Dodgertown en 1994

En 1959, los Dodgers terminaron empatados en el primer lugar con los Bravos de Milwaukee y barrieron la serie de tres juegos de desempate para ir a la Serie Mundial contra los Patiblancos de Chicago. La alineación inaugural de ese año, para mí fue algo inolvidable: Ron Fairly, jardinero derecho; Wally Moon, jardinero izquierdo; Johnny Roseboro, receptor; Charlie Neal, segunda base; Gil Hodges, primera base; Don Zimmer, torpedero; Jim Baxes, tercera base y, Don Drysdale, lanzador. El dirigente fue Walter Alston.

Admirando mi propia foto en el Paseo de la Fama de Arlington Stadium  - 1997

Desde temprana edad yo era el único dodgerista entre todos los yanquistas de mi barrio la Bolsa de Managua. Yo amé a mis Dodgers a mi manera, en forma inconcebible. Los defendía con todas las fuerzas de mi corazón cuando perdían, tanto era mi ardor que las discusiones terminaban en peleas de las que siempre resulté con la peor parte. Los puñetazos que recibía en mi rostro no dolían porque mi pasión era tan sublime que el dolor no tenía importancia. Siempre fue así, quizá por mi tendencia innata de siempre ir a favor del desvalido.

Cuando trabajaba como corrector de pruebas en la primera Estrella de Nicaragua, mi tío político  Leonardo Lacayo Ocampo, graduado de periodista en Chicago, era el Jefe de Redacción y uno de los más distinguidos cronistas de beisbol del país. Sus crónicas acerca de los Yanquis, Dodgers, Cachorros y otros equipos ligamayoristas, eran fascinantemente salpicadas de humor y de su propia experiencia adquirida en los estadios de Los Estados Unidos y, para mí, era la mejor lectura de mi vida. Mi gusanillo periodístico nació allí, con él como maestro. Más tarde, fue catedrático de periodismo en la Universidad en Managua. Cuando Lacayo falleció, era el representante oficial de la UPI. Sus estudiantes se convirtieron en los más distinguidos periodistas del país.

Narrando beisbol en Managua - 1946

También recuerdo los insultos que yo recibía por ser admirador incondicional del equipo azul y blanco. Mientras los yanquistas se ufanaban de llamarse Mulos de Mahattan y Bombarderos del Bronx, me echaban en cara que los dodgeristas éramos simplemente Maletas de Brooklyn. No solamente una vez se me humedecieron los ojos. La década del 40 fue de puro sufrimiento porque mis Dodgers a pesar de haber sido anunciados como poderosos a principios de 1941, perdieron la Serie Mundial de 1947 en siete juegos frente a los Yanquis y, más tarde, en 1949, perdieron otra vez ante los mismos Mulos.

Con el resultado del primer juego del clásico de otoño en 49, los Yanquis clavaron una flecha en mi corazón cuando Tommy Henrich desembarcó un cuadrangular contra el tercer lanzamiento de Don Newcombe en la novena entrada para ganar el partido.

Una vez cenando con Newcombe en el club del palco de prensa de Dodger Stadium, le pedí me describiera ese tercer envío: "René, fue mi mejor lanzamiento de la noche, porque sabía que "el viejo confiable" (Henrich) era un bateador efectivo y poderoso", dijo Don transportándose al pasado. Según los datos de ese choque, fue un partido de película entre Newcombe y Allie Reynolds. Los dos serpentineros fueron seleccionados para el primer encuentro de la Serie debido a la fama de ser fieros competidores. "El relámpago de las cinco de la tarde", era el otro apodo que tenía el temido bateador.

http://www.laestufacaliente.com/FOTOS%20GUARDADAS/FOTOS%20GUARDADAS%20(5)/Sánchez-Diago%20y%20R.%20Cárdenas.jpgEsta es una fotografía tomada en 1964 frente a la cabina de narración del legendario Colt Stadium, de Houston, Texas, mientras el inolvidable Orlando Sánchez Diago y yo compartíamos la narración de un juego de los precursores de los Astros, Colt .45s. Para el año siguiente, el equipo cambió el nombre de Colt 45s a Astros y se mudó al Astrodome, el primer estadio techado en la historia del béisbol. El estadio que todavía existe, sigue siendo una joya en la pradera.

Mis primeros cuatro años con los Dodgers fueron interesantísimos (1958 - 61, inclusive). Aprendí un sinnúmero de cosas que no había soñado, especialmente durante mis dos primeras incursiones de entrenamiento primaveral en Mesa, Arizona (1958) y luego en Dodgertown (Vero Beach, Florida) en 1959. Por dicha que llegué a las Mayores como todo un profesional de la locución deportiva y con todos los conocimientos de radiodifusión obtenidos en una carrera en distintas radiodifusoras de Managua donde aprendí e hice de todo habiendo comenzado a muy corta edad.

