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El Mundo del Beisbol: de Ángel Torres. ORIGEN DEL TEXAS LEAGUER, ESQUINA CALIENTE Y TORPEDEROS. Por Ángel Torres
Su origen se produjo hace ya muchos lunas y muchos soles, cuando Arthur “Art” Sunday, quien fue un pelotero estrella con el Houston de la Liga de Texas en 1889, pasó posteriormente a jugar para el Toledo de la Liga Internacional, después que se disolvió la Liga de Texas. En 1890 bateó para .398 con su nuevo equipo, pero muchos de sus hits fueron “flies” cortos que caían entre los defensores del cuadro y los jardines llamados “Plunkers”, lo que igualmente hacía cuando defendía el bosque central para Houston.
Desde ese momento se popularizaron varios nombres en las Ligas Menores para competir con la famosa descripción creada en la Liga de Texas, entre ellos: “Sheeny Mike” y Banjo” en la Liga Internacional; “Humpback Liner” (Asociación del Sur)), “Japanese Liner” (Liga de la Costa del Pacífico), “Drooper” (Liga del Oeste), “Looper” (Asociación Americana) y “Special” (Liga del Este).
Ahora muchos narradores lo llaman “Bleeder” (como Vin Scully), “Blooper”, “Nubber” “Stinker” (el equivalente al podrido), “fluke” y “Punker”. LA ESQUINA CALIENTE (The Hot Corner). Aprovecho para aclararles a los lectores, que si ustedes piensan que el término “La Esquina Caliente” es una nueva forma de definir la base defendida por las terceras bases, se equivocan por completo. La expresión fue inventada por el cronista deportivo Ren Mullord de Cincinnati en 1889, después de ver un juego donde los bateadores del Brooklyn bombardearon sin piedad, con siete líneas durísimas consecutivas, al antesalista zurdo Warren “Old Hick” Carpenter de los Rojos de Cincinnati. Es digno de mencionar que Carpenter fue el primero que defendió la “esquina caliente” en 1,095 encuentros a pesar de ser zurdo, en una carrera que se extendió de 1879 hasta 1892. Después de leer mi primer artículo donde mencionaba a Carpenter en mayo de 2004, el historiador deportivo radicado en Miami, Charles Monfort, pensó que podía tratarse de Urban Carpenter, quien fue el primer pelotero norteamericano en jugar en la extinta Liga Profesional Cubana con el Colon en 1878-79, pero tras una exhaustiva investigación, llegó a la conclusión que no era el mismo jugador. UN TERCERA BASE ZURDO CUBANO
Le respondí que sí, donde lo hicieron Carlos “El Chino” Morán y Luis “El Mulo” Padrón en Cuba. Un error histórico se produjo cuando se dijo que Julio Bécquer había defendido esa posición en las Grandes Ligas. Pero eso se debió a un error cometido en 1959, cuando defendió la primera base en 53 oportunidades y los libros de récords repitieron el 5 seguido de un 3 separado y parecía que había jugado tres veces la posición 5 (la antesala). En su única campaña en los Estados Unidos con los “All Cubans” en 1911, actuó como guardabosque central, pero en los torneos cubanos alternó entre los jardines y la esquina caliente. Morán quien tiraba y bateaba a la zurda, en el invierno de 1910, patrulló el bosque derecho del Habana en una serie de exhibición contra los Tigres de Detroit, donde le pegó a la canica a un ritmo de .333. Morán fue elegido al Salón de la Fama del Béisbol Cubano en 1945, una distinción igualada por Padrón en 1943 y Bécquer en el exilio en 1997. Deseo informarle a Carlos R. Castillo de México, autor del libro “Historia del Béisbol en Yucatán y Campeche de 1982 a 1905”, que el lanzador, jardinero y fuerte bateador cubano “El Mulo” Padrón a pesar de ser zurdo, defendía esporádicamente la antesala, dándose el caso que en un encuentro histórico celebrado el 3 de febrero de 1901, Morán y Padrón jugaron la posición para el San Francisco y el Habana respectivamente. El partido fue ganado por el Habana por 7-2, con Morán bateando de 4-0 y Padrón de 5-1. Padrón que era un jugador completo, fue el líder de de los serpentineros con el Habana, con récord de 13-4 en 1900 y dos años después en 2002, conquistó la corona de los bateadores, al pegarle a la bola a un ritmo de .463, el más alto promedio jamás logrado en la extinta Liga Cubana de Béisbol Profesional. Su carrera en Cuba con el Habana, Almendares, Fe, San Francisco y Red Sox, totalizó 19 años y Castillo me informó que Padrón debutó el 18 de enero de 1905 en Yucatán, México, defendiendo la segunda base a pesar de tirar a la zurda. Aunque ustedes no lo crean, además de Carpenter, son muchos los zurdos que han jugado en la antesala en las Ligas Mayores, incluyendo en tres oportunidades a Don Mattingly con los Yanquis de Nueva