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Tres Verdades: Andrés Pascual. POR FIN VICIEDO, ¿EN TERCERA O EN PRIMERA? Por Andrés Pascual.
Hoy los directores tampoco son como los de antes, ni en personalidad, ni en respetabilidad, ni a la hora de mandar el juego; lo propio sucede con los asistentes que, frecuentemente, usted ve a un novato que le gusta la curva y le va tratando de halarla y, a los diez anos, todavía le tira como el primer día.
A Pujol lo pasaron de la tercera a la primera base y se ha convertido en un gran inicialista; pero cualquiera veía que en la esquina caliente no estaba cómodo ni era eficiente. Y Pujol jugó ligas menores alrededor de la tercera almohadilla. Fue en las mayores que tomaron la decisión correcta y a la carrera. Con Dayan Viciedo ocurre lo contrario: llega de Cuba como antesalista y a milla y media se ve que no podrá jugar la posición por dificultades de movilidad gracias, sobre todo, a su tendencia a engordar. Este año lo inicio en triple A jugando tercera y después de 15 días lo pasaron a primera base, en la que demostraba progresos evidentes y críticas elogiosas. Pero lo reclama el Chicago y de pronto el muchacho se ve jugando la posición que los chequeos arrojaban que tenia que abandonar urgentemente… Yo creo que Viciedo va a jugar regular; no sé con cuanta brillantez, pero tiene el tiempo suficiente para autocorregirse y cobrar experiencia de sus errores materiales y de las marfiladas mentales; si no hace eso, las grandes ligas no están en su futuro como casa segura por largo tiempo. Si creo que tiene condiciones para las Grandes Ligas es por su bateo; pero tiene que poner de su parte en aplicación; hablar con veteranos de confianza cubanos, venezolanos o de donde sean; explotar todo lo que tenga a mano, porque si el entrenador de cuadro del club todavía no sabe cual es su base y lo arriesgan al deslucimiento defensivo con todo lo que puede pesar en la frustración de un novato semejante decisión; a pesar de Konerko, me parece que tampoco está lo suficientemente capacitado como para hacerlo un antesalista, no de competencia; sino ni mediocre. ¡HAN DICHO A DARLE PALOS A JIMÉNEZ QUE PA’QUÉ! Por Andrés Pascual.
Ubaldo Jiménez, el abridor de los Rockies de Colorado que se comportó como el guapito de colegio, que abusó durante un tiempo con sus contrarios durante la primera etapa de la temporada; que llegó a coquetear con un promedio de limpias inferior a 1.50 y con una batería de cronistas, sobre todo en español, que lo proyectaban como seguro ganador de la triple corona del pitcheo, con el Cy Young asegurado y de nivel solo comparable a Bob Feller en sus mejores años, recibió una galleta de 3 carreras limpias en un juego y de ahí pa’ca han dicho a darle palos y a subirle la efectividad que se va a necesitar la Feria de Dominicana para echar todas las que ya tiene y las que faltan. Es igual que con los boxeadores al final de su carrera, que pierden una y como que se despierta el abejero…los estaban cazando. ¿Qué ocurre con los lanzadores como Jiménez? Primero, no tienen acostumbrado al respetable aún al año extraordinario, por lo que la primera condición que se tiene que exigir el cronista es cautela: con lanzadores así, que no se sabe como va a actuar sobre ellos el fragor de un torneo largo y exigente hay que ser obligatoriamente cauteloso con el elogio exagerado; o hay consecuencias. El dominicano está cercano a 3.00 limpias por juego y, si bien tiene clase evidente, hay que ver como concluye esta campaña, que ha sido su primera como estelar del pitcheo en la Nacional. Lo mejor de las grandes ligas por su dominio absoluto cada vez que lanza, por su repertorio y por su sostenida y hermética actuación diaria, al que no se le puede batear casi y es un milagro que una batería contraria le ligue tres hits y le puedan anotar una limpia, es Josh Johnson que, si sigue y no se lesiona, quizás no en el capítulo ganador por lo del relevo obligado; pero en carreras limpias, en una era de bateo, va a hacer historia; si no al tiempo. LA IRA: DE BILLY MARTIN A CARLOS ZAMBRANO Por Andrés Pascual.
Martin, recordado segunda base de los Yanquis y de otros equipos y manager que adquirió fama más por discutir “airadamente” que por ganar campeonatos, era un individuo de complexión menuda comparado con Mantle; una vez que los Mulos jugaban contra Cleveland, un serpentinero novato le pegó una bola y casi se faja con él; pero la intervención del árbitro evitó el derroche de líquido escarlata; después del juego llamó al joven en buena forma como para arreglar el asunto amistosamente y cuando el tipo estuvo a un pie casi, le tiró una derecha que ni las de Joe Louis. El golpe fue tan grave que hubo que operarle la nariz al infeliz y en esto se combinaron la sorpresa traidora y la fuerza del golpe. Ese incidente terminó con la paciencia de la Organización y Martin fue enviado a otro club con más urgencia que las respuesta del 911. Hacía tiempo que un grupo de sicólogos contratado por los Yanquis había considerado que la conducta del ex intermedista estaba erosionando la personalidad de Mickey Mantle por su influencia en el artillero en la adicción al licor, a la juerga nocturna y las peleas casi tumultuarias en cabarets neoyorquinos que no lograron parar a tiempo y los resultados fueron catastróficos para “El Cometa de Commerce”. Carlos Zambrano es un “iracundo” del tiempo actual; ese si le hace honor al apelativo, no como el grupo musical de los 70’s que cantaba canciones que tenían que ver con lágrimas y cosas de esas… El venezolano es un gigante de más de 6’ pies y 250 libras de músculo y algo de grasa “entrevera”; lo mismo rompe un cristal, que una puerta, que acaba con la casa club y con la cueva…muy importante, gana millones y, desde el año pasado y a pesar de un cero hit cero carreras, rinde para “pesetas”; luego se frustra con facilidad y entonces aflora la “ira” famosa en carácter de tromba destructora que no se mide en señalar a cualquier compañero como el causante de su inefectividad. Me parece que a Zambrano lo tienen considerado en rango de loco, porque hace un par de años declaró que en el club “no se metía el cuerpo”, que debe entenderse como que “se tira un maja’ y esa bola pasó por el centro y nadie le tiró. Igual que aquel comentario de Vizquel después de la derrota del Cleveland ante los Marlins que acusó de lo mismo a Manny Ramírez sin investigaciones ni trascendencia. Zambrano, por su tamaño, por su corpachón y por su cerebro de ratón es un cobarde devenido guapo de cantina en cualquier barrio de mala muerte de Venezuela, capaz de alzar el vozarrón cada vez que le da la gana porque ‘le metió el pie” a todo el mundo en los Cachorros; sencillamente, le tienen miedo. Hace poco le aplicaron una medida de tiempos modernos al enviarlo “a pasar un curso” de control de la ira; es decir, lo que requiere un correctivo ejemplarizante, lo premian con el descanso de la escuela inoperante. Hoy hay escuelas para controlarlo todo: la adicción a la bebida con Alcohólicos Anónimos, a la droga con mil centros como el Betty Ford y así…Muy extraño, la academia es “para controlar la ira”, no para erradicarla y dicen que el pitcher venezolano aprobó con notas de excelencia…vamos a ver cuando no de un strike; o cuando tire uno y pase de línea como un cohete que casi nadie pueda ver rumbo a cualquiera de los tres jardines. Yo no sé si la gente piensa igual que yo; pero la mejor medicina para Carlos Zambrano hubiera sido en los Broncos de Reynosa a ver si es guapo de verdad; claro que el dinero que gana lo impide, por eso hay que buscar fórmulas que acondicionen el salario al rendimiento en relación con la conducta. Esas escuelas, como la de DUI, son buenas solo para “tumbar” dinero. Cualquier mortal sabe que la ira natural, que es ancestro genético, nace de situaciones de desespero o como reacciones a estímulos identificados como enemigos de inmediato; por eso aquí un tipo desempleado mata a media humanidad, porque se reconoció victima de ella y la culpa como generadora de sus males erróneamente; pero, ¿Será ese el caso de Zambrano? Por favor, este individuo se cree superior por su velocidad y por su fuerza física; sin embargo, la vida le está haciendo verse como lo que verdaderamente es: un enano de la sociedad a pesar de lo que mida o pese y ese curso, con él, es perder el tiempo y el dinero, que posiblemente sea más que generoso. Desde ya debe saber que un círculo del infierno le espera después que se retire, no lo salva ni “el médico chino” y con razón. EL MARISCAL DOMINICANO DE LOS GIGANTES Por Andrés Pascual.
