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Los Astros en una encrucijada aspiran a conservar prospectos René Cárdenas
En la segunda parte de esta campaña habrá tensión entre los jugadores y personal administrativo porque se vive el período en el que se suele hacer cambios radicales a las alineaciones de todos los equipos y, los Astros, es uno que en realidad los necesita. Los periódicos constantemente publican notas acerca de posibles cambios y todo parece indicar que no están alejados de lo que dicen.
Al momento de escribir esta nota, los nombres de Oswalt, Berkman y Myers, aparecen como posibles candidatos en todas las publicaciones del país. Son tres peloterazos o jugosas carnadas para canjear por sangre más joven y más barata. Para efectuar un cambio de jugadores de ese calibre se requiere un examen minucioso de las cláusulas de sus contratos. Casi todos tienen la de no cambio, y el pelotero lleva la voz de mando, algo así como cuando los alienados se hacen cargo del manicomio.
"En el caso de canjes, tendríamos que examinar lo que más conviene a los Astros de Houston", dijo con toda la razón el propietario Drayton McLane. Se rumora que hay dos organizaciones interesadas en los servicios de Berkman. Esto quiere decir que ya sea antes del último día de julio (fecha tope de cambios) o después, los dos rostros que representan al equipo, Oswalt o Berkman, podrían considerarse peloteros idos. Ahora, si algo de esto llegase a ocurrir, el bombazo sería más fuerte que el retiro de Jeff Bagwell y Craig Biggio y, la afición de Houston tomaría un buen tiempo para reponerse y hacer el ajuste de ver jugar a su equipo sin esas figuras. Roy de apenas 32 años de edad, aún está en el pináculo de su carrera y, Berkman de 34, a pesar que su rendimiento no es el mismo de años anteriores, es considerado un pelotero brillante, capaz de amedrentar al serpentinero más pintado. Me parece que los Astros, están, pues, en el punto de comando o sea que pueden escoger lo mejor de lo mejor o la crema y nata de prospectos a la hora de un canje. Me inclino a creer que Oswalt es la mejor carta de canje que tienen los Astros a pesar del tremendo salario que devenga y del contrato que todavía cubre la próxima temporada de 2011 por $16 millones. Como usted comprende, solamente un equipo de muchos haberes podría hacerse cargo de un lanzador de este calibre y costo y, de esos, hay unos cuantos en ambas ligas, Yankees, Patirrojos, Angelinos, Dodgers, Filis y Bravos para mencionar algunos. No quiero decir que ese canje es inminente, más bien me aventuro a vaticinar que tiene muchas posibilidades. Personalmente no dudo que los Astros estén haciendo planes ya sea con o sin Roy y Lance, o con solamente uno de ellos para continuar la campaña, pero todas las puertas y ventanas del mercado permanecen abiertas, al igual que el teléfono y el sistema de correo electrónico. Las llamadas deben de estar a la orden del día en las oficinas del equipo de Houston. "Es así porque estamos dispuestos a discutir todas las posibilidades de canjes con los equipos que nos permitan reforzar y mejorar nuestro club", enfatizó Wade. "Todos nuestros medios de comunicación están abiertos para atender al que quiera contactarnos". El equipo de los Astros no funcionó durante la primera parte de la temporada y seguir así en la segunda mitad es todo un riesgo, incertidumbre o como usted quiera llamarle. "Hace buen sentido canjear a cualquiera de nosotros con el objeto de obtener prospectos ya listos para jugar en las Ligas Mayores, especialmente los jóvenes que todavía son controlados por los clubes y que puedan jugar bien a la pelota", comentó Berkman. "Como los peloteros que componen el grupo no están ganando juegos, es lógico que el equipo tenga que hacer algo. Pronto tiene que determinar el mejor paso a seguir en lo que a personal se refiere". Si los Astros ya decidieron brindar la oportunidad a Berkman para convertirse en agente libre, es posible que este sea el momento preciso de salir de él, es decir, efectuar la transacción lo más pronto posible, porque una lastimadora más en sus rodillas, haría que perdiera mucho valor de canje. De acuerdo a su contrato, devengará $15 millones en 2011, pero los Astros tienen el derecho de compensarlo con $2 millones si no quisieran usarlo. Berkman es, indudablemente uno de los consentidos entre los administradores del equipo y uno de los favoritos de la afición local. Demás está decir que es uno de los peloteros de más colorido de la organización que goza de una popularidad enorme entre sus