York en 1986, quien funge en la actualidad como instructor de bateadores de Los Angeles Dodgers. En la lista por solamente nombrar a unos cuantos, tenemos a Wee Willie Keeler (el hombre que invento la frase: “Péguenle a la bola por donde no haya nadie”), Hal Chase, Mike Squires, Buck Freeman, Terry Francona (el manager actual de Medias Rojas), Joe Kuhel, Charlei Grimm, Jessie Burkett, George Van Haltren, George Sisler (miembro del Salón de la Fama en Cooperstown), Cy Seymour, Dale Long (que mantiene la marca de más juegos seguidos conectando jonrón en la Liga Nacional con ocho. En ambas Ligas es de Mattingly con 10), Lefty Marr (segundo de Carpenter en desafíos jugados con 129) y Benny Distefano. TORPEDEROS Y CAMAREROS Para responder a una pregunta del cronista mexicano César Tello R., que quiere saber porque se les llama “camarero” a los defensores de la segunda base, primero tengo que explicarle porque le llamamos “torpedero” a los defensores del campo corto. A fines del siglo antes pasado, las costas cubanas como carecían de barcos de guerra que navegaran en aguas profundas, eran custodiadas y defendidas por “torpederos”, que eran naves pequeñas de andar muy rápido que se empleaban para lanzar torpedos. Los primeros “torpederos” aparecieron en 1875 y eran simples lanchas portadoras de torpedos. Su tonelaje no dejó nunca de aumentar y hacia 1910 era ya del orden de las 1,500 toneladas. Puede agregarse que las flotas modernas ya no tienen torpederas, las que han sido reemplazadas por los contratorpederos, destructores y otras naves más contemporáneas. Desde entonces en el argot beisbolero cubano, se le llamó torpederos a los defensores del campo corto, por la similitud entre ambas misiones. En el mar protegían las costas, no el mar profundo y en el béisbol el cuadro no los jardines. La tripulación de los barcos son regidos por el capitán y ellos son atendidos a la hora de la cena por un camarero, quien es el empleado que sirve en hoteles, restaurantes y desde luego en todo tipo de buques. Como el segunda base le sirve o le pasa la pelota al torpedero, short stop, siore, defensor de la media luna o paracorto, como ustedes prefieran llamarlo, para forzar a un corredor o iniciar una jugada de doble matanza, originó que se le comenzara a llamar camarero al intermedista, defensor de la segunda base o de la cámara intermedia. Todo eso lo aprendí de mi padre, desde que realicé mis primeros pinitos como camarero, en el deporte de las bolas y los strikes. MURIO DUSTY RHODES, EL HEROE DE LA SERIE MUNDIAL DE 1954 Por Ángel Torres
Lo sucedido en el mencionado Clásico Otoñal, entre los Indios de Cleveland, dirigidos por el tampeño Alfonso López y los Gigantes de San Francisco, comandados por Leo “Lipidia” Durocher, será siempre recordado en los anales del deporte de los guantes y pelotas, porque los Indios que habían implantado un récord de 111 victorias durante la temporada de 1954, fueron sorpresivamente barridos por los inquilinos de la Gran Manzana en la Serie Mundial. En la octava entrada del primer encuentro, con la anotación empatada a dos por bando, Sal “El Barbero” Maglie de los Gigantes, les permitió llegar a la primera base a Larry Doby y a Al Rosen sin outs. El zurdo Don Liddle fue enviado al montículo por su manager Durocher, para enfrentarlo al inicialista y bateador zurdo Vic Wertz. Pero al primer lanzamiento, Wertz le pegó un toletazo por el enorme prado central en el Polo Grounds, que llevaba la etiqueta de extra bases, escrita por todas partes. Instintivamente, el legendario jardinero central, Willie Mays, comenzó a correr Wertz finalizó la tarde pegándole a la esféride de 5-4, a pesar de ser la víctima del robo perpetrado por el hombre conocido como “The Say-Hey Kid”. Existe la justificada creencia que Mays fue el héroe de la Serie Mundial de 1954, por su gran atrapada que a menudo pasan por las pantallas de la televisión. Pero en realidad ese desafío lo decidió por anotación de 5-2, el jardinero suplente, Rhodes, con un cuadrangular de tres carreras, bateando como emergente por Monte Irvin en el décimo, contra Bob Lemon (miembro del Salón de la Fama). Mays y Hank “La Ametralladora” Thompson habían recibido bases por bolas. Al día siguiente, Rhodes salió a batear como emergente nuevamente por Irvin, con quien alternaba en el jardín izquierdo por ser un bateador zurdo y con Mays y Thompson embasados nuevamente en el quinto episodio, conectó un sencillo que igualó el desafío, aprovechando un lanzamiento de Early Wynn (otro lanzador perteneciente a Cooperstown).