Marichal era básicamente un lanzador por el lado del brazo con gran velocidad; pero cuando lo firma Alex Pompéz por intermedio de Horacio “El Conejo” Martínez para los Gigantes y lo envían a la sucursal clase D Michigan City, el director Buddy Kerr le recomendó que enviara la pelota por encima del brazo para que pudiera tirar curva. Ahí comenzó también la exagerada elevación de su pie de péndulo al efectuar el “wind-up” o movimientos. Era el año 1958 y el joven serpentinero concluyó la campaña con 21-8 y 1.87 clp. En 1959 actuó en clase A con el Springfield a las ordenes de Andy Gilbert y concluyó con 18-13 y 2.39. Y 1960 lo inicia en el Tacoma de la Costa del Pacifico clasificada plenamente como triple A donde lo dirigió John Davis y, a mediados de julio, sus números eran 11-5 y 3.11 clp; entonces lo llamaron los inquilinos del Candlestick Park… El debut de Marichal con el equipo de Willie Mays contra los Filis de Filadelfia fue una copia al papel carbón del que hiciera 8 años antes el cubano Miguel Fornieles cuando dejó en un hit al Chicago lanzando para los viejos Senadores de Washington: el dominicano recibió la banderilla que le impidió el no hit no run contra los Filis de Filadelfia en el 7mo. salido del bate del receptor y bateador zurdo Clay Dalrymple. Juan Marichal debe ser junto a Pedro Martínez el dúo de mejores lanzadores hispanos que hayan actuado en Grandes Ligas en cuanto a dominio y hermetismo, lo importante en el caso del llamado “Dandy Dominicano” es que le tocó actuar en una era en que el pitcheo puede calificarse como la mejor de todos los tiempos: Koufax, Drysdale, Cris Short, Jim Maloney, Bob Gibson, Mike Cuellar, Ferguson Jenkins, Steve Carlton, Tom Sever, Gaylord y Jim Perry, Jack Sanford, Jerry Koosman…y entre esos “monstruos” del pitcheo hizo su historia, al integrar la rotación de pitcheo de San Francisco como primer abridor, compitiendo en terreno seguro con Cristy Mathewson, Carl Hubell, Paul Derringer y Jonny Antonelli, ases del montículo de los Gigantes a través de su historia. En 1963 Juan Marichal terminó con guarismos de 25-8 y 2.41; pero Sandy Koufax con 25-5, 1.88 y 306 ponches. Reafirmando su filosofía de “pitcheo es meter miedo” con su modo de actuar desde el montículo, 1963 fue el primer año en que el zurdo de los Dodgers ganó 20 o más juegos, lo que hizo coincidir con su segundo no hit no run, precisamente contra los Gigantes con Marichal en la trinchera opuesta. El 11 de mayo de 1963 Koufax le dijo NO-NO a la poderosa batería del Candlestick Park encabezada por Willie Mays, Orlando Cepeda, Felipe, Davenport, Pagan, Khuen, McCovey o Ed Bailey en juego que concluyó 8-0 a favor del fenómeno oriundo de Brooklyn y en el que el dominicano trabajó 5.1 entradas en las que permitió 4 carreras, todas limpias, con 9 hits y cinco ponches con un boleto; el resto, en 2.2 entradas, las recibió el relevista Jim Pregerzer. Koufax se fue con blanco total en 9 capítulos con 2 bases y 4 ponches propinados a través de 2:13 horas con 49,807 fanáticos que pagaron y fueron gratamente sorprendidos con la monumental actuación del zurdo de oro de Walter Alston. Jugadores de aquellos Dodgers, Willie y Tom Davis, Junior Gilliam, Ron Fairly, Wally Moon, Frank Howard, Nate Oliver, John Roseboro o Dick Tracewski. El mejor bateador del juego fue Fairly, que logró 3 de los 12 hits de los Esquivadores. El pitcheo realmente colegiado que hubo durante los 60’s en grandes ligas fue tan grande que el ídolo de Quisqueya, a pesar de su extraordinaria clase; a pesar incluso de años con 25 y 26 victorias no logró ganar el premio Cy Young. Así era la pelota que jugaban esos individuos. ELADIO SECADES SE REVUELVE EN SU TUMBA Por Andrés Pascual.
Eladio abandonó Cuba en 1962 porque se sintió traicionado por el castrocomunismo, que se impuso a la fuerza sobre el peligroso proceso revolucionario con el que, indudablemente, simpatizó en 1959 y, todavía en 1960, le otorgaba el beneficio de la duda ante el rumor “de malas lenguas” de que el comunismo, con todo su lastre de crimen, represión y esclavismo social se imponía. Por tal motivo, cuando los Orioles de Baltimore, bajo una campaña de apoyo efectuada por el receptor Gus Triandos, que había jugado en Cuba se negaron a realizar el entrenamiento primaveral de 1960 en La Habana, escribió en su leído editorial deportivo Tres Verdades de Bohemia un artículo que, poco después, los acontecimientos negaron de arriba abajo: “Campaña de injusto descrédito”; todavía a principios de junio, cuando el Departamento de Estado, por intermedio de su Secretario Cristian Herter; de Frank Schaugnessy, Presidente de la Liga Internacional y de George Trautman, Presidente de los Circuitos Menores del Beisbol Organizado determinaron el traslado de los Cubans hacia Nueva Jersey, el Maestro Secades volvió a la carga por el lado equivocado y escribió, también en Tres Verdades, “Un atropello la expulsión de los Cubans”; en septiembre se ordenó que ningún jugador americano reforzara a clubes de la Liga Invernal y en 1960-61 se jugó solo con criollos un gran campeonato; pero si algo estaba claro era que los americanos consideraron el asunto por el lado real: los lazos de amistad se habían roto; la imposición del odio hacia el vecino del Norte cobró matices alarmantes de aceptación en un pueblo al que se le desconocía semejante caudal de bajas pasiones y de que Cuba se acababa comenzando por su nacionalidad. Entonces, como hombre de preclara inteligencia, Secades sabía que quien estaba acostumbrado al libre ejercicio del pensamiento no podía esperar algo más de aquello y se exilió vía Méjico… Ya había hecho trabajo periodístico en el país azteca entre 1929-1934, donde cubrió boxeo y beisbol y su pasión incontrolable, como apostador que también fue, el Jai-Alai, del cual era un fenomenal cronista y al que Fausto LaVilla, otro maestro del diarismo deportivo cubano y bisabuelo del ex jardinero zurdo Luís González, bautizó como “El hombre que endiosó a Pistón”, por las crónicas que le dedicó al extraordinario delantero de la pelota vasca y héroe de las jornadas habaneras de ese deporte. Secades nació en 1908 y ya en 1926 casó con Carmen Torres, ese año debutó en periódicos de la época como reportero; fue Horacio Roqueta, un pionero del periodismo deportivo, quien descubrió el genio tremendísimo de cronista y escritor; el que primero lo puso en plantillas y al que Eladio se refería como su Maestro. Cuando regresó de Méjico tras un breve tiempo como redactor, se hizo cargo de la jefatura de las páginas deportivas de Alerta, sería hacía 1937 y en 1940 comenzó a escribir las Estampas de la Época, insertas en la literatura cubana como joya de valor singular en cuanto a uso del costumbrismo. Al recibir igual responsabilidad en el Diario de la Marina, las Estampas continuaron escribiéndose en su nuevo periódico. Por esa época ya era el jefe de la sección deportiva de Bohemia, hacía donde llevó consigo a un muy joven René Molina, su discípulo absoluto en la faena. La capacidad y la originalidad para utilizar la imagen y la metáfora en el deporte, única, le hacía describir elementos del juego de pelota, del boxeo o del que fuera con frases como “caballero del peto, la escafandra y la escobilla” para referirse a los árbitros del beisbol; o “jugadores de juego y sin alma” referente al importado que no metía el cuerpo en el exigente beisbol invernal cubano. Existe un título referente a un artículo sobre el boxeador cubano Florentino Fernández, también en Bohemia, que hizo historia: “Ningún boxeador cubano ha pegado así” y, cuando Pascual Pérez comenzó a tener problemas de cierta seriedad legal que se iniciaron en el seno de su matrimonio, lo que el cronista magistral escribió lo tituló, “Sube la guardia, Pascual”. Banquete para los novicios y especie de droga una vez que alguien lo leía, confieso que leí todo lo que escribió en Bohemia y muchísimo del Diario de la Marina y que, todavía hoy, busco y leo con avidez de los archivos de Esto, de Méjico, sus crónicas en ese periódico. Soy fanático de Secades como nunca he sido de otro periodista ni de ningún atleta y ni me arrepiento ni me avergüenzo. Con todas las Series del Caribe de la primera etapa a su haber en esencia y presencia; con un caudal envidiable de peleas de boxeo tanto nacionales como internacionales en Cuba, en Méjico o en Estados Unidos; con muchos juegos de la liga cubana y de la Liga Nacional Amateur; con gran cantidad de asistencia a juegos de Grandes Ligas y como uno de los delegados de Cuba por la Liga Invernal que asistieron en Miami a la constitución de la Confederación de Países de Beisbol Profesional del Caribe y a la creación de la Serie del Organismo en 1948, Secades fue una de las personalidades más respetadas en el circuito caribeño procedente de la Isla de Cuba. A finales de 1959, ante los rumores de que Bobby Maduro tenía intención de venderle al Cincinnati para 1960 a Leonardo Cárdenas, a Borrego Álvarez y al Haitiano González, que habían sido baluartes del triunfo del club en la Pequeña Serie Mundial, Secades escribió un ácido material ante el rumor, que era cierto, contra el que ripostó la franquicia de los Azucareros desautorizando al cronista a participar en la reunión de invierno y en cualquier otra de las oficiales durante la próxima temporada, lo que Eladio tomó con filosófica resignación y, en otro artículo, luego de reflejar el incidente, concluyó así; “ si lo que dije se refleja en la administración del equipo en algo positivo, si los Cubans no resultan afectados en el terreno de juego, me dolería mucho no asistir a esas reuniones; ahora, si el club es lesionado por esos cambios de jugadores hechos solo para llenar los bolsillos de alguien, entonces bienvenida sea esa prohibición que, a no dudarlo, yo sobraría ahí”. Eladio Secades estuvo 4 años en Méjico en su segunda etapa en el país de los mariachis y, en 1966, se trasladó a Nueva York donde trabajó en varios medios junto a sus amigos y colegas Pedro Galiana y Fausto Miranda. En 1974 lo mordió el cáncer óseo que lo colocó en tan precaria y deplorable apariencia que no admitía visitas. Bajo la administración de poderosos calmantes para aplacar el dolor falleció al lado de su compañera inseparable por medio siglo, Carmen, en 1976, el más grande cronista deportivo cubano de todos los tiempos; el hombre que describió como nadie el estudio de la idiosincrasia del pueblo de José Marti; acaso el más simple y complejo a la vez de todos los pueblos del Caribe y, acaso, de América Hispana: Eladio Secades. Todavía hay detalles como noticias de mal gusto procedentes de Cuba sobre Secades: la tiranía, a través de un falso rescate de valores importantes que han sido objeto de prohibición, ha publicado una selección de las Estampas y no hay un periodista o estudiante que no haya tenido que escribir algo sobre su grandeza como regulador de un descubrimiento demasiado tardío, que tiene como objetivo único el oportunismo comercial. Como afrenta a su personalidad, pretenden robarse no solo su obra como usureros que son, sino su imagen y su trascendencia que les posibilite mañana acercarlo, de alguna forma, a la repugnante y reaccionaria obra de Fidel y del Che; cómo son esos elementos ¿Quién lo duda? A DENIS MARTÍNEZ NUNCA SE LE DEBE DEJAR EN EL TINTERO Por Andrés Pascual.