compañeros, especialmente cuando pronuncia discursos cantinflescos en las reuniones que se efectúan en la casa club. Es también el vocero no oficial del equipo que se especializa en deleitar a los reporteros de prensa con sus apreciaciones. "Con respecto a Berkman tendremos que tomar una decisión ya sea 10 días antes o después del final de la campaña", dijo McLane. Los peloteros veteranos saben usar todas las artimañas en cuanto a las negociaciones se refiere. Una y mil veces he escuchado el estribillo de la misma cancioncita: "No se trata de dinero. Más bien lo que deseo es una oportunidad para obtener un anillo de Serie Mundial"; "Yo tengo planes de terminar mi carrera en este mismo uniforme"; "Lo que pasa es que pronto se termina mi contrato y el club no ha contactado a mi agente"; "Mi esposa y mis niños están acostumbrados a vivir en esta ciudad que es magnífica para educar a mi familia", etcétera, etcétera... Los Astros recuerdan en carne viva el desengaño que tuvieron cuando Carlos Beltrán, pero los equipos no escarmientan. Son contados con los dedos de las manos aquellos peloteros que mantienen lealtad digna de encomio a sus organizaciones. Platita constante y sonante es lo que es importante en este negocio y la ciudad donde el equipo juega es lo que menos importa. ¿A qué aspiran los Astros después de todo? No hay duda que los Astros aspiran a mejorar la lista oficial con gente joven y a pesar de que no lo han dicho públicamente, me inclino a creer que se tomarían de dos a tres años para eliminar todo lo viejo y poner en el terreno un equipo competitivo. Es un trabajo harto difícil, pero posible. En otras palabras se proyectan para el futuro y, esto es loable. El programa de parchar el equipo ya empezó y se descubre poco a poco que en el existente grupo de jugadores hay algunos que no son peloteros de todos los días. El proceso de evaluación para arreglar esta anomalía tiene que hacerse en el terreno y, eso, es lo que toma tiempo. Es una dicha para el equipo que la afición de Houston tiene mucha paciencia. Las mediocres decisiones de hace años, cuando se dieron prospectos por veteranos para buscar soluciones rápidas que no dieron resultado, ya no son parte de la política del equipo. Creo que los contratos archimillonarios disponibles para veteranos, como ocurrió con Carlos Lee, son cosas del pasado que no volverán. Los Astros aspiran a no perder prospectos y, en la era de Wade, la adquisición es adquirir sangre joven. Es posible que en esta otra mitad de la temporada, los Astros tomen las decisiones más importantes acerca del rendimiento que tendrían en los próximos tres años. René Cárdenas cubre a los Astros para La Prensa de Nicaragua. Escribe para astrosdehouston.com, Crónicas de los Astros y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Texas Rangers. También narró en televisión para los Astros. Edita y mantiene su página de beisbol www.laestufacaliente.com. ¿Cómo lo hicieron los Astros en la primera parte? René Cárdenas
Mientras en Houston, el equipo de los Astros ha sufrido lo indecible durante los primeros 81 partidos. Esto no quiere decir que el club ya colgó los guantes ni nada por el estilo. Así como han perdido en la primera vuelta, también pueden ganar en la segunda y terminar en la pelea. ¿Por qué no? Conste que esta no es una defensa, es solamente una real posibilidad. Solamente invierta los números de los juegos ganados y perdidos y verá lo que quiero decir. Creo que para los Astros, lo que parecía una quimera, sigue siendo una quimera, elemento que también aplico a todos los equipos, porque nadie puede asegurar que se está al paso de la ensoñación definitiva. Pues, para ganar el sueño, hay que ganar al final y falta una mitad completa. Esto quiere decir que hay incertidumbre para todos los clubes, especialmente para los que están en los primeros lugares, como Cincinnati, San Luís y Chicago que se cuidan las espaldas día y noche. Habría necesidad de poseer una bola de cristal para visualizar los altos y bajos o las piedras que siempre aparecen en el camino en el resto de los 162 choques de la campaña. Creo que a veces somos injustos en enterrar a los equipos que empiezan cojeando en forma lenta. En otras palabras, nos apresuramos inusitadamente a cavar las tumbas para enterrarlos. Al terminar la primera vuelta, los Astros quedaron en el penúltimo lugar de la División Central de la Liga Nacional. O sea que de 89 juegos efectuados, ganaron 36 y perdieron 53 para un promedio de .404 a 3 juegos y medio arriba de los Piratas que habitan en el sótano y a 12 juegos y