En el tercer choque, Rhodes que salió a batear una vez más por Irvin en el tercer capítulo con las bases llenas, le disparó un sencillo a Mike García, impulsando un par de carreras. Los Gigantes triunfaron de nuevo 6-2. Dicen los cronistas deportivos de la época, que no decidió el cuarto partido porque no hizo uso del madero. En seis veces oficiales al plato, remolcó siete anotaciones, con par de bambinazos, dos imparables y .667 de average. En el Clásico de 1954, el boricua Rubén Gómez lanzó los bultos postales por los Gigantes y el mexicano Beto Avila defendió la cámara intermedia de los Indios, siendo los únicos peloteros latinos que intervinieron en el Clásico. James Lamar Rhodes, que nació el 13 de mayo de 1927 en una plantación de algodón en Matthews, Alabama, y se pasó los primeros años de su juventud recogiendo algodón a 50 centavos por cada cien libras y jugando descalzo a la pelota en los placeres adyacentes a la plantación. Debido a su explosivo bateo, le bastó seis años en las Ligas Menores para ascender a los Gigantes como guardabosque suplente, en una época donde existían muchos más aspirantes que plazas disponibles, debido a que solamente existían 16 equipos en el Gran Circo. Le hizo la vida imposible a Durocher porque era un empedernido bebedor, parrandero y mujeriego y no le gustaba correr y entrenarse bien en los jardines, porque su único interés era hacer buen uso del barquillo mágico. Sin dudas que Rhodes hubiera sido un excelente bateador designado si hubiera jugado en esta época. Según Durocher, “Era el peor fildeador que había visto en su vida”. Cuando en una ocasión le preguntaron si le gustaría patrullar todos los días su posición, contestó: “Bueno, yo puedo salir de un sarcófago después de muerto y pegarle un hit a cualquiera menos al zurdo Herb Score, a quien no se la veo ni pasar, además Mays puede jugar en el jardín central y ayudarme en el jardín izquierdo”. A los que les encantan las trivias en el béisbol, les ofrezco un dato de esos que pasan desapercibidos para todos. Cuando los Gigantes celebraron su último encuentro en el Polo Grounds de Nueva York, antes de mudarse para California el 29 de septiembre de 1957, Rhodes fue el bateador que cedió al out final del histórico juego. Como un dato adicional poco conocido, puedo agregarles que dos días después de finalizar la recordada Serie Mundial de 1954, Joe DiMaggio y Marilyn Monroe, estremecieron al mundo deportivo y artístico al anunciar su divorcio, tras solamente nueve meses de casados. Ellos habían unido sus destinos el 14 de enero de ese año. Jocosamente al ser comparado el matrimonio de nueve meses con un encuentro de béisbol de nueve entradas, se pudiera decir que el Yankee Clipper conectó de 4-3 durante el desafío, incluyendo un “grand Slam” en su primera vez al bate en el primer episodio y un elevado por el cuadro en el noveno”. Cuando Marilyn falleció en 1962, DiMaggio costeó los arreglos funerarios y posteriormente envió semanalmente flores a su tumba durante mucho tiempo. FALLECIO EL EX JUGADOR DE GRANDES LIGAS WOODY HELD Por Angel Torres. El nombre de Held estará unido para siempre en los libros de récords, al del ex serpentinero cubano Pedro Ramos, porque ambos participaron en una hazaña que se realizaba por primera vez en la historia de la Liga Americana. El miércoles 31 de de julio de 1963 en el Estadio Municipal de Cleveland, los Indios barrieron Con dos outs en el sexto episodio, Held, Ramos, Tito Francona y el novato Larry Brown, aprovecharon los lanzamientos de Paul Foytack de los Serafines, para sacar cuatro veces al hilo la pelota del parque. Para Held fue su onceno vuelacerca del año, para Ramos su segundo de la noche y del campeonato, para el padre