La más grande injusticia cometida contra un jugador cubano, además de los años que mantuvieron en el limbo a Méndez y a Torriente, ha sido no elevar a Alejandro Oms que, si bien no era como Cristóbal, porque tenia menos brazo y menos poder al bate, se puede decir que era mejor que el 25 % de los jugadores de ligas negras que están allí. ¿Y, Pancho Coimbre? Un superestrella de la gorra a los zapatos que, al paso que va, parece que está prohibido mencionar su nombre donde lo escuchen los oficiales que tengan que ver con semejante premio. Y a la hora de la lista anual de flagelados del beisbol, es común dejar fuera como reclamo al nicaragüense Denis Martínez. ¿Tendrá el ex lanzador derecho clase como para considerar otra injusticia la miopía voluntaria y tal vez arreglada del jurado con este hombre? Al modo mío de ver las cosas, si: 23 años en las Mayores con Baltimore, Montreal, Cleveland, Seattle y Atlanta que se cumplieron a base de coraje limpio que incluyo la lucha contra la adicción a la bebida; record de 245-193, que, en cuanto a victorias, es el máximo pitcher ganador entre latinos; promedio de limpias de 3.70; con 562 juegos abiertos, 122 completados y 30 lechadas; 3,999 2/3 entradas con 2,145 ponchados y 1,165 bases por bolas. En 1991 Denis lideró la liga nacional con 9 juegos completados, 5 lechadas y 2.39 clp juego. En 1979 había quedado primero en entradas lanzadas con 292.1 y 18 completos. Pero en 1981, en temporada corta por la huelga de jugadores, concluyó con 14-5, siendo esas 14 victorias la máxima cantidad obtenida por pitcher alguno en la Americana ese año. En 1991, lanzando para los Expos de Montreal, encendió a los Dodgers con el fuego perfecto de su slider mortal, su buena curva, su recta que se movía como un maja y, sobre todo, lo que le identificó en grandes ligas: su valor a toda prueba y su determinación ante la victoria. ¿Qué Denis Martínez no tiene condiciones para el Salón porque no ganó 20 juegos (tuvo 4 temporadas de 16)? Entonces habría que revisar a los bateadores que proponemos que no quedaron sobre .300; no dieron 300 jonrones; ni empujaron 1,300 carreras, a ver quien se queda contento con eso y, sobre todo, con qué se va a justificar a uno en detrimento del otro. Hay otro detallito de esos que les encantan a los americanos: el tipo fue un líder con mala suerte, unas veces por militar en un equipo malo y, otras, porque asomó el hocico la traidora lesión…pero estuvo ahí 23 años, que se dice fácil y, bajo cualquier circunstancia, es un número mas que positivo, significativo: Denis fue un “hombre del pitcheo, no una damisela del tiempo actual”. REGRESA “LA AMENAZA” AL BANCO DE LOS MARLINS Por Andrés Pascual.
Ahora dicen que quizá se vayan Cody Ross, Dan Uggla, Leo Núñez y Jorge Cantú; en los casos de Uggla, de Cantú y de Ross estamos en presencia de tres de los mejores bateadores del equipo a su manera y con Ross en el tipo de jugador que gusta por su juego caliente y agresivo, de traje sucio siempre por la búsqueda de una base más a como de lugar. A mi modo de ver, con todo y que han echado a rodar el murmullo de que el Boston y los Yanquis lo pretenden, el dominicano Núñez es material prescindible a pesar de su buena velocidad por su falta de inteligencia y determinación. De que el club no está haciendo planes para inaugurar la instalación que le construyen con una novena competitiva lo dicen estos rumores: el interés radica en embolsarse el dinero que hay que dar de vuelta por cada uno de estos peloteros. Nadie se explica como el beisbol organizado autorizó a Jeffrey Loria a comprar los Marlins, luego de explotar al Montreal en el sentido de exprimirle las finanzas y en el otro, el de hacerlo desaparecer ruidosamente del concierto del Viejo Circuito; a un hombre que, por lo que ha hecho contra el beisbol, se le debería de separar para siempre y quien, además, normalmente refleja tal pobreza que ni para enviar los trajes de los jugadores a la lavandería. Freddi pagó la vajilla completa; pero no hicieron lo mínimo por, aunque fuera, asustar al contrario con la aglutinación de un club que jugara para un par de juegos por sobre .500 este año. ¿Cuál puede ser la razón por la que el Duque Hernández no ha interesado esa gerencia para funcionar como relevo ahí? Con lesiones o sin ellas, el cubano es mejor que todo el bullpen del club juntos. Y no voy a ahondar más en esto, que me resulta desagradable y tengo opiniones feas de esa administración y los cubanos. Si venden o cambian a estos peloteros o a otros más que pudieran estar en intención; sencillamente están tratando de recuperar el par de miserables pesos que las Ligas Mayores le exigieron que movieran de la parte del impuesto de lujo que recibieron. No veo otra razón. LA IRA: DE BILLY MARTIN A CARLOS ZAMBRANO Por Andrés Pascual.
Si entre el ayer-hoy del beisbol de grandes ligas tuviera que nombrar una similitud, ¡Una sola! no dudaría en seleccionar las conductas de Billy Martin y del pitcher venezolano Carlos Zambrano; aunque en realidad no son similares, sino parecidas y el punto donde se cruzan estas corrientes es en la facilidad para estallar airados al extremo de agredir no verbalmente, sino con lo que tengan a su alcance. Martin, recordado segunda base de los Yanquis y de otros equipos y manager que adquirió fama mas por discutir “airadamente” que por ganar campeonatos, era un individuo de complexión menuda comparado con Mantle; una vez que los Mulos jugaban contra Cleveland, un serpentinero novato le pegó una bola y casi se faja con él; pero la intervención del árbitro evitó el derroche de líquido escarlata; después del juego llamó al joven en buena forma como para arreglar el asunto amistosamente y cuando el tipo estuvo a un pie casi, le tiró una derecha que ni las de Joe Louis. El golpe fue tan grave que hubo que operarle la nariz al infeliz y en esto se combinaron la sorpresa traidora y la fuerza del golpe. Ese incidente terminó con la paciencia de la Organización y Martin fue enviado a otro club con más urgencia que las respuesta del 911. Hacia tiempo que un grupo de sicólogos contratado por los Yanquis había considerado que la conducta del ex intermedista estaba erosionando la personalidad de Mickey Mantle por su influencia en el artillero en la adicción al licor, a la juerga nocturna y las peleas casi tumultuarias en cabarets neoyorquinos que no lograron parar a tiempo y los resultados fueron catastróficos para “El Cometa de Commerce”. Carlos Zambrano es un “iracundo” del tiempo actual; ese sí le hace honor al apelativo, no como el grupo musical de los 70’s que cantaba canciones que tenían que ver con lágrimas y cosas de esas… El venezolano es un gigante de más de 6’ pies y 250 libras de músculo y algo de grasa “entrevera”; lo mismo rompe un cristal, que una puerta, que acaba con la casa club y con la cueva…muy importante, gana millones y, desde el año pasado y a pesar de un cero hit cero carreras, rinde para “pesetas”; luego se frustra con facilidad y entonces aflora la “ira” famosa en carácter de tromba destructora que no se mide en señalar a cualquier compañero como el causante de su inefectividad. Me parece que a Zambrano lo tienen considerado en rango de loco, porque hace un par de años declaró que en el club “no se metía el cuerpo”, que debe entenderse como que “se tira un maja’ y esa bola pasó por el centro y nadie le tiró. Igual que aquel comentario de Vizquel después de la derrota del Cleveland ante los Marlins que acusó de lo mismo a Manny Ramírez sin investigaciones ni trascendencia. Zambrano, por su tamaño, por su corpachón y por su cerebro de ratón es un cobarde devenido guapo de cantina en cualquier barrio de mala muerte de Venezuela, capaz de alzar el vozarrón cada vez que le da la gana porque ‘le metió el pie” a todo el mundo en los Cachorros; sencillamente, le tienen miedo. Hace poco le aplicaron una medida de tiempos modernos al enviarlo “a pasar un curso” de control de la ira; es decir, lo que requiere un correctivo ejemplarizante, lo premian con el descanso de la escuela inoperante. Hoy hay escuelas para controlarlo todo: la adicción a la bebida con Alcohólicos Anónimos, a la droga con mil centros como el Betty Ford y así…Muy extraño, la academia es “para controlar la ira”, no para erradicarla y dicen que el pitcher venezolano aprobó con notas de excelencia…vamos a ver cuando no de un strike; o cuando tire uno y pase de línea como un cohete que casi nadie pueda ver rumbo a cualquiera de los tres jardines. Yo no sé si la gente piensa igual que yo; pero la mejor medicina para Carlos Zambrano hubiera sido en los Broncos de Reynosa a ver si es guapo de verdad; claro que el dinero que gana lo impide, por eso hay que buscar formulas que acondicionen el salario al rendimiento en relación con la conducta. Esas escuelas, como la de DUI, son buenas solo para “tumbar” dinero. Cualquier mortal sabe que la ira natural, que es ancestro genético, nace de situaciones de desespero o como reacciones a estímulos identificados como enemigos de inmediato; por eso aquí un tipo desempleado mata a media humanidad, porque se reconoció victima de ella y la culpa como generadora de sus males erróneamente; pero, ¿Será ese el caso de Zambrano? Por favor, este individuo se cree superior por su velocidad y por su fuerza física; sin embargo, la vida le está haciendo verse como lo que verdaderamente es: un enano de la sociedad a pesar de lo que mida o pese y ese curso, con él, es perder el tiempo y el dinero, que posiblemente sea más que generoso. Desde ya debe saber que un círculo del infierno le espera después que se retire, no lo salva ni “el médico chino” y con razón. EL JEFE NO DESCANSA: BURNNETT MINTIÓ, PETTITTE LESIONADO, Y JOVA AL BORDE DEL TRAPICHE… Por Andrés Pascual.
Caballeros, ese hombre todavía esta con la sangre caliente y entre el relajo y la mala suerte el mundo se está acabando en el club… ¡Qué barbaridad! No puede descansar en paz y eso que dicen que los hijos son “duros, directos y castigadores” pero nada como El Jefe: respeto, lo que se dice respeto que es casi miedo, con el difunto y pare de contar.