medio abajo del primer lugar Rojos de Cincinnati. En resumidas cuentas, terminaron en el penúltimo lugar de su grupo. Me parece que hubiera sido una felicidad para los administradores de los Astros que el equipo por lo menos hubiese terminado jugando una pelota de .500, pero se quedaron cortos un total de 17 juegos que es lo que tendrían que ganar para quizás entrar a la pelea. Enfatizo la palabra quizás. En estos últimos tiempos del beisbol, las lesiones están a la orden del día. Un par de ellas en jugadores claves y todo el majestuoso plan de un equipo se echa a perder en un abrir y cerrar de ojos. Pero eso es apenas una parte de la historia en lo que corresponde al desmoronamiento de los Astros durante la primera ronda. "Las lesiones nos han diezmado", dijo Al Pedrique, brazo derecho del dirigente Brad Mills. "Empecemos por Lance Berkman que tuvo problemas en una rodilla a finales del entrenamiento primaveral, que por mala suerte se tardó mucho tiempo para retornar a la alineación. También nos ha golpeado el bajo rendimiento de la ofensiva. Opino que el montículo nos mantuvo con muchas oportunidades de ganar partidos. Defensivamente jugamos lo que nosotros esperábamos y, cuando Berkman regresó, continuamos con el problema ofensivo. Los bateadores, tercero, cuarto y quinto que son claves adentro de una alineación, siempre presentaron problemas, no por falta de trabajo, más bien porque así son las cosas del beisbol". Como lo último que se pierde es la esperanza, los Astros tienen el corazón puesto en los próximos 73 partidos que faltan. Tienen que jugar una pelota más efectiva y confiar en que la pelea entre los tres punteros, se acentúe para que se desangren entre sí. En otras palabra no podrían hacerlo por sí solos. Con un esfuerzo para mejorar, los Astros han efectuado algunos cambios de personal como la subida de Chris Johnson para jugar la tercera base con más frecuencia, Jason Castro detrás del plato está demostrando la mejoría que adquirió jugando dos años en las menores. Además han hecho algunos ajustes en la banca dándole a J. Michaels, más turnos al bate y él ha logrado recuperar su giro con el bate y eso es una agradable sorpresa. En lo que al montículo se refiere, fue el único elemento que demostró consistencia en esos fatídicos 89 juegos. Los abridores hicieron el trabajo que se esperaba. Lanzaron 6, 7 y hasta 9 entradas como la última salida de Roy Oswalt que fue excepcional en Houston. Esto quiere decir que los relevistas están más descansados para rendir mejor. Pedrique, cree que de acuerdo al plan del dirigente Mills, los Astros tendrán una segunda mitad más positiva. También abriga la esperanza que en general el equipo juegue como dice el papel que puede. La idea es tener la posibilidad de poder entrar a la lucha en los juegos de desempate o "play off". Tanto como el sol no se puede tapar con un dedo, no se puede negar que la primera parte de la campaña se vio plagada de mal bateo, pero eso cambió un poco en el último mes previo al Juego de Estrellas. "Johnson, que llegó de las menores, tuvo buenos turnos al bate y pocas decepciones en el plato", dijo el narrador de los Astros Dave Raymond. "Yo no sabía que Castro tenía paciencia para batear. En verdad, tiene mucha paciencia y lo único que tenemos que hacer es esperar un poco más para ver como se desenvuelve". Estos dos peloteros son los que han tenido un buen impacto en la alineación de bateadores y son una ligera esperanza entre la inquietud que existe. Lance Berkman que tiene la habilidad de ser un buen bateador, no lo fue en la primera mitad, pero con la adición de esos dos nuevos bateadores, yo pienso que los lanzadores oponentes tendrán que ser súper cuidadosos. Antes venían, lanzaban sobre el plato y parecía que los Astros ni siquiera extendían sus bates porque no tenían un plan de ataque y eso permitía que se aprovecharan de ellos. Ahora, tres, cuatro o cinco bateadores por noche tienen buen rendimiento al bate y en general juegan mejor beisbol. Así que esa triste primera parte se debió básicamente a que no pudieron anotar carreras y no retaron ofensivamente a la oposición. La única consolación fue como respondieron los serpentineros con salidas de calidad. Yo creo que cuando la defensiva no juega bien y la ofensiva no rinde, cualquier equipo se hunde; pero eso es más o menos lo que puedo expresar de porqué los Astros no lo han hecho bien. Aunque usted no lo crea, previo al Juego de Estrellas, los Astros habían ganado 6 de sus últimas 7 series contra equipos de la Liga Nacional antes de iniciar la serie