de Terry Francona (actual manager de los Medias Rojas de Boston) y ex jardinero del Almendares y Cienfuegos en la extinta Liga Invernal Cubana, su séptimo y para el novel Brown su primero en las Grandes Ligas. Debe señalarse, que sumado a sus dos “homers”, Ramos ganó el partido por 9-5, teniendo como compañero de batería a su compatriota José Azcue. Mejoró su récord a 5-4, ponchando a 15 bateadores de los Aureolados y concediendo solamente dos bases por bolas en 8 1/3 episodios, siendo sustituido por el derecho Gary Bell, que se adjudicó su segundo salvamento.
Desde entonces, la proeza ha sido igualada en otras tres ocasiones: (No confundirlo con lo sucedido el 9 de junio de 1966, cuando los Gemelos se anotaron cinco bambinazos en una entrada, pero no de modo consecutivo, por parte de Rich Rollins, el cubano Zoilo Versalles, Oliva, Don Mincher y Killebrew). El lunes 18 de septiembre de 2006, los fanáticos que asistieron al Dodger Stadium, fueron testigos de un increíble choque de altas y bajas, donde los locales se anotaron cuatro cuadrangulares consecutivos, logrando la marca por cuarta vez, siendo sus autores: Jeff Kent, J. D. Drew, Russell Martin y Marion Anderson. Con su hazaña igualaron el partido 9-9 en la parte baja del noveno. Un elevado de Julio Lugo al jardín central acabó con la agonía de los Padres de San Diego en ese capítulo. Kent y Drew aprovecharon los lanzamientos de Jon Adkins, mientras que Martin y Anderson, no respetaron al rey de rescates en la historia de las Grandes Ligas, Trevor Hoffman, para completar la proeza. Nomar Garciaparra pegó otro tetrabase de dos anotaciones en el décimo capítulo, para que Los Angeles dejaran sobre el terreno 11-10 a los Frailes. En total los Dodgers dispararon siete bambinazos, contando uno de Rafael Furcal y otro de Anderson que se anotó un par. El 22 de abril de 2007, los Medias Rojos de Boston, se unieron al grupo cuando el dominicano Manny Ramírez, J. D. Drew, el boricua-cubano Mike Lowell y Jason Varitek, jonronearon uno detrás del otro en el séptimo, contra el zurdo novato Chase Wright de los Yanquis, a quienes doblegaron, 7-6, a pesar de una débil actuación del japonés, Daisuke Matsuzaka. Lowell lo ganó con su segundo bombazo del domingo. Lo curioso es que uno de los rompe-cercas de Boston, J. D. Drew, había integrado a las huestes de los Dodgers, que el año anterior empataron el récord. Otra razón para recordar a Held, es que en junio 15 de 1958, fue cambiado junto al boricua Vic Pellot Power del Kansas City, a los Indios por Roger Maris y otros dos peloteros. Un año después, Maris fue canjeado a los Yanquis y el resto es historia, porque en 1961, Maris se convirtió en el hombre que rompió el récord de 60 bambinazos de Babe Ruth, el inventor de los batazos de vuelta entera. Woodson George Held, nació el 25 de marzo de 1932 en Sacramento, California y durante 14 años defendió el cuadro y ocasionalmente los jardines de 1954 hasta 1969, para siete novenas distintas de los circuitos mayores, incluyendo los Yanquis, Kansas City Atléticos, Cleveland, donde pasó la mayor parte de su carrera, Senadores de Washington, Orioles de Baltimore, Angelitos de California y Medias Blancas de Chicago. En todo ese tiempo compiló .240 de average, acompañado de 152 dobles, 22 triples, 179 películas de cuatro esquinas y 559 carreras impulsadas. En su mejor año en 1959, pegó 29 jonrones, remolcó 71 carreras y defendió con excelencia el campo corto, para un equipo que se mantuvo en la lucha siguiéndole los pasos a los Medias Blancas que ganaron el campeonato. Fue el torpedero regular de la Tribu entre 1959 y 1964, promediando 21 jonrones por año (cuando los defensores del campo corto no solían ser jonroneros), en