A.J. Burnett entró a la cueva bravo, frustrado tanto como debió sentirse en el 90 % de las oportunidades que ha abierto este año de acuerdo a su promedio de limpias; golpeó el cristal de una puerta con las dos palmas de la mano y se hizo heriditas de mercurio cromo que las confundió con “graves o serias” y no quiso seguir. Después, con todo el club presente, se hizo el “harakiri”, que es ese suicidio del samurai japonés con una espada directa al “padrejón” o plexo solar y supone la última petición de perdón o explicación del bochorno universal por haber mentido: una leve y vergonzosa autocritica de tiempos modernos; porque no hay posibilidad de que la hubiera tenido que hacer en el club sucursal de Triple A, estilo antiguo y mucho mejor medicina, porque lo que le ocurrió en las palmas de las manos no le impedía agarrar las bolas por las costuras y seguir lanzando. Al final, “el Capitán de capitanes”, Derek Jeter, dio por bien saldado el compromiso. Chirrín-chirrán… Después le llegó el turno a Andy Pettitte, que este año ha lanzado bien, y con él se confirma que un pitcher “limpio” rinde más que “sucio por la sustancia”; pero bueno, en dos entradas le caen a palos los de Tampa y el siniestro tiempo moderno asoma su feo hocico de juez ultra parcializado a favor de la decadencia: “el esguince en la ingle izquierda” le tendrá fuera de juego alrededor de un mes… Jova Chamberlain tiene cara de buena gente y buena velocidad; pero da la impresión de que afronta problemas de temperamento, porque no se ha podido imponer ni abriendo juegos ni relevando y eso que para que sea soportable por inspiración de lástima que desvíe la atención de su inefectividad, los Yanquis le hicieron hasta un documental sobre su vida, que la comparte con su padre víctima de una penosa dolencia; pero el terreno es el terreno y hay que justificar, aunque sea solo a medias como exige el nada exigente fanático de hoy, la montaña de dinero que recibe cada vez que falla y no solo él. De Jova se comenta que tiene el trabajo al borde “del trapiche” y para mí seria ingrato, porque el muchacho me cae bien; pero bueno, así es el negocio. Con estas “bombas”, más las que sigan apareciendo en el camino hasta que concluya el calendario, posiblemente George Steinbrenner no pueda descansar en la paz del sepulcro como Dios manda y mas conociéndose la forma como sufrió una derrota del club en vida. Cuando en 1938 el coronel Jacob Ruppert cerró los ojos “para siempre”, hacia 4 años que Ruth no se ponía su uniforme # 3; pero un joven de San Francisco al que le dieron el # 5 en 1936, con su juego brillante y decisivo no permitió que se establecieran diferencias en el terreno. A Joe DiMaggio lo acompañó durante 13 años un grupo de jugadores que no se lesionaba y, si ocurría algo, era la terrible noticia de una enfermedad incurable y mortal como sucedió con Gehrig. Incluso DiMaggio también se enfermó de cuidado en más de una ocasión. Después sucedió con Mantle y todas son historias reales harto conocidas. Ruppert “se durmió a pata suelta” y sin mal tiempo nocturno. Hasta en el “descanso eterno” de los propietarios de los Yanquis existen diferencias entre una y otra época. Y todavía hay quienes dicen…Por favor. ESE CARTEL NO LO PIERDEN NI ESTOS SENADORES Por Andrés Pascual.
Creo que antes de entrar en detalles debo decir que este lanzador fue uno de los dos grandes prospectos derechos; el otro Miguel Fornieles, del amateurismo cubano período 1945-50 desde la trinchera del club del Central Hershey de la Unión Atlética, al que llevó al campeonato nacional en 1948. Ese año se hizo profesional y en 1949 participó en la 1era. Serie del Caribe con el Almendares.
Mientras acompañábamos a la familia López varios ex jugadores, compañeros y amigos del ex serpentinero, Camilo Pascual y yo, como acostumbramos siempre que nos vemos, retomamos “la guía de la conversación anterior”; esta vez, sobre el propio Camilo: la tierna edad a que fue ascendido por los Nacionales del “viejo zorro” Clark Griffith y la incapacidad general de juego de una novena que, según Pedro Ramos, para estar como miembros de un circuito mayor, por lo pésimo de su defensa, “no sabían jugar pelota”. Camilo y Pedro llegaron al equipo que representó a la capital a los 20 años de edad. Nadie sabe que hubieran podido hacer hoy ni cuanto habría que haberles pagado en esta farsa que llaman beisbol organizado de grandes ligas. Durante sus primeros cinco años en la Liga Americana el tremendísimo serpentinero de la curva “de arco de barril” perdió 60 juegos y ganó menos de 30. Concluyendo: con cualquier otro club hubiera pasado de 200 victorias en grandes ligas…Eso que no lo dude nadie. Josh Johnson, el sensacional (este si debe llevar ese calificativo siempre) lanzador derecho de los Marlins no es “uno de los mejores serpentineros del viejo circuito”, sino el mejor y más dominante de ambas ligas, que es diferente: su estatura, su velocidad, la colocación de una recta que se mueve como rabo de lagartija y una curva a 3/4 que es veneno e increíblemente engañosa, le han hecho el más difícil lanzador para ligarle tres hits seguidos que produzcan anotaciones limpias en todo el beisbol. Enfrentar a Johnson como bateador siempre supone la declaración previa, por bueno que sea, de: “mañana, hoy no…” y si depende una corona de bateo de un último enfrentamiento contra el sur floridano, la posibilidad de perderla es más grande que la puesta del sol por Occidente. Entonces, a pesar de que este equipo que todavía representa al estado sureño es uno de los peores de las Mayores, cuando lanza Josh Johnson, que tiene record de 10-3 y menos de 2.00 clp por juego, son un equipo de “altura” en el terreno; porque, además, el tipo poncha y eso le quita la posibilidad de que se cometan con él las pifias que acostumbran con otros lanzadores; porque les exime de lances que incrementen la cantidad de marfiladas indecibles que frustran y hunden a un pitcher en el oscuro y solitario abismo de la derrota. Johnson es tan bueno que pertenece a la elite de estelares de la historia que han sido capaces de pedir públicamente una carrera, una sola, que el resto es de su responsabilidad: si los Marlins hacen dos con este individuo la lomita, usted está derrotado 9 de 10 veces y, si los guarismos no arrojan ese dato, es porque los enciende fuegos del club se encargan de hacerle honor a su nombre. Este sábado que pasó Johnson enfrentó a los Nacionales de Washington en el Sun Light Stadium; el juego fue un duelo de pitcheres contra el cubano Livan Hernández, que este año ha navegado con menos suerte que nunca. Como acostumbra, Johnson volvió a ratificar su porciento de menos de dos carreras limpias con 6 ceros propinados y el club jugándole con seguridad a la defensa; pero a Liván, tal vez porque es cubano y esa organización, históricamente, le ha dado como ninguna otra la oportunidad a lanzadores de la Isla para que cumplan su sueno de jugar en grandes ligas, de igual forma que les imposibilitó de poner buenos números por el desastre que siempre fueron por su juego “errático y bruto”, indigno de grandes ligas, le asaltaron los “demonios” que identifican al club en su relación con la “conexión cubana” e hicieron lo justo para que su soberbia actuación solo quedara en “digno rival del ganador” con una derrota 0-2 y su record en 6-6. En la segunda entrada Uggla conectó un batazo flojo que lo podía capturar cualquier campo corto, segunda base o mi nieto de 3 años; pero como son los Senadores, la bola cayó y el error se lo adjudicaron al torpedero Ian Desmond y el batazo al centro de Paulino, que pudo ser atrapado por el propio Desmond o por el intermedista Kennedy, siguió viaje al centro como “Pedro por su casa” trayendo al plato las carreras que necesitaban los Marlins para ganar y Liván para continuar reafirmando “la huella cubana” en el club del que se decía que, como la capital, han sido: “primeros en la guerra, primeros en la paz y últimos en la liga americana”, hoy en el otro circuito”. Nada más que para entretenerme, cuando concluya este comentario llamo a Camilo Pascual. SENCILLAMENTE, UN AÑO MALO DE ESCOBAR Por Andrés Pascual.
A Escobar no lo ha ayudado la prensa de Atlanta, una ciudad en la que hablar mal de Fidel Castro es tabú y hacer algo que lo ridiculice una sentencia de muerte pública por decreto mediático; esto se ha demostrado en que nunca han manifestado interés en ningún jugador escapado del lugar en el cual “la pelota libre triunfó sobre la pelota esclava” y no quiero que se me entienda como que esa situación provoca la mala racha del gran pelotero; porque eso es: un gran pelotero. Pero pertenece al lote que comúnmente llaman desertores aquí como si integrara un ejército militar; o traidor allá, como si hubiera hecho lo mismo en medio de una guerra bajo igual opción, pero sazonado con una dosis sugerentemente provocativa de traición al ideal castrocomunista, no a otra cosa. Entonces esa guerra se encargó de construirle al joven el malestar suficiente como para crearle un estado de opinión basado en que “es un antisocial”, a veces dándole el beneficio de la duda por circunstancias del idioma, otras acusándole quien sabe la razón. El caso de Yunel Escobar con su prolongada mala racha ofensiva ha puesto en posición de inútiles a los asistentes de bateo del Atlanta; porque, aparentemente, como “improsultos” supuestos en una función que deberían saberlo todo, nada positivo han podido hacer para ayudar al jugador a sobreponerse al mal momento y ese mal momento se ríe a caja destemplada de estos asistentes como cualquier fanático de matiné haría con una película de Tin-Tan. ¿Qué le pasa a Escobar? Nada, un año malo que está más en la psique del jugador que en su coordinación del giro del bate, porque espera lanzamientos mejores que los que acostumbra conectar y termina tirándole a los peores, a esa actitud en el plato se le dice por los entendidos ansioso, que significa “bateador que perdió la paciencia”. Pero la condición de ser paciente no es el tacto, ni la vista, ni el poder y antes de que concluya la temporada debe recuperarla y comenzar a conectar como acostumbra. Para esa tarea ardua consigo mismo Escobar no necesita a la prensa de Atlanta a su lado, que se presta gratuitamente para incidir en la llaga de la baja producción ofensiva del cubano como si formara parte de un odiado club eterno rival de los Bravos. Nada, la prensa americana es así de extraña o de parcial en situaciones que nada tienen que ver con el terreno de juego muchas veces. OLIVER PÉREZ Y EL SÍNDROME DEL CONTRATO MULTIANUAL Por Andrés Pascual.