contra los Cardenales que los llevó al descanso que otorga el Clásico de Verano y eso desde el primero de junio cuando jugaron contra los Nacionales. El último día de mayo perdieron frente a los Nacionales y ganaron los tres juegos finales de esa serie y allí comenzó una tremenda arremetida contra equipos del viejo circuito. Tuvieron, pues, un récord de 16-7 de los últimos 23 choques en su Liga. ¿Después de esos números, deberé pensar que jugarán con la misma efectividad en la segunda parte? ¿O efectuarán algunos cambios y decidirán que los pasos a seguir serán basados para formar un equipo que responda mejor en el futuro? Esa es la interrogante que debería ser analizada y eso me inquieta y me hace entrar en incertidumbre. Veinte horas antes de comenzar el concurso de cuadrangulares del Juego de Estrellas, los Astros hicieron temblar la ciudad de Houston al anunciar el despido del buen hombre e instructor de bateo Sean Berry y sustituirlo con el ex estrella del equipo Jeff Bagwell que fungía como uno de tantos asistentes que tiene el gerente Ed Wade. Esta es la forma de hacer algo cuando no se puede despedir a 25 jugadores. Entonces, ¿estarán contados los días del novel dirigente Brad Mills? ¿La figura que aparece borrosa en mi bola de cristal ¿será la de Craig Biggio como el próximo dirigente de los Astros? Conste que yo soy enemigo de las conjeturas... René Cárdenas cubre a los Astros para La Prensa de Nicaragua. Escribe para astrosdehouston.com, Crónicas de los Astros y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Texas Rangers. También narró en televisión para los Astros. Edita y mantiene su página de beisbol www.laestufacaliente.com. El nica Wilton López, entre los bomberos, es un auténtico apaga fuegos. René Cárdenas
¿Suerte?, dijo un poco exaltado el ex dirigente de los Dodgers Tom Lasorda cuando viajábamos en el avión dorado del equipo. "No hay suerte que valga en beisbol. Solamente hay talento, esfuerzo, habilidad y el uso de la inteligencia que Dios te dio. Yo no entiendo la palabra suerte cuando se aplica al esfuerzo extraordinario que hace un aspirante beisbolista para llegar a las Ligas Mayores", terminó diciéndome el ex piloto mientras regresaba a su asiento para terminar de consumir un gigantesco plato de lasagna bañada de salsa italiana.
Pues además de la suerte, aunque yo no acepte la teoría de Lasorda, Wilton, de un brazo sano y sólido, vino armado hasta los dientes haciendo lanzamientos rompientes como curvas rápidas, otros que se hunden, la recta de cuatro costuras y un cambio de velocidad que le recomendó un instructor de lanzadores cuando militaba en la categoría A. Es decir, tiene todo para triunfar, especialmente una especial determinación de ganar al estilo de Bud Norris, el más agresivo de los lanzadores de los Astros. Este artículo no lleva el propósito de analizar todas las circunstancias que se sucedieron para que Wilton diera el salto a las Mayores, pero sería interesante averiguar lo que el centroamericano ha aprovechado hasta ahora: "Estoy haciendo uso de la gran oportunidad", dijo el lanzador con toda la humildad que le caracteriza. "Aprovecho que estoy en el montículo para tirar strikes, que es lo que mi dirigente espera de mí. He aprendido que debo tirar bajito para obligar la doble matanza". Cuando un pelotero llega por primera vez a la casa club, es importante que se dé a conocer, que entre en confianza con sus nuevos compañeros porque la camaradería es el aspecto sicológico que le abre el camino para mantener su concentración en el montículo: "Me siento dichoso que el aspecto amistad con mis compañeros de juego esté bajo control", explicó Wilton. "Ya me llevo de película con ellos, especialmente con el lanzador taponero Matt Lindstrom, con quien intercambio toda clase de bromas. El corresponde bien a las mías porque me dice que me tiene mucho afecto y nos divertimos de lo lindo en voz alta. Esa confianza con ellos me ha ayudado mucho porque también me surto de sus experiencias". El año pasado, López, encontró una buena familia que lo alojó en su hogar con cariño y ahora -un año después- sigue viviendo con ellos porque también le aceptaron a su esposa y sus dos hijas. Viven cerca del aeropuerto Bush y le toma cerca de 45 minutos manejar su propio vehículo al parque de pelota. Esos amigos lo llevaron al estadio el año pasado. Ahora, todos los días se le hace más fácil el largo trayecto. Viaja con licencia de manejar extendida en Nicaragua y con su pasaporte a mano. Como todo pelotero hispanohablante, prefiere comer en casa, pero Wilton