estadios más grandes que los de ahora, con 14 menos equipos, mejores lanzadores y alimentándose con hamburgers, sin los gimnasios modernos y la ayuda química que ayuda a producir batazos de bases extras y mantener el poderío sin cansarse durante todo el torneo. Y todo eso lo hizo con un salario que nunca excedió los $25,000 por campaña. Al enterarse de su fallecimiento, el ex jonronero Rocky Colavito, comentó que Held tenía un carácter apacible, que nunca hablaba mal de nadie, que estaba satisfecho con su paga y que su única preocupación era jugar lo mejor posible. A pesar de ser un hombre tranquilo y de buenos modales, en una oportunidad perdió los estribos y al tirar violentamente su casco protector, le pegó a su mentor Joe Gordon, cuando defendía los colores de los Indios. Tras un duelo verbal con su timonero, le pidió disculpas sin ser sancionado. ADIOS AL EX LANZADOR CUBANO TROMPOLOCO RODRIGUEZ.
La leyenda dice que “Trompoloco” como su sobrenombre lo indica, se distinguió más por su descontrol que por su labor en la extinta Liga Cubana de Béisbol Profesional con el Almendares, Cienfuegos, Marianao y Habana, pero su récord indica lo contrario. Comenzó en los circuitos criollos en 1947-48 con los Azules del Almendares comandados por Fermín Guerra, cuando se celebró un doble campeonato en Cuba, provocado por éxodo de los jugadores proscriptos del béisbol organizado, que se fueron a probar fortuna con los Hernanos Pasquel en México. Tras de dejar de participar en dos campeonatos, reapareció en 1951-52, dividiendo su Durante esos siete años, ganó 12 partidos y perdió 10 en 110 encuentros y 225 entradas actuadas, donde ponchó a 147 bateadores y regaló 120 transferencias. En dos de sus primeras campañas en 1951-52 y 1956-57, su promedio de ponches contra bases por bolas fue de 7-11 y 7-15 respectivamente, ofreciendo la impresión que se trataba de un lanzador descontrolado. Sin embargo, su fama se acrecentó en 1951, cuando salió a relevar contra el Tampa de la Liga Internacional de la Florida, usando el uniforme de los Havana Cubans, quienes tenían como manager al inmortal Adolfo Luque y se puso tan nervioso al momento de iniciar los disparos reglamentarios, que tiró el guante para el plato y se quedó con la pelota en su mano de fildear. Todo eso me hace pensar que Trompoloco era un tipo más “alocado” que “descontrolado”. Rodríguez se mantuvo cuatro años con los Cubans con récord de 32-36 y 2.88 de efectividad. Para que no queden dudas acerca de su control les informará que eliminó por la vía de los tres strikes a 472 peloteros frente a solamente 310 caminatas. Su mejor actuación con los Cubans y posiblemente de su carrera, la logró el 12 de mayo de 1946, cuando dejó sin hit ni carreras a los Sun Sox de Miami, que actuaban como locales, en el segundo juego de una doble cartelera señalado a siete episodios. Trompoloco que llevó como compañero de batería a Tango Suárez, blanqueó a los floridanos 4-0, que utilizaron en el montículo a Larry Baldwin. Armando Valdés con un jonrón y Lilo Fano impulsaron las carreras por los habaneros. Eran otros tiempos cuando poder lanzar en las Grandes Ligas era un sueño más difícil de alcanzar. Solamente participaban 16 novenas y por lo tanto una friolera de 150 menos serpentineros que ahora tenían la oportunidad de lograrlo. Ocupó el montículo en la Liga Mexicana por tres años, donde acumuló promedio de 5-9, compartiendo su labor en 1956 con Nuevo Laredo (1-0), Rojos de México (0-4) en 1961 y dividiendo la justa de 1962 con México y Puebla (4-5). En la pelota mexicana estuvo algo descontrolado, pues concedió 61 transferencias y dejó como la sota de bastos a 36 bateadores. Lo curioso fue que en 1956 el Nuevo Laredo tuvo tres