¿Cuántos jugadores continúan rindiendo igual después de firmar como mercenarios del pasatiempo, que es lo que significa ser agente libre? Es verdad que cualquiera se lesiona; pero, ¿Por qué razón uno de estos millonarios de contrato multianual, corriendo desde el plato a la primera base, donde ni piedras hay por pequeñas que sean, cae al suelo en el trayecto retorciéndose de dolor con una lesión en el muslo, en la ingle o en una pantorrilla que le sacara del juego quién sabe por cuánto tiempo? ¿A qué obedece el residuo óseo en el codo, el problema en la rodilla o en la espalda del lanzador que firmó por 3 o más años por quizá más del dinero que costaban todos los clubes de ambas ligas durante cualquier año de la década de los 40’s? Déjenme recordar algo, para pagar gastos de divorcio en 1949, Bill Veek, entonces propietario de los Indios de Celeveland, vendió el club por la miseria de algo más que un cuarto de millón de dólares, un equipo al que le encabezaba la rotación de pitcheo Bob Feller…
El lanzador mejicano de 28 años, Oliver Pérez, se convirtió en un sonado fracaso para la rotación de pitcheo de los Mets de Nueva York el año pasado; venia a su primero de un flamante contrato de 36 millones por 3 años; es decir, su curva y buena velocidad, le han producido dividendos con los que ni soñó Sandy Koufax, a quien casi mandan a electrocutar los Dodgers cuando, en 1966, a él y a Don Drysdale se les ocurrió exigirle al club medio millón para ambos y retrasar la entrada al entrenamiento de esa temporada. ¡Qué manera de cambiar los tiempos! Y, para mal del pasatiempo, que nadie lo dude… En el año 2007, Oliver Pérez tuvo record de 15-10 con 3.56 clp en 177 entradas de trabajo; pero el año pasado solo ganó 3 con 4 derrotas, 6.82 de clp en la miserable cantidad de 66 entradas actuadas. ¡Hum! Y hubo una lesión en su rodilla, claro que la hubo si hasta fue operado; pero el asunto radica en, ¿Cuál es la causa de esas lesiones en el momento que tienen que comenzar a respaldar con su efectividad la monstruosidad de dinero que les logra quitar el agente que los representa al equipo que los contrata? Según Johan Santana, el as de la baraja del pitcheo de los Mets, que también regresó de una intervención quirúrgica en el codo el año pasado, Pérez está en excelente forma y listo para hacerse cargo del cuarto turno en la rotación que incluye también a Pelfrey y a Maine. Todo en este beisbol es cuestionable con respecto a los años idos; mas por la incidencia en su normal desarrollo de juego de liga mayor, el asunto del contrato multianual, que a muchos les levanta sospechas sobre que juegan al 100 % de sus facultades solo el primero y el último año del contrato, con un intermedio que es un verdadero vacilón por la pobre demostración en el terreno y por la poca entrega en la preparación personal acorde con el cuidado de su persona. Tal vez en esto último resida la explicación razonada de por qué se lesionan tanto los peloteros de hoy. Este contrato multianual es lo que tiene al beisbol actual a la zaga del buen tiempo ido en igual proporción que la expansión y a las Grandes Ligas con un nombre que mejor deberían cambiárselo por otro que disminuya la expectativa sobre el juego y los peloteros modernos. LA TRIPLE CORONA DE CAMPEON DE BATEO Y LA EDAD Por Andrés Pascual.
Quizás el galardón más joven sea el de Jugador Más Valioso en Serie Mundial, que lo conceden a partir de 1962, con el Cy Young desde mediados de los 50’s.
Dicen los eruditos que los mejores años de un jugador de beisbol están comprendidos entre los 25-35, porque están más hechos para el juego; lo que quiere decir más desarrollados en todos los sentidos: biológico, atlético y psíquico. Está bien, pero Ted Williams bateo .388 a los 39 años en 1958… ¿Qué paso ahí? Bueno, con este señor, solo con este, pasó lo que tenia que pasar: es uno de los tres mejores bateadores de la historia junto a Cobb y Ruth y, en cuanto a la ciencia de batear, una maestría de la ingeniería; luego en 1958 le quedaba suficiente fuerza en las muñecas, vista en el plato y tacto para golpear la bola que, para mi, ese promedio de .388 fue superior al .406 de 1941 con solo 22 años de edad, porque este individuo nunca fue un posible clasificado como inmaduro a la hora de hacerle giro a una pelota: nació, creció y se fue con la edad de Ted Williams al bate; es decir, sin edad. Barry Bonds logró lo mejor de su carrera después de los 35, pero no vale la pena compararlo con Williams, no existe la mínima posibilidad de que este fantoche se eleve al firmamento verdaderamente estelar del bateo de grandes ligas y todo el mundo sabe las razones. Algunos cronistas latinos están atizando el fuego de la controversia con Miguel Cabrera y la posibilidad de que gane la Triple Corona; al paisano de Aparicio dice que no le quita el sueño tal pensamiento…mejor así. Hace algún tiempo, en un cruce de correos con Peter Gammons, me dijo: “por condiciones naturales, tal vez Ryan Braunn y Al Pujol…” o se le olvidó, que lo dudo, o no lo consideró por algo que no explicó, el caso es que dejó fuera a Alex Rodríguez; yo, particularmente, no lo hubiera hecho en aquel momento, hoy, porque ya tiene 35 y se ve bajando la curva de desempeño ideal por las razones que sean; si lo considero, sería bajo riesgo: empezaron los dolorcitos aquí o allá y tiene 35 años, último del límite de alto rendimiento y 4 más que la que tenían Lou Gehrig y Frank Robinson cuando la obtuvieron, hasta hoy los bateadores de mayor edad en lograrla. La edad supuestamente adecuada para conquistar el codiciado y difícil premio es, por porcentaje entre todos sus ganadores, entre 26-29 años, sin embargo, alguno la obtuvo con 23, otro con 24, otro más con 25 y los dos de 31 que mencioné: LIGA NACIONAL: Paul Hines, jardinero, nació en 1855, la ganó a los 23 en 1878Hugh Duffy: jardinero, nació 1866, la ganó en 1894 a los 28 .440 de promedio.Roger Hornsby: intermedista, nació en 1896, la ganó por primera vez en 1922 a los 26 años y promedio .401 Chuck Klein: jardinero, nació en 1904, la obtuvo en 1933 a los 29. JoeMedwick: jardinero, nació en 1911, la conquistó a los 26 en 1937 LIGA AMERICANA: Tip O’Neill, jardinero, nació en 1868, la obtuvo en 1887 a los 29 años y promedió .445. Napoleón Lajoie: intermedista, nació en 1874, la obtuvo en 1901 a los 26 años, bateo .426Ty Cobb: jardinero, nació en 1886 y la conquistó en 1909 a los 23 años Jimmy Foxx: inicialista, nació en 1907 y la ganó en 1933 a los 26 Lou Gehrig: inicialista, nació en 1903, la alcanzó en 1934 a los 31 Ted Williams: jardinero, nació en 1918 y la obtuvo en 1942 a los 24 Mickey Mantle: jardinero, nació en 1931 y la ganó a los 25 en 1956 Frank Robinson: jardinero, nació en 1935 y la ganó a los 31 en 1966 Carl Yasterzemski, nació en 1939 y la conquistó a los 28 en 1967. Son los ganadores de la Triple Corona, nunca con más de 31 años la ganó alguien, por lo que Pujol, Cabrera, Braunn y quien sabe quienes más que estén en promedio de edad de mejor juego puedan alcanzarla; pero con Alex Rodríguez ocurre algo que no dije y acaso sea de mayor consideración para que no la deba ganar: en la liga americana dos bateadores son mejores que él y, si se viene a ver, que todos los que visten uniformes de grandes ligas: Ichiro y Mauer están fuera de liga, dignos de la mejor era del beisbol; si no lo cree, revise sus números y observe con la facilidad que doman al difícil potro de los .300; eso, a mi modo de ver, no lo podrá superar Alex Rodríguez, ni nadie que aspire en la liga americana a la triple corona por un buen rato, porque pudiera ser que estos dos artilleros zurdos sean los únicos capacitados no para batear. 350;sino para coquetear con el guarismo divino de .400 A BAUTISTA NO LO LLEVARON; NI A NICK ETTEN TAMPOCO Por Andrés Pascual
Hank Aaron llegó al beisbol “sin ángel”; hasta Bill Bruton, jardinero central de los Bravos de Milwakee era más popular, porque el artillero de las muñecas prodigiosas era excesivamente callado y modesto, no hacia ruido ni le gustaba esa algarabía ensordecedora que produce la fama en concentraciones grandes de aficionados a su alrededor solicitando el autógrafo o persiguiendo al individuo para tocarlo como si del mismo emanara la suerte que le convirtiera en ganador de un número de lotería. Sin embargo, a palo limpio se hizo de su “ángel personal” el jugador del # 44. Esos jugadores “sin ángel” son parte de los olvidados del que selecciona al juego de estrellas, nunca están en la intención de voto hagan lo que hagan porque no se ven, son invisibles… Tal vez eso le ocurrió a Bautista que, lamentablemente, se perdió la fiesta, que es lo único atractivo, porque el juego en si ya no es lo que era, además de mantener para su archivo personal la condición de estelar por lo menos un año en el clásico de julio. Nicolás Etten fue un inicialista que actuó 9 temporadas en grandes ligas: 2 con los Atléticos de Connie Mack, 3 con los Filis y 4 con los Yanquis. La temporada de 1944 cubría la inicial para los neoyorquinos y concluyó como líder en jonrones la liga americana, además de que encabezó con 97 bases por bolas a los bateadores del circuito. Eran los años de la guerra, por lo que muchos jugadores, entre ellos DiMaggio, estaban cumpliendo su servicio militar. Cuando el 7 de julio salió la liga americana a efectuar el juego de estrellas # 13, Etten no estaba entre los seleccionados: en primera base, George McQuinn, de los Carmelitas de San Luís y como suplente Rudy York, del Detroit, que no jugó. La Nacional ganó 7-1 con sus pitcheres limitando a 6 hits el bateo del joven circuito. En 1945, Etten concluyó delante de los impulsadores de carreras con 111 empujadas. Ese año el juego se suspendió; el único por los acontecimientos derivados de la victoria aliada. ¿Por qué no fue seleccionado Nick Etten que, además, jugaba para los Yanquis? Sencillamente, porque no era DiMaggio ni Greenberg; es decir, no era popular y cuando un pelotero no es popular, por regla general, casi nadie cree que valga un medio. Tal vez eso explique el problema de José Bautista y el de muchos otros a través de la historia del juego. FALLECIÓ “EL NOMBRE DEL JUEGO”, GEORGE STEINBRENNER Por Andrés Pascual