ya encontró su restaurante favorito donde puede consumir los bocadillos similares a los del terruño. Así es que cuando tiene un día libre y quiere celebrar con su familia, visita un restaurante que se llama -apropiadamente- ”El Mambo". Dichosamente para todos los jugadores de otros países, Houston -como ciudad internacional- tiene cocina para todos los gustos. Wilton y su esposa son aficionados a consumir mariscos. La oposición ha fabricado 12 carreras limpias en 25 entradas contra López, para una efectividad un poco alta de .432. En el proceso tiene 19 ponchados y solamente ha otorgado 3 bases por bolas. Por el momento, el nica no es abridor ni taponero, es relevista medio, pero ¿qué es lo que se espera de él? "Que tire strikes", acertó el analista radial de los Astros, el ex liga mayorista Alex Treviño. "Y Wilton siempre viene sobre el plato. Lo hace con agresividad, sin temor, más bien como si fuera el único dueño del montículo", terminó diciendo. Lo peor y lo más decepcionante en la pelota es ver a un relevista que supuestamente debe apagar el fuego y que comience descontrolado. Si el respetable demuestra su inconformidad con un abucheo general, el dirigente debe de agonizar en este tipo de situación. "Yo entiendo la tensión que hay en los momentos críticos del juego y yo quisiera tirar puros ceros", expresó Wilton. Claro que tirar puros ceros sería un mundo perfecto. López está consciente que las carreras limpias perjudican su efectividad. Wilton, también está consciente de las velocidades de todos sus diferentes lanzamientos que forman el arsenal de su ofensiva. La velocidad de la recta de dos y cuatro costuras oscila entre 93 y 94 millas por hora; la curva de velocidad entre 83 y 84; y el cambio a 84. La combinación de las rectas y los lanzamientos rompientes es de su propia cosecha y, si se altera es cuando el receptor lo cree conveniente. Los lanzadores nuevos llevan su propio plan a las Ligas Mayores, pero se sorprenden cuando al llegar, las necesidades del equipo dictan los ajustes. Un abridor resulta un relevista y viceversa. Es algo así como cuando un especialista en un arte entra al ejército y de inmediato lo convierte en soldado raso y se acabó. "René, tú sabes que yo no puedo pedir gustos", afirmó el hombre de la tierra de Darío. "Estoy aquí listo para ser abridor, relevista o taponero. Estoy dispuesto a todo. En otras palabras estoy listo para la guerra". El abridor tiene que hacer ajustes para ser relevista y, de eso, no hay vuelta de hoja. "He hecho mis ajustes", enfatizó López. "Para estar seguro, consulto, especialmente a Al Pedrique, el asistente del dirigente Brad Mills o al instructor de lanzadores Brad Amsberg. Pregunto si estoy bajando mucho el brazo o algo así y ellos me dicen como lo estoy haciendo. Ya para la próxima salida aplico los ajustes cuando son necesarios". Al principio de la carrera del zurdito de oro Wandy Rodríguez, se notaba mucho su enojo cuando las cosas no le salían bien y automáticamente perdía además de los estribos, el control de sus lanzamientos. "Yo me enojaba cuando mis lanzamientos no daban en el blanco, pero rápidamente aprendí como recuperar la calma para evitar el bloqueo de mis pensamientos. El enojo es peligroso porque uno hasta podría golpear a un bateador y, a eso, le huyo. Odiaría perder mi localización por falta de control emocional". Wilton ha sobrevivido una serie de intercambios que los Astros han efectuado recientemente con sus equipos de ligas menores y, hasta ahora, todo parece indicar que el alto mando del equipo tiene planes para él porque continúa sólido como parte del grupo de relevistas. Es dueño de una efectividad de 2.33 (5 carreras limpias permitidas en 19 entradas) durante sus últimas 20 apariciones. Lo más importante entre sus números es que ha dejado en base a 21 contrarios de sus 22 hombres heredados esta temporada. Por primera vez en esta campaña la noche del 25 de junio contra los Rangers de Texas, permitió que le anotara uno de los heredados. Su promedio actual es el mejor en las Ligas Mayores (mínimo de 15 corredores heredados). El número de 3 juegos ganados en relevo lo clasifica como sexto en la Liga Nacional. René Cárdenas, cubre a los Astros para La Prensa de Nicaragua. Escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Edita su propia página de beisbol www.laestufacaliente.com. Narró para los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. El año pasado fue el narrador oficial de los Astros en TV. Yankee Stadium sirve de escenario para las aventuras de Alex y Panchito. René Cárdenas.