Capeando el rocío de champaña en Oakland (Serie Mundial 1988)

Pese a todos mis conocimientos y experiencias en la rama de la narración de beisbol en radio, encontré cierta resistencia y envidias del personal de Radio KWKW de Pasadena, por ser nicaragüense y no mexicano. Un español, Alejandro Prada (redactor) y, un ecuatoriano, Jaime Jarrín (locutor de noticias), fueron los únicos que me respaldaron y me creyeron al instante. Los mexicanos de la emisora insistieron en que yo no era hombre de radio y presionaron para que yo leyera un comercial en los estudios de la radio en presencia de la mayoría del personal. Cuando llegó el día de la prueba y lo leí frente al micrófono, Alejandro y Jaime que estaban en un estudio adyacente, pegaron brincos de alegría, bello gesto que no olvidaré jamás.

Los locutores mexicanos no quedaron satisfechos e insistieron con la gerencia de la radio para que yo tradujera en vivo o al instante del inglés al español un juego de beisbol de los que se estaban transmitiendo desde la Florida. La radio me envió a los estudios de KMPC en Hollywood, la emisora de Gene Autry que estaba haciendo en inglés los juegos primaverales de los Dodgers en 1958. Me acompañó Ernesto Cervecera, el mexicano que más me odiaba y él sirvió de locutor comercial. Hice tres entradas con diferencia de pocos segundos en la traducción. Para mí fue como pegarle a un bolo, y, el tipo con la cabeza baja, finalmente dejó de molestar, por no decir una palabra fuera de tono.

Narrando beisbol invernal en Nicaragua - 1972 (Foto facilitada por el historiador de beisbol Tito Rondón)

La radio por no tener un experto en beisbol, me asignó de compañero a un mexicano que las hacía de DJ, (hombre que pone discos y lee comerciales) llamado Milt Nava. Era una buena persona de edad, quien no sabía un comino de beisbol, mucho menos de la fraseología y el arte de narrar pelota. Las agencias publicitarias de Nueva York que patrocinaban todo el paquete al igual las narraciones en inglés, decidieron que yo hiciera 6 entradas y Nava 3. Y así pasó el año de 1958  El pobre hombre no participaba en los juegos recreados en el estudio cuando el equipo estaba fuera, porque eso era imposible para su capacidad y conocimientos. Entonces yo tenía que soplarme las nueve entradas completamente solo.

Cuando comenzaron las protestas de los oyentes acerca de la actuación del compañero Nava, el Presidente de la KWKW, William Beaton, me preguntó que cómo lo estaba haciendo y yo le respondí que él ya sabía la respuesta. Es difícil aprender beisbol y más aún narrarlo cuando se está viejo.

Beaton me dijo que había consultado con la agencia principal, Gumbinner Advertising el plan de enviarme a Jaime Jarrín que era el locutor de noticias y deportes de la radio y que por su juventud tenía buena oportunidad de aprender a mi lado. Y yo recibí con los brazos abiertos a Jaime en 1959, fresco de mente, hombre sano y ansioso por aprender. Me hizo un millón de preguntas y un millón le contesté con el mayor gusto. Lo primero que hice fue enseñarle a anotar beisbol, que fue lo primero que yo aprendí en mi juventud cuando tenía unos diez años de edad. A los 16 aprendí a anotar boxeo con mi comentarista Nayo García (pugilista profesional de Nicaragua) y más tarde baloncesto, porque también narré esos deportes por muchos años en Managua. Pugilismo también narré en las Mayores, en Europa y Estados Unidos.

René Cárdenas narra beisbol de los Astros en TV desde el Parque Minute Maid.Narrando en TV de los Astros de Houston - 2008

A fines de la temporada de 1961 y a punto de concluirse la construcción de Dodger Stadium, la Agencia Gumbinner me contactó por medio de Stan Evans (aún vive) y Richard Blue (ya fallecido) me contactó para participarme que había invertido un millón de dólares por los derechos de radio y televisión con el nuevo equipo Colt .45s (que años más tarde llegarían a ser los Astros de Houston), y que quería que yo me encargara de todo el paquete en español con el equipo. Me dijeron que el dueño, Roy Hofheinz, me llamaría para ofrecerme los detalles de un contrato para trasladarme a Houston. Hofheinz, me invitó a Houston y personalmente discutimos las que él quería fueran mis nuevas responsabilidades y el salario que por ello me ofrecía. Habiéndonos arreglado, su primera orden fue que yo consiguiera a mi propio compañero, el que me secundaría en la narración de los juegos. Yo decidí contratar a Orlando Sánchez Diago, cubano, refugiado político en Venezuela y un distinguido narrador que yo había conocido durante la pelota invernal en Nicaragua. Entre nosotros nació una fructífera relación de trabajo y Orlando siempre fue leal compañero y amigo de primer orden hasta su fallecimiento. Además de esas cualidades, era una biblia en beisbol.  