“El Jefe”, al que le gustaba que le llamaran así porque su presencia permanente en todo lo relativo a los Yanquis de Nueva York era visible y evidente, dirigía esa organización con “puño de hierro”; pero hay algo que se tiene que aceptar, el individuo recogió de sus cenizas un nombre grande en medio de la más absoluta pobreza moral y material; porque en 1970 “los Yanquis no eran los Yanquis”; más bien habían sido hasta principios de los 60’s, entonces este individuo, el último dueño de amor por el pasatiempo “retrostyle” o estilo antiguo, se encargó de invertir, de localizar los inversionistas positivos y de reconstruir un imperio cuya caída había sido mas sonada que la del Romano de Occidente, porque se habían convertido en objeto de burlas y de bajas pasiones vengativas. En manos de la compañía CBS Radio and TV Network, que dio un millón de dólares por la franquicia en 1964, rápidamente el club glorioso pasó “de lo sublime a lo ridículo” en solo una temporada, la de 1965. A mediados de los 70’s los Yanquis iban rumbo a la dinastía otra vez por el dinero y la capacidad empresarial de alguien que apostaba al ganador e iba al seguro seriamente; mientras, clubes que habían causado un impacto importante, aunque pasajero, se desarticulaban en medio de su escasez financiera y en la torpeza de sus oficinas, a las que les importaba más el show personal de circo mediático que el club de pelota, como Charles O. Finley con el Oakland o los propios Orioles de Baltimore… Al Oakland le arrancó El Jefe a Catfish Hunter vía agencia libre por 5 millones en tres años y cuando el comisionado impidió el paso directo de Reggie Jackson a los Mulos, entonces utilizaron al Baltimore para que les “guardara” por un año (1975) al artillero hasta que lo adquirieron en 1976. Esa fue siempre la moral de trabajo de Steinbrenner: por los Yanquis, a como diera lugar. Con Steinbrenner creció la popularidad de los Yanquis; se amplió más la red de fanáticos del club, para el que creó el canal televisivo YES y una sin igual modalidad mediática de prensa escrita y radio también; con este individuo rebotó como nunca el más grande club de la historia del beisbol hacia planos de grandeza y poderío: ganen o pierdan, hay que contar con ellos; aunque sea necesario utilizar todo el oro de la reserva federal y traer al seno del equipo como jugador al mismísimo semidiós Aquiles y así hizo no solo con Jackson, sino con Winfield o Alex Rodríguez. Que fue capaz de pelearse con dos glorias legítimas de la organización como Billy Martin y Yogi Berra, ¿Y que? También tuvo el valor de saldar la enemistad y el estado de opinión contrario que había construido contra estos con arrepentimientos públicos, dignos de su valor. Igual hizo con Dave Winfield, un inmortal de Cooperstown al que, por su baja producción en postemporada, calificó como Mr. Mayo, que es el mes en el que, se brille cuanto se brille, no se decide nada para el club en la tabla de posiciones de finales de septiembre. Pero apodó a Reggie Jackson Mr. Octubre porque era un verdadero líder a la de “recoger los bates”, con Jackson el Jefe sabia que siempre había vida “al final del túnel” para el club, como ocurría con Jacob Ruppert y el Babe o Columbia Lou y, después, con el Clipper de San Francisco o Mantle y Yogi Berra. A los 80 años le falló el corazón a George Steinbrenner, el último de los grandes dueños del beisbol de grandes ligas, para quien no había posibilidad de contemplación más allá de la victoria. A fin de cuentas, la madrugada del día del Juego de Estrellas del 2010, en Tampa, el beisbol perdió al hombre que le rebautizó con la frase “EL NOMBRE DEL JUEGO ES GANAR” concepto que, por su personalidad, es el suyo propio. ESPAÑA 1 HOLANDA 0 EN LA PEOR FINAL DE QUIZÁ LA PEOR COPA DE LA HISTORIA Por Andrés Pascual
Esta fue la peor de la era moderna, si se tiene en cuenta que las primeras dos fueron irregulares por lo del boicot a Uruguay y la escasa participación de los países de tradición sobre todo de Europa; en 1930, por ejemplo, hubo países que fueron a Montevideo a devolver un favor, a los cuatro años, Uruguay y otros países lo devolvieron…Así es el fútbol: salvaje, sucio, corrupto y “amistoso”. Esta copa tiene dos aristas indiscutibles: poca brillantez de juego colectivo y total ausencia del virtuosismo individual y cuando no hay en la cancha el jugador mágico casi, que se impone con la filigrana divina, no hay un buen balompié sobre el césped. Tal vez esa magia se recupere cuando el alemán Tomas Mueller esté más hecho, con 4 años más de fogueo, porque lo que es Messi o Cristiano Ronaldo no llenan los difíciles espacios del convencimiento fanático de inmortales genuinos, porque para considerarse divino hay que influir y ganar sin contemplaciones, sobre todo en copas, aquí no existen términos medios; a pesar de que a Messi, que por mala suerte o por lo que sea no logró capitanear a Argentina como Dios manda, los cronistas sobre todo hispanos, le colocaron en un nivel inmerecido por lo que hizo, y está propuesto para mejor jugador del torneo. Además, no logró un gol, un solo y miserable gol; aunque, sin trascendencia, creo un par de jugadas que concluyeron dentro de la portería como asistente de estas. El recurso del arbitraje fue algo que acompañó los designios por los que parece que España merecía la copa: Brasil, que podía haber resultado un contrario muy peligroso para los paisanos de Rafael Nadal, debió jugar contra los árbitros más que contra Holanda y Alemania no pudo utilizar a Tomas Mueller contra los Iberos. El arbitraje fue tan malo que produjo eliminaciones directas con goles anulados y otros permitidos que se debieron anular como el caso de Estados Unidos; después, con la adjudicación de tarjetas amarillas, creo el miedo a la pérdida de un jugador que, en muchos momentos, liquidó el ímpetu de un once y Alemania contra España fue un ejemplo tácito. El partido final se caracterizó por un juego fuerte, más inusual que lo corriente si te toma en cuenta el trabajo caprichoso y a libre albedrío de los árbitros con las tarjetas y, por un momento, pareció que ni Holanda ni España querían abrir el marcador de un juego para el que no había mañana posible. Entonces Eniesta funcionó como el único que entendió que los ganadores tenían trillado el camino: tiró a la derecha del achique del portero y anotó la diana que hacia a España CAMPEONES POR PRIMERA VEZ EN LA HISTORIA, muy bueno para el recuerdo y la confirmación del ejemplo del maestro Ricardo Zamora, de Michel, de Juanito…de los extranjeros del ayer cuando este deporte era verdaderamente un espectáculo increíble: a D’Estefano, a Puskas, a Kubala… A fin de cuentas, si esto no es un escalafón, veremos quien puede ganar en Brasil dentro de 4 años; pero si lo es y con ojeriza por un deporte sucio y corrupto, entonces nadie podrá evitar la victoria holandesa en la copa venidera como saldando el capítulo europeo occidental de ganadores de por lo menos un trofeo. HOY TODOS LOS TITULARES SON DE “RECUPERACIONES” Por Andrés Pascual
En los reportes de los campos de entrenamientos de los últimos 25 años se está más pendiente del serpentinero o el artillero lesionado que nunca antes. Si algo contribuye a la pérdida de juegos por lesiones de los peloteros de hoy debe ser que los planes de entrenamiento son menos saludables; que los jugadores son menos responsables ante el entrenamiento por lo del contrato a largo plazo y por la utilización exagerada y anormal del ejercicio con pesas; pero, sobre todo, los esteroides acondicionaron al cuerpo a facilitar la lesión: residuos óseos, la lesión (y la intervención quirúrgica) del manguito, el músculo de atrás, el de delante, la ingle, el tobillo… ¿Que es esto? La única razón por la existencia de tantas lesiones es la agencia libre y el contrato multianual…Antes, cuando existía la considerada “injusta cláusula de reserva”; cuando un dueño que adoraba al pasatiempo como a un hijo y, uno de ellos, Bill Veek, fue capaz de lanzar el eslogan de “Cada fanático un rey y cada juego un carnaval”, no sucedían estas cosas en la proporción desmedida y exagerada de hoy. Los contratos de la época de la cláusula de reserva eran anuales y de acuerdo a como entendiera la gerencia que había sido el comportamiento del jugador para cumplimentar solicitudes de aumento salarial: a Mickey Mantle, después de lograr la Triple Corona en 1956, la administración del club neoyorquino le amenazó con enviarlo al Kansas City si continuaba incidiendo en peticiones más que generosas para la época y le aumentaron el salario; pero no en el guarismo que el recio toletero exigía. Sandy Koufax y Don Drysdale, un dúo de lanzadores que no tiene similar en ningún equipo de Grandes Ligas hoy, exigieron medio millón de dólares para iniciar conversaciones previas al campo de entrenamiento de la temporada de 1966 y, en una especie de huelga, retrasaron su incorporación al mismo. Con una advertencia, Koufax y Drysdale recogieron sus bártulos y, calladitos, se dirigieron hacia el cuartel general de los Esquivadores en Vero Beach; ese año el zurdo tuvo su mejor temporada en las Mayores que, también, fue su última. En 1929 Babe Ruth recibió su último salario de 3 de 70,000 dólares; en 1930 y el año posterior, 80,000; pero, en 1932, le pagaron 75,000; es decir, asimiló una rebaja de 5,000 y sus números esos años fueron: 1929, 46 jonrones, 154 impulsadas y .345 de promedio; 1930, 49, 159 y .359; 1931 46, 163 y .373 y en 1932, 41, 137 y .341. Su total ganado en 22 temporadas fue de 785,000; que nadie se engañe, la conversión a utilidades actuales es muy superior en esta época con sus salarios que en la de Babe Ruth, incluso que en la de Williams, DiMaggio, Mantle o Wilie Mays, estos jugadores de hoy son millonarios, como se escribe y pronuncia. Casualmente, los Yanquis de Nueva York confrontaron la noticia devastadora de la enfermedad irreversible en 1939, cuando a “Columbia” Lou le diagnosticaron poliomielitis infantil. Después, los cuarentas tuvo al club en titulares por enfermedad por la fragilidad pulmonar de Joltin Joe y la neumonía; o por lo del talón que requería de un zapato especial. Los 50’s, por las múltiples lesiones de Mickey Mantle, mantuvieron al equipo del Bronx en la línea de la información preocupante; pero aquí se daba