dirigentes distintos durante la temporada: los cubanos Antonio “Tony” Castaño, Ramón Bragaña y el norteamericano Edrick Kellman. Con los Rojos de México en 1961, le tocó lanzar la bajo la batuta de Héctor Mayer y su compatriota Wilfredo Calviño. En 1962, cuando dividió la campaña con los Rojos y los Pericos de Puebla, trabajó bajo la batuta de Calviño y Manuel Arroyo en México y obedeciendo las órdenes de Luis Montes de Oca y José Guerrero en Puebla. Traigo todo esto a colación, para demostrar que en la pelota latina, los managers duran lo que un merengue en la puerta de un colegio. Lanzó para los Azules de Almendares en la Serie del Caribe de 1959, celebrada en el Estadio Universitario de Venezuela, después de finalizar el campeonato de la Liga Invernal con récord de 2-1 y 1.09 carreras limpias permitidas. Los Alacranes ganaron la serie con 5 victorias y una solitaria derrota. A Trompoloco le tocó trabajar como relevista en el noveno desafío del torneo, donde el Almendares superó 5-2 a Panamá, con la actuación monticular de los zurdos Tom Lasorda, Miguel Cuéllar y los derechos Rodríguez y Art Fowler con Dick Brown detrás de la máscara. Cuéllar se llevó el triunfo lanzando desde la cuarta entrada hasta la séptima, cuando fue sustituido por Trompoloco. Durante su corta actuación, Trompoloco le hizo bailar el trompo a los bateadores panameños. A LA VENTA EL LEGADO DEPORTIVO DE ANGEL TORRES. Por Angel Torres Sin dudas que mi quinto libro al Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown, “El Legado Deportivo de Angel Torres”, será considerado como mi obra maestra por lo variado de los temas y porque los transportaré en las páginas de la historia, desde las estocadas de Ramón Fonst, el origen de los Juegos de Estrellas o del inicio de las mujeres en el béisbol, a los relevos de Mariano Rivera, pasando por las hazañas de Minnie Miñoso y Fernando Valenzuela, llegando a la historia de los Dodgers hasta cumplir los 50 años en la ciudad de Los Angeles. En los primeros cuatro les conté acerca del béisbol en Cuba, Latinoamérica y las Grandes Ligas. En mi próximo libro los trasladaré nuevamente a los estadios donde se juega el deporte de las bolas y los strikes, pero igualmente los llevaré dentro de un ring junto a Kid Chocolate, Ray Sugar Robinson o Mantequilla Nápoles, los acompañaré en una travesía a través de Caribe en una frágil embarcación, a las selvas africanas y los mudaré a la batalla de la Ardenas en la Segunda Guerra Mundial. Les demostraré lo que es ser un “Tiburón Humano” o una “Aspiradora Humana” y la razón por la cual el Bambino fue superior a Aaron y Bonds. Y todo esto es sencillamente una mínima parte del sorpresivo contenido, que encontrará en los 86 capítulos del libro, que tiene 143 fotos repartidas en 300 páginas. El libro ya se está vendiendo en el Sentir Cubano de la Calle Ocho y la 31 en Miami y en la Librería Universal con solamente cruzar la calle. Muy pronto en la Librería Impacto y La Moderna Poesía. En los Angeles desde el presente fin de semana en las Librerías México situadas en el 6412 Pacific Boulevard esquina a la Gage en Huntington Park y 5704 Whittier Blvd., a cinco cuadras al Este de la Atlantic Blvd., en City of Commerce junto al K-Mart. El precio del libro al alcance de todos es de solamente $20.00 el ejemplar. Igualmente se puede comprar enviando un cheque o money order por $20.00 a mi nombre (Angel Torres) al 6060 Manzanar Ave, Pico Rivera, CA 90660. Debe agregarse $5.50 para el franqueo Priority Mail. Para enviarlos a México o Canadá, el franqueo es de $9.95 y a España $11.95 por cada libro. El próximo sábado 6 de septiembre presentaré mi libro en el Sentir Cubano de Miami de 11 de la mañana a las 3 de la