Cuando yo renuncié de los Dodgers en 1962, el nicaragüense José (Fat) García tomó mi lugar y falleció diez años más tarde. Para reponerlo, el equipo empleó al ya fallecido caballero mexicano y actor cinematográfico de Hollywood, Rodolfo Hoyos que más tarde se retiró delicado de salud. En su lugar los Dodgers me invitaron a regresar para secundar a mi propio pupilo. Jaime y yo, en la segunda etapa, pasamos 16 años narrando la pelota de los Dodgers. Tuve suerte, pues en 1959 -primera etapa- ganamos la Serie Mundial a los Patiblancos de Chicago y, en 1988 -segunda etapa- ganamos a los Atléticos de Oakland.

Después de esas notas históricas que acabo de compartir con ustedes, permítanme citar que en este 2012, según ESPN, sería mejor comprar el equipo (Dodgers) que comprar los derechos de transmisión.

"El contrato vigente por los derechos de transmisión de los Dodgers expirará después de la temporada 2013, y se anticipa que la guerra de licitaciones entre Fox y Time Warner va a ser encarnizada. Cabe señalar que por otro lado, Time Warner ya sobrepujó a Fox por los derechos televisivos de Los Ángeles Lakers a partir de la próxima temporada. Se estima que esa guerra va a ser tan fuerte que, de hecho, ambas empresas exploran si en estos momentos estarían en mejores circunstancias simplemente comprando el equipo, o una porción del equipo, en lugar de hacer una oferta por los derechos televisivos más adelante.

El diario The Wall Street Journal reportó la semana pasada que News Corp., la empresa dueña de Fox -- ciertamente, la misma empresa que quiso desprenderse y le vendió el equipo (Dodgers) a Frank McCourt en 2004 -- firmó un acuerdo de confidencialidad con Blackstone (representantes de McCourt para licitar el equipo) y tiene interés en adquirir una participación de 15-20 por ciento en el equipo".

El grupo Fox Entertainment y Robert Daly, vendieron el equipo a McCourt el 29 de enero de 2004. La Fox había comprado el club el 19 de marzo de 1998 a Peter O´Malley y Terry O'Malley Seidler. Recordemos que bajo el mando de O´Malley, de 1970-1998, los Dodgers ganaron 2,372 partidos y perdieron 2,035. Y en ese período ganaron cinco campeonatos de liga y dos Series Mundiales.


En mi oficina casera donde escribo y edito www.laestufacaliente.com - 2012

Jaime, que ha sobrevivido las ventas y las compras del equipo, ama a sus Dodgers y los considera como la bandera de su vida: "La campaña de Los Dodgers en 2011 fue de las más interesantes en los últimos años", explicó mi compadre. "Los Dodgers fueron como un barco atrapado en un mar embravecido que logró capear el temporal para salir avante viento en popa en medio de tanta controversia y denuncias contra su propietario Frank McCourt. La prensa atacó sin piedad pero el equipo logró sacudirse y en los últimos dos meses de la campaña se desenvolvió en el diamante como uno de los mejores conjuntos de la división. Lástima que fue demasiado tarde. Empero logramos ser testigos del advenimiento de dos elementos que han cosechado los máximos laureles en sus respectivas posiciones: el zurdo Clayton Kershaw y el jardinero Matt Kemp, ganadores del Cy Young Award y el Jugador Ofensivo de la Liga, respectivamente, que serán piedras angulares en el futuro de la organización".

De acuerdo a ESPN, la situación con respecto a los Dodgers es tragicómica porque hay en Los Ángeles una cabalgata de millonarios con platita en mano para comprarlos. En esta lista como ya vimos, está la Fox ofreciendo comprar un tanto por ciento.

Los súper millonarios del país entero no hallan qué hacer con su plata porque los intereses que pagan los bancos están por el suelo. Quizá por eso hay tanto oro disponible para invertirlos en equipos equipo de beisbol. La familia Ricketts pagó $850 millones por los Cachorros de Chicago. El grupo de Nolan Ryan pagó $608 millones y, Jim Crane de Houston, pagó $615 millones por los Astros.

De nuevo digo, esos Dodgers de hoy no son mis Dodgers. Los que yo considero mis Dodgers son los que pertenecían a los O'Malleys. De todas maneras, si yo tuviera mil millones de dólares para comprarlos y, unos quinientos más para operarlos y mantenerlos, los compraría.