el caso de que el jugador no aceptaba que se le entrevistara sobre sus lesiones ni que trascendiera al público su foto vendándose ambas piernas hasta la cintura antes de cada juego. Pero no era común emplear tinta en informar lesiones durante el entrenamiento, porque no se lesionaban. Los sesentas sorprendieron a los Dodgers con Koufax sometido a verdaderas torturas para “aliviar” el dolor del brazo artrítico y los Cardenales con el soberbio y corajudo Bob Gibson sacándose medio cubo casi de liquido de sus rodillas y era patético observar a este extraordinario lanzador escondiendo en su guante el inhalador para calmar su asma crónica sin que ninguna de las dos afecciones impidiera el compromiso diario con su público. Camilo Pascual fue el único pitcher hispano que ponía en duda su actuación anualmente para los Senadores y los Mellizos por su debilidad en el brazo, que le ocasionaba fuertes dolores y Clemente, el mejor jugador latinoamericano en Grandes Ligas, salía a cumplir su labor de consagrado a pesar de las lesiones que tenia, comenzando por el cuello. Capitulo aparte merece Orlando “Peruchín” Cepeda, a quien los ortopédicos, por una lesión en un pie durante la niñez, le pronosticaron que, o no caminaba más; o lo haría cojeando…pero su fuerza de voluntad, sus caminatas sobre arena diariamente, no solo lo normalizaron, sino que jugó beisbol y no paró hasta inscribirse con justicia en la difícil lista de inmortales de Cooperstown. Tony Oliva perdió prácticamente la carrera por una lesión en una rodilla y un campeonato de bateadores por una astilladura en un dedo; pero, comparado con la actualidad, ¿Cuántos hacían un “vacilón” de su responsabilidad con la exageración y la falta de respeto del tiempo actual? Santana, Oswalt, Pujols, Beltrán…sume para que vea qué cantidad de dinero se pierde porque estas casi “señoritos del pasatiempo” son más propensos a la lesión que la Bella Durmiente al pinchazo del cuento de Grimm. El primer salario de Ruth fue de 600 dólares, hoy el salario mínimo esta en 400,000… Antes, cuando los dueños regían el juego como propietarios absolutos del contrato del jugador, una estancia en la lista de enfermos podía costar el puesto si un novato llamado con urgencia de triple A metía dos líneas, por eso nadie se lesionaba tanto y ni nadar era recomendable por el engarrotamiento muscular a un lanzador, mucho menos el ejercicio desmedido con pesas. Casi todos los raperos son millonarios; casi todos los boxeadores son millonarios; casi todos los estelares del cine son millonarios…Son señales de los tiempos, si lo duda, observe una pelea de Willie Pep o de Sugar Ray Robinson; una vieja película de Spencer Tracy o de Humprey Bogart; o escuche Unforgetable por Nat King Cole y después, explíquese el asunto…Una buena memorabilia fílmica de Willie Mays o de Ted Williams tal vez le ayude a entender este colosal negocio que es el beisbol de hoy que comienza con una lista de enfermos que ni la del cementerio de Héroes de Arlington caídos en batallas de verdad, le iguala cada vez que arrancan los entrenamientos. ¿QUIÉN ENTIENDE A LA GERENCIA DE LOS PATIBLANCOS DE CHICAGO?
Por Andrés Pascual
Claro, quizás ellos no ven a Viciedo como un elemento regular de juego inmediato en primera; a pesar de que se dice que pudieran perder al veterano Paul Konerko y lo están adaptando al juego de la forma como le gusta a Ossie Guillen: “mientras más rápido, mejor” movimiento que, si bien le salió bueno como apuesta descabellada que, poco a poco va tomando, como el agua del río su cauce con Alexei Ramírez, nadie puede asegurar que continúe con éxito cada movimiento de se tipo sobre todo por el nivel en que lo realiza. Si un club de grandes ligas necesita un antesalista la solución no debe ser subir un jugador de las Menores al que ya habían sacado de esa base por incapacidad defensiva; sino adquirir uno en el mercado o jugársela con otro pelotero que de verdad se mueva como un antesalista natural. La tercera no es una posición fácil y acaso la primera tampoco, pero en el ángulo interior izquierdo los reflejos y los movimientos han de ser realmente felinos para detener un torpedo de alto calibre tanto como para “matar” hacía adelante un machucón de una bola que se muere poco a poco; o un toque de bola que no dejará espacios a ninguna duda en cuanto a la reacción que se debe tener para poder completar un out. Yo quisiera que con respecto a Viciedo el movimiento le resultara al 100 % a Guillen; sin embargo, el riesgo que se corre al ejecutarlo es que, si el pelotero no logra cumplir de inmediato con lo que se le exige, la posibilidad de su frustración puede ser más grande que una “casa de secado de tabaco” en la provincia del joven y prometedor artillero. DE CAMILO PASCUAL A NAVA Y MC DONALD Por Andrés Pascual
Esto no quiere decir que se esté en presencia de dos fenómenos del beisbol; incluso nadie debería colocarlos en plano de promesas, pero lo que han hecho Nava y Mc Donald es una bonita muestra de lo que se puede cuando el interés es demostrarse a si mismo, tal vez más que al público y la gerencia, que un empeño puede ejecutarse con voluntad y una oportunidad. Nava y Mc Donald, que ganan entre ambos 400,000 dólares, han jugado mejor y decidido más para el club que todos los millonarios del equipo juntos. A principios de su carrera en la Liga Cubana, el club Marianao le cedió al Cienfuegos “al hermano de Patato que lanza” por la barbaridad de 12 bates, desprendiéndose de la posibilidad de tener en su rotación al lado de Miguel Fornieles a Camilo Pascual por 8 temporadas. Claro, entre Camilo, Nava y Mc Donald existe una diferencia: los americanos fueron objeto de la compra hacia el club matriz directamente; mientras que Camilo solo era un novato prometedor que se movía en el Beisbol Organizado entre el Big Spring y los Havana Cubans; pero, en cuanto al valor de compra y el resultado posterior, vale la pena el comentario. TORRIENTE O UN JUEGO SOBRE LA LEYENDA Por Andrés Pascual
Los dos juegos de cero hits cero carreras de Johnny Vander Meer; el juego perfecto en Serie Mundial de Don Larsen; los tres triples en un juego del boricua Carlos Bernier durante los cincuentas jugando para los Piratas de Pittsburg (igualado)…por supuesto que se pudiera confeccionar una lista mayor que la de Schlinder, pero no es necesario cuando se está en control de la idea justa del asunto. En Cuba Bienvenido Jiménez por poco se roba en un juego hasta los asientos del primer Almendares Park y es precisamente en la patria de José Martí donde se produjo una actuación en un partido que sirvió para identificar para siempre a un jugador por encima de su condición de inmortal del pasatiempo: los tres jonrones de Cristóbal Torriente en 1920 contra una selección de jugadores de grandes ligas encabezada por Babe Ruth, injustamente, son la única conclusión a que se llega sobre el Herrero de Cienfuegos a la hora de enumerar su tremendísima clase de superestrella del beisbol. ¿Qué diferencia a Torriente de Vander Meer o Larsen? Que mientras estos no están en el Salón de la Fama porque su labor de por vida no fue suficiente para colocarlos en el rango de súper estelares de la pelota, el cubano forma parte del mejor trío de jardineros de un club en ligas negras: el Indianápolis ABC de C.I. Taylor al lado de Jelly Gardner y de Jimmy Lyons; pero, si esto resultara poco, Wendell Smith, el periodista negro del Pittsburg Courier a quien se le reconoce como la máxima autoridad en archivo e historia del beisbol sepia, que logró a principios de 1945 la primera prueba fallida por definición racista de jugadores negros para las Medias Rojas de Boston, incluyó al cienfueguero como jardinero derecho abridor en una alineación ideal de aquel beisbol al lado de Oscar Charleston y de Turkey Stearnes. Cristóbal Torriente es el mejor y más completo pelotero cubano de los primeros 50 años del siglo pasado, superior a Martín Dihigo, que si bien fue un jugador completo también, clasifica para la historia como acaso el mejor jugador de todas las posiciones del beisbol; pero no bateaba como Torriente, ni corría como Torriente, ni defendía como Torriente y tiraba como Torriente; entonces nunca ha podido competir por la propiedad de una posición en ningún Todos Estrellas de ligas negras como no sea la de lanzador en los turnos finales de una rotación. Dihigo produjo un impacto tal en el beisbol que opacó a la mayoría de las estrellas negras de la época, porque le acompañó su personalidad y porque tenia facilidad para caer bien y lograr seguidores a partir de su amenidad al conversar y por los temas que abordaba en las tertulias y bajo ninguna circunstancia pretendo demeritar al Inmortal; pero, en blanco y negro, Torriente fue mejor porque también era mejor que Oscar Charleston y la única diferencia de Cristóbal con este y otros peloteros negros de más fama radica en su personalidad bohemia y en su condición de bebedor empedernido, sometido a algo que le repugnaba al negro americano y que le temían y rechazaban: la santería, porque el cubano no podía jugar sin que Obatala le “echara una mano”. ¿Por qué no fue elegido a Cooperstown durante la etapa del Comité de Ligas Negras, incluso en sus tres primeros años debiendo esperar hasta el 2006? Porque fue objeto de una injusticia capital consistente en que un “magnate” del beisbol sepia le acusó de haberle robado unas joyas que, ese mismo año y por investigación de una agencia especial, se le eximió del delito totalmente; sin embargo, los propios negros americanos vinculados al Comité, con la excepción de Alex Pompez y de Buck Canel, que no era de color ebánico, arrastraron el falso estigma contra el cubano por décadas…el único “pecado” de Torriente fue que era amante de una corista de Harlem pretendida por el individuo, raquetero vía apuestas ilegales, que le fabricó la acusación infame. Torriente jugó doce años en la Liga Cubana y promedió .351, el más alto de ese circuito vistiendo los trajes del Habana y del Almendares. Fue elegido al Salón de la Fama nacional en 1939 formando parte del grupo inaugural del recinto. Su historia en el llamado beisbol independiente fue soberbia; allí jugo para varios clubes, entre estos Chicago American Giants (1918-25), Monarcas