tarde. En los Angeles, estaré presente en la Biblioteca de Huntington Park el jueves 25 de septiembre a las 3 de la tarde. Mi libro cubre todas las bases y épocas del deporte, como nadie lo había presentado jamás y los lectores no pararan de leer debido a la diversidad de los temas, pues cada uno de los 86 capítulos es algo diferente del anterior. Por si lo dudan aquí les va el índice del libro: 1- 50 años de historia de los Dodgers en la Liga Nacional. UN LIBRO PARA HOY, MAÑANA Y SIEMPRE Por Ángel Torres - abeisbol@aol.com Sin dudas que mi quinto libro al Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown, “El Legado Deportivo de Ángel Torres”, será considerado como mi obra maestra por lo variado de los temas y porque los transportaré en las páginas de la historia, desde las estocadas de Ramón Fonst o del inicio de las mujeres en el béisbol, a los relevos de Mariano Rivera, pasando por las hazañas de Minnie Miñoso y llegando a la historia de los Dodgers hasta cumplir los 50 años en la ciudad de Los Ángeles. En los primeros cuatro les conté las historias del béisbol en Cuba, Latinoamérica y las Grandes Ligas. En mi próximo los trasladaré nuevamente a los estadios donde se juega el deporte de las bolas y los strikes, pero igualmente los llevaré dentro de un cuadrilátero junto a Kid Chocolate o Ray Sugar Robinson, los acompañaré en una travesía a través de Caribe en una frágil embarcación, los mudaré a la batalla de la Ardenas en la Segunda Guerra Mundial, les demostraré lo que es ser un “Tiburón Humano” o una “Aspiradora Humana” y la razón por la cual el Bambino hubiera pegado más de 1,000 jonrones. Y todo esto es sencillamente una mínima parte del sorpresivo contenido, que encontrará en los 86 capítulos del libro, con 143 fotos repartidas en 300 páginas a un costo de $20.00 el ejemplar más $5.50 por cada libro de franqueo Priority Mail. La dirección para solicitarlo es la siguiente: Ángel Torres, 6060 Manzanar Ave, Pico Rivera, CA 90660. Estaré presentando mi libro en Sentir Cubano de la calle Ocho y la 31 en Miami el próximo sábado 6 de septiembre de 11 de la mañana a 3 de la tarde. El libro ya está a la venta en Sentir Cubano y Libreria Universal de Miami. Esta es la portada del quinto libro de Angel Torres, “EL LEGADO DEPORTIVO DE ANGEL TORRES”, que consta de 89 capítulos sin relación ninguna entre ellos, con 143 fotos repartidas en 300 páginas, que podrá ser adquirido enviándo $20.00 a nombre del autor (Angel Torres), más $5.50 para el franqueo Priority Mail a la siguiente dirección: 6060 Manzanar Ave. Pico Rivera, CA 90660. El franqueo a México o Canadá es de $9.95 y a España $11.95. UN LIBRO PARA HOY, MAÑANA Y SIEMPRE El autor Angel Torres, quien ya tiene 5 libros en el Salón de la fama del Béisbol en Cooperstown, Nueva York, presenta su obra maestra, que cuenta con 86 capítulos y 143 fotos, repartidos en 300 páginas. Cada uno de los capítulos es algo diferente del anterior, debido a la diversidad de los temas. El libro puede ser adquirido enviando $20.00 más $5.50 de franqueo Priority Mail por cada libro. Si es para ser enviado a México o Canadá, el costo es de $9.95 y a España de $11.95 por cada libro. Nombre: ___________________________________ El libro ya se vende en Sentir Cubano, Librería Universal, Impacto y La Moderna Poesía de Miami. En American Statiomary, Inc (4302 Bergenline Ave, Unión City, New Jersey). En las Librerías México de Huntington Park (6412 Pacific Blvd.) y City of Commerce (5704 Whittier Blvd., junto al K-Mart), El Zorro Market (4417 W Lennox Blvd., Lennox), Restaurante El Colmao (2328 W. Pico Blvd., Los Angeles), 20 de Mayo (4509 N. Temple City Blvd., Temple City).
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