La idea original nació en la inquieta mente beisbolista de Francisco Romero, a quien le llamo Panchito con todo el afecto y admiración que se merece por su don de gente y compañero de altura de Alex Treviño, auténtico ex ligamayorista que completa el dúo de narradores del equipo desde hace algunos años..
Cuando se aproximaban las fechas de los juegos entre ligas, Panchito, pensó que narrar en vivo la serie programada entre Yankees y Astros en la inigualable catedral del beisbol conocida como Yankee Stadium, sería interesante, pues los oyentes disfrutarían de una descripción vívida desde el propio lugar de los hechos. Este parque de pelota ya no es la casa que construyó Babe Ruth, es más bien, un palacio de mil trescientos millones de dólares construido para perpetuar el beisbol en forma imperecedera en la mente de sus leales amantes.
Los Astros con el deseo vehemente de satisfacer a sus oyentes hispanoamericanos, respaldaron la idea en cuerpo y alma. En otras palabras, echaron la casa por la ventana para que los aficionados sintiesen que su equipo piensa en ellos en las victorias y en las derrotas y desde los puntos más interesantes donde se escenifica la pelota. De hecho, los tres juegos narrados desde uno de los palcos de prensa más cómodos y lujosos de la Liga Americana o quizá del beisbol propiamente dicho, fueron un éxito rotundo. En el tono de voz de cada uno de los narradores, se captaba el entusiasmo no solo de la importancia de los juegos, sino de la inmensa felicidad que sentían estar representando a los Astros en vivo en un grandioso escenario que día a día hace historia en el beisbol de Grandes Ligas.
En gran parte Alex sirvió de guía por su experiencia de haber viajado antes con el equipo y de sus 12 años como jugador ligamayorista en el viejo circuito. Viajar con Alex, es como andar con una enciclopedia de anécdotas del próximo pasado en el beisbol y uno llega a conocer ángulos que los aficionados ni siquiera imaginan. Así que para Panchito fue un viaje de gran aprendizaje que le será muy útil en su carrera. Si el estadio tuviera dedos y uñas, posiblemente tendría el mejor manicurista del país, porque en las fotografías y la televisión, el terreno luce espectacular. "Todos los parques de pelota se esmeran por mantener el terreno en óptimas condiciones para jugar, pero el del Yankee Stadium es algo fuera de serie", enfatizó Alex. Es posible que el más Yankee de los Yankees, el capitán Derek Jeter, se sienta como todo un general de división comandando sobre toda esa explanada de verdor infinito. Es también probable que se sienta como todo un príncipe heredero.
Panchito, que una vez en México sufrió un percance por falta de seguridad posiblemente atribuible a las autoridades, está muy consciente de lo que significa un sistema de seguridad en sitios de alta concurrencia y eso le llamó mucho la atención en Yankee Stadium: "Me impresionó la seguridad que hay para la prensa porque es muy detallada", dijo Romero. "Las maletas pasan por equipos de rayos equis. La tecnología está a la orden del día. Los vestidores de los Yankees tienen computadoras individuales frente a cada uno de los asientos de los jugadores". Durante mis primeros años como narrador de Liga Mayor, encontré que las casetas de transmisión en español dejaban mucho que desear y, con el tiempo y mis continuas sugerencias, fueron mejorando. Ahora con los nuevos estadios es otro cantar. La cabina hispana de Dodger Stadium fue la primera buena y, la segunda, fue la del Astrodome, especialmente construidas para nosotros. Ahora son consideradas en el diseño original de todos los estadios nuevos. "Nuestra cabina estaba adornada hasta con pantalla plana de televisión", explicó Romero. "No hay cables que se vean porque todo está construido con buen gusto, comodidad y eficiencia. El fanático tiene buena vista desde cualquier punto del estadio. Los cronistas, pese a la fuerte seguridad, pueden moverse eficientemente a los vestidores, al terreno y a cualquiera de las tiendas. A pesar que el edificio es moderno, se puede percibir lo antaño, la tradición que implantaron sus inolvidables leyendas, aquellos peloteros que desfilaron con los Yankees que aún parece, son todavía parte del ambiente como vigilantes invisibles. No exagero, pues cuando se entra a los museos, se puede percibir la presencia inexplicable de esos inolvidables atletas". Para Treviño y Romero, la visita de tres días fue motivo de sentimientos combinados entre la alegría y la tristeza: "Fue como un puño de emociones", expresó Panchito. "Fue bueno porque vimos jugar a los Astros en el mejor escenario del mundo en lo que a beisbol concierne; pero tristes porque los vimos sucumbir frente al empuje incesante de los poderosos Yankees que, ni cortos ni perezosos se dieron a la tarea de ganar los tres partidos al hilo. En realidad ese el equipo a derrotar, es un club que inspira temor". Durante la visita, mis entrevistados recurrieron a usar la transportación antigua y tradicional para ir a un juego de beisbol. Hospedados en el hotel Grand Hyatt del centro de la isla de Manhattan, allí mismo tomaron el tren que en 20 minutos los condujo al estacionamiento del estadio. En mi conversación telefónica con ambos narradores, pude percibir en cada una de sus frases, el reflejo de la emoción que se manifiesta cuando uno se expresa en forma exclamativa acerca de una aventura llena de lindos recuerdos. La silueta de ese parque de pelota y todo su fenomenal engranaje, perdurará en forma indeleble en la mente de Panchito y Alex. (Fotos tomadas por Francisco Romero) René Cárdenas, cubre a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua. Escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. En radio fue narrador de los Dodgers y Texas Rangers. En radio y televisión con los Astros de Houston. También edita su página de beisbol no comercial www.laestufacaliente.com. "El Expreso", una leyenda viviente... Las proezas únicas de Nolan Ryan en el montículo Por René Cárdenas
Nolan dedicó la mayor parte de su vida juvenil a los deportes. A pesar de que jugó dos años en el quinteto de baloncesto de su escuela secundaria, el beisbol era su pasión. Cuando pasó a una categoría más alta, dominó la lomita destacándose como buen lanzador. Alcanzó el récord de 20-4, con bateo de .700 en el torneo estatal, y fue seleccionado para el equipo de estrellas antes de graduarse en la escuela secundaria en 1965.
Como resultado, los Mets subieron a Ryan a las Ligas Mayores a fines de la campaña de 1966. En ese tiempo, los adoloridos Metropolitanos estaban en la urgente necesidad de obtener jugadores de calibre, porque hasta en 1969, el equipo terminó como último o como próximo al último en cada temporada desde que el equipo fuera formado en 1962. Desdichadamente para el club, la campaña de 1967 no fue exitosa como se esperaba. A Ryan le hacía mucha falta estar en su propia casa y con mucha frecuencia aparecía nostálgico. Como resultado no jugó gran parte del año debido a enfermedad, un brazo lastimado y servicio militar en la Reserva del Ejército de los Estados Unidos. Durante la temporada de 1966, Ryan jugó como abridor y como lanzador de relevo para terminar el año con récord de 6-3. En poco tiempo este tipo de final se convirtió en la norma para Nolan mientras se concentraba más en ponchar a los bateadores que en ganar juegos. No obstante, fue la habilidad del rendimiento de Ryan para que los Mets atraparan el campeonato de la liga ese año y más tarde ir la Serie Mundial. Los Mets hicieron sucumbir a los Orioles de Baltimore después de cinco juegos. Aún con el crédito del título mundial a su favor, continuó sintiéndose incómodo en la ciudad de Nueva York y pidió que lo canjearan en 1971. Sin mucha discusión, los Mets accedieron a la solicitud y lo enviaron junto con tres otros jugadores a los Angelitos de California. Debido a este canje, Nolan pudo distanciarse de la costa Este, del clima y la localidad que nunca disfrutó. Volviendo la mirada hacia atrás como suelen hacer los dirigentes, este canje fue considerado como el peor en la historia de los Metropolitanos. Una vez en California, se convirtió en una súper estrella. Se quedó ocho temporadas con los Angelitos, de 1972 a 1979. Aunque Ryan jugó algunos de sus mejores partidos con los Angelitos de California, anhelaba el Estado de Texas. Su sueño se hizo realidad cuando a fines de la temporada de 1979, se convirtió en agente libre. Ryan fue firmado inmediatamente por los Astros de Houston y se conoció como el primer lanzador en ganar un millón de dólares anuales, cantidad que es común en estos tiempos, pero que fue algo increíble en aquella época. Ryan lanzó con los Astros de 1980 hasta 1988. En 1981, lanzó su quinto juego sin hits. Encabezó la Liga Nacional con el promedio más bajo de carreras limpias en 1981 y 1987. En 1980, 1981, y 1986, los Astros fueron a la serie de desempate por el viejo circuito, pero fueron derrotados las tres veces. Después de que Nolan cumplió su contrato con los Astros, de nuevo se convirtió en agente libre al final de la temporada de 1988. Rápidamente fue firmado, esta vez por los Rangers de Texas a tiempo para iniciar la campaña de 1989. A pesar de que Ryan no jugaría en la serie de desempate con los Rangers, sí lanzó su sexto y séptimo juego sin hits y encabezó la Liga Americana en ponches en 1989, 90 y 91. Tuve la dicha de disfrutar la carrera de Nolan Ryan desde que militó con los Mets y más tarde disfruté más cuando hice sus juegos como narrador de los Texas Rangers. Recuerdo vívidamente su maestría de lanzar sin pretensiones de ninguna clase, con la recta de humo que lo hizo el terror de los bateadores en ambos circuitos. Como una rara coincidencia de la vida, nos correspondió bajar juntos en el ascensor del parque Minute Maid y le dije que algunas veces se me hizo difícil escribir los movimientos de su bola recta de velocidad. Que si la hubiera disminuido un poco para mí. Me quedó viendo en forma incrédula, meneó la cabeza en señal de sorpresa, frunció el seño y finalmente, salió del elevador creyendo, probablemente, que yo era un loco. La verdad es que su recta era tan enloquecedora que hacía delirar a las multitudes, a las millones de personas que todavía lo admiramos. El título "Nolan Ryan: El Expreso de Anaheim, Houston y Texas", que aparece en el libro El Legado Deportivo del autor y columnista de beisbol, Ángel Torres, representa unas páginas que describen en detalle las hazañas de quien es ahora Presidente de los Rangers de Texas. Con permiso directo del autor, cito algunas impresiones: "El martes 5 de enero de 1999, fueron seleccionados al primer intento, Nolan Ryan, George Brett y Robin Yount, para ser exaltados el 25 de Julio de 1999, al Salón de la Fama del Beisbol en Cooperstown, Nueva York, junto con Orlando Cepeda y Smokey Joe Williams, que fueron elegidos por el Comité de Veteranos el 2 de marzo" "Solamente en la primera elección en 1936, tres o más candidatos ingresaron en su primera oportunidad y fueron los inmortales Ty Cobb, Honus Wagner, Babe Ruth, Christy Mathewson y Walter Johnson". "A Ryan lo vi lanzar por última vez, el viernes 17 de septiembre de 1993, en lo que resultó una fecha inolvidable, para los 60,326 fanáticos que asistieron a la presentación final del Expreso en el estadio de Anaheim donde inicialmente conquistó la fama, que lo ha convertido en una leyenda viviente del beisbol". "Kevin Kennedy, su dirigente con los Vigilantes de Texas en esa ocasión, demostró su clase, al permitir que Ryan se presentara en el montículo en la segunda parte de la octava entrada, antes de sustituirlo por el zurdo Craig Lefferts, que posteriormente perdió el encuentro". "Muchos de los que vieron lanzar esa noche a Ryan, pensaron que el veterano de 46 años de edad, aún podía retirar a los toleteros enemigos, pues increíblemente las estaba tirando a 95 y 96 millas por hora. Sin embargo, el Expreso de Anaheim, pasó la friolera de 114 días en la lista de lesionados ese año y consideró que eso lejos de beneficiar al equipo, lo perjudicaba. Es por eso que decidió retirarse al finalizar la campaña, terminando una fabulosa carrera donde impuso o compartió 53 marcas de Liga Mayor". "Al momento de su retiro tenía un récord de por vida de 324-292 con los Metropolitanos de Nueva York, Angelitos de California, Astros de Houston y Vigilantes de Texas, cuya gorra vestirá al momento de su ingreso en Cooperstown". "Ni la mente más calenturienta pudo dudar, que algún día el Expreso de Anaheim, Houston y Texas, encontraría un lugar en el Templo de la Fama del Beisbol, debido a sus siete partidos sin hits y al hecho de haber alejado del plato a 5,714 bateadores, con la ignominia de no haber podido conectar sus endiablados lanzamientos". Nolan y su esposa, Ruth, contrajeron nupcias el 26 de junio de 1967, y tienen tres niños. Su familia estableció residencia en Alvin, Texas, cuando solamente tenía 6 semanas de nacido y continuó viviendo en esa misma ciudad hasta 2003, cuando los Ryans se trasladaron a Georgetown, Texas. También tienen una residencia en Fort Worth, Texas. Ryan fue nombrado como el décimo Presidente en la historia de los Rangers de Texas el 6 de febrero de 2008. Se encarga de ver todas las operaciones beisbolistas de la organización. El líder de ponchados de todas las épocas ha tenido un impacto dramático en dos años con el equipo.
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