de Kansas City (1926) o Estrellas de Detroit (27 y 28), entre otros. Fue el bateador de poder superestrella del Chicago bajo la dirección del pionero Rube Foster. Como buen bateador de bolas malas, lo hacia todos los ángulos y la buena en zona de strike la halaba con poder salvaje hacia la banda derecha. En la postemporada de 1921 promedió .302 y decidió dos juegos, uno con jonrón; pero en campeonatos regulares tuvo guarismos de .411, .338, .342, .412 y .320. Como pitcher logró marca de 15-7. El cubano ganó 3 campeonatos de bateo entre 1921-1923. Jugó entre 1913 y 1934 y en ligas negras promedió .333 de por vida; a los lanzadores negros les produjo para .339 y a los blancos de grandes ligas .323. A pesar de su condición de jugador zurdo para batear y tirar, lo utilizaron con excelentes resultados defensivos en la segunda y el campo corto de varios de los clubes para los que jugó. Según la mayoría de los historiadores serios y justos del beisbol, hoy hubiera sido un jugador franquicia, con lo que se le hace culto a la opinión que sobre el cubano tuviera uno de los tres grandes directores de equipos de ligas negras, C.I. Taylor, cuando dijo: “Si ves a Torriente caminando por la acera opuesta, di sin equivocaciones que ahí va un equipo de beisbol…” Torriente forma parte junto a Dihigo y Méndez del trío de más clase del beisbol cubano durante la primera mitad del siglo pasado. Jugó hasta 1934 y falleció pobre, de tuberculosis, en Ibor City, Nueva York; sus restos fueron trasladados a Cuba y recibidos con toda la importancia y la solemnidad que mereció semejante gloria nacional. Había nacido en 1895 y media 5’9 con 195 libras en forma deportiva. De Torriente dijo en 1969 en su columna “Desde el bullpen” en el Diario la Prensa, de Nueva York, el más grande cronista cubano sobre asuntos de beisbol conocido, Pedro Galiana: “…En mi libro el mejor pelotero cubano de todos los tiempos, sin discusión, es Cristóbal Torriente y que no vengan los neófitos con números de ultima hora que yo los he visto a todos desde Anguila Bastamente y Julián Castillo. Este hombre, sencillamente, fue increíble jugando pelota…” Para el fanático no cubano el nombre de Torriente es extraño y más aún que se le considere por encima de Dihigo, lo que pasa es que Torriente no jugó en otro país aparte a Cuba y Estados Unidos; tal vez si Méjico, Venezuela o Dominicana hubieran disfrutado del juego impresionante y sensacional de este pelotero otra seria la impresión a la hora de compararlo con otros fenómenos del pasatiempo, no solo con Dihigo. ¿CARDENAL INMORTAL DEL BEISBOL CUBANO? POR SUPUESTO Por Andrés Pascual
Pero ningún compañero del gran jardinero cubano, en alguno de los varios clubes que jugó, afirmó nunca que sea verdad lo dicho por The Hustler (trabajador enérgico). José Rosario Domecq Cardenal, que prescindió de su primer apellido aquí para no tener que litigar con la marca reconocida del coñac de igual nombre, que nació en Matanzas el 7 de octubre de 1943, fue un descubrimiento de Lázaro Ruiz, el Zar de la pelota juvenil cubana durante la década de los cincuentas, un director-instructor de prestigio y capacidad indiscutibles y con el ojo clínico natural de quien fue busca talentos por muchos años para organizaciones de grandes ligas muy ligado al inmortal Alex Pompez. Lázaro coloco al joven de solo 14 años en uno de los dos grandes equipos de peloteros juveniles de su propiedad en La Habana, al lado de estrellas en embrión como Luis Tirant, Marcelino López, Bert Campaneris, Tito Fuentes o Habichuelas Gómez…el Mantilla, un verdadero trabuco en esa categoría en toda Cuba. El apellido de Cheíto, como le llaman, era conocido en el beisbol profesional cubano porque Pedro “Tronquito”, un buen jardinero y bateador del Habana en la Liga Invernal era su hermano; después cobró notoriedad el lazo familiar que le unía como primo al campo corto Bert Campaneris. José Cardenal fue firmado a finales de 1959 para los Gigantes por Alex Pompez con Lázaro como intermediario en una sesión de pruebas de las que todavía se queja Campaneris porque “Lázaro no lo convocó”, claro, Campy no era lo que se conoció después; sino un joven de 17 años, 5’7 y 145 libras de peso que, como receptor, a pesar de haber integrado el equipo Cuba en 1961, nadie estaba dispuesto a arriesgar su dinero con él, porque podía convertirse en un colosal desperdicio. José Cardenal debutó con los Gigantes de San Francisco el 14 de abril de 1963 como corredor suplente contra los Cachorros. En las temporadas 63 y 64 solo jugó 29 juegos; ni Cardenal ni el extraordinario Mateito Alou pudieron perforar la barrera que representaban Willie Mays, Willie McCovey y Felipe Alou como guardabosques. En 1964 los Gigantes le enviaron a los Angelitos de California permaneciendo en la Costa Oeste entre 1965-67 y desde donde le adquirió el Cleveland para las temporadas 68 y 69. La década de los 70’s jugó para cinco clubes diferentes: Cardenales, 70-71; Cerveceros de Milwakee en la segunda mitad de 1971; Cachorros de Chicago, 72-77; Filis de Filadelfia, 78 y 79 y Mets de Nueva York, 1979-80 (primera mitad de la temporada de 1980), para concluir la segunda parte con los Reales de Kansas City, a los que llegó en el momento justo para ser elegible en la lista a la Serie Mundial de ese año contra los Filis y que ganaron estos con el tremendísimo Steve Carlton como pistola de calibre mayor en el montículo y el antesalista Mike Schmidt como cañonero de lujo. En el último juego Cardenal le encendió dos cohetes en tres veces al bate a Carlton. El cubano es uno de un grupo de cinco que concluyeron su carrera con una aparición al bate en una Serie Mundial: su hit en el 9no. episodio del 6to. juego en 1980 llenó las bases y representó la carrera del empate, dando esperanza adicional a los Reales de realizar un regreso a la línea con el juego 1-4 en contra; pero Tug McGraw, de relevo, ponchó a Willie Wilson para liquidar el esbozo de entusiasmo del equipo de la liga americana y concluir dramáticamente las angustias de los representantes del viejo circuito. Con un promedio general de .275 en 18 temporadas en las Mayores, 1,913 hits; 138 jonrones; 775 carreras impulsadas y 139 bases robadas; en un año empató el récord para un jardinero de dos dobles jugadas sin asistencia; nueve temporadas de 20 o más dobles y 20 bases robadas, cuatro de estas en uniforme Cachorro. Fue en Chicago que logró sus mejores números por temporada: 17 jonrones en 1972; dobles, 35 en 1974; anotadas, 96 en 1972; hits, 182 en 1975; porcentaje de embasamiento, .397 en 1975; y promedio de bases recorridas con .454 en 1972. Una curiosidad: cuando su primo Bert Campaneris jugó las 9 posiciones para los Atléticos de Kansas City en 1965, al primer bateador que enfrentó como lanzador fue a Cardenal, que le bateó por segunda para un fácil out. Bateador natural de líneas, fue nombrado jugador más valioso de los Cachorros en 1973 y el 2 de mayo de 1976 empató y decidió uno de los más dramáticos juegos en la historia de la franquicia, al igualar el desafío contra los Gigantes con un jonron de dos carreras en el noveno y decidirlo con doble también de un par de anotaciones en el episodio catorce. El marcador final fue 7-6. El 25 de abril, cuando Rick Monday logró arrebatarle la bandera a un grupo de antiamericanos facinerosos en los jardines de Dodger Stadium, la que pretendían quemar, el bosque izquierdo de los Cachorros de Chicago de tan memorable y patriótico juego estaba cubierto por José Cardenal. Con 5’10 y 165 libras en su mejor momento, podía batear con poder y poseía una velocidad y una explosividad notables, tanto en bases como hacia primera y en el desplazamiento cubriendo hacia todos los ángulos con buen brazo. Cuando Alfonso Soriano llegó a los Cachorros con miras a ocupar los jardines, fue Cardenal el encargado de trabajar con el quisqueyano para adaptarlo a la nueva posición; pero primero le pidieron una opinión, he aquí lo que dijo: “…lo primero es observar como le parte y como sigue los batazos; esto será completamente nuevo para el, todo el mundo piensa que es llegar y coger elevados; pero estamos hablando de líneas, del viento, del muro detrás y a un lado, de quien corre en bases y adonde vas a tirar, mira que facilito…” En 18 campañas en las Grandes Ligas sin nunca ser bajado a las Ligas Menores hablan por si solo de la brillantes del matancero. Cardenal ocupa el # 56 entre los mejores peloteros de los Cachorros de Chicago, una de las mejores adquisiciones de la historia de este club adonde llegó, en cambio que envolvió a 4 jugadores con los Cerveceros de Milwaukee, el 3 de diciembre de 1971. José Cardenal es uno de los jugadores cubanos considerables entre los 10 mejores de posición que haya producido la Isla y, posiblemente, entre los mejores 50 producidos por Hispanoamérica. Asistente del Chicago, del Tampa, de los Yanquis…hoy le aporta su clase y conocimientos como instructor a los jóvenes del equipo de reciente edición Nacionales de Washington. “YO NO SOY UN HÉROE; LOS HÉROES NO REGRESAN”, BOB FELLER Por Andrés Pascual
Cada vez que se escribe sobre los jugadores movilizados hacia los campos de batalla o hacia los regimientos llamados de entretenimiento, el interés incide en los años perdidos por las estrellas convocadas al Servicio Militar y la afectación que tuvieron esas ausencias del juego por el conflicto en sus récords; de tal modo que lo que se maneja es “Williams, en sus mejores años fue llamado al Servicio… ¿Qué hubiera pasado si no…”; o el Meteoro de los Indios de Cleveland, Bob Feller; o el artillero zurdo de los Gigantes-Yanquis-San Luis Jonny Mize; o el Yanqui Clipper Dimaggio; o…fueron muchos y esta también es una diferencia que tienen a su favor los peloteros de hoy, que no tienen que jugar bajo la presión que significa “cumplir con el llamado de la patria” en campos y ambientes de guerra real. Según la investigación del autor, pocos ligamayoristas sirvieron en el frente de combate; pero los que lo hicieron, incluyendo a cuatro miembros del Salón de la Fama, están debidamente documentados por Bedingfield. En el libro existen dos historias paralelas; la primera, de jugadores de ligas menores que lograron sobreponerse a serias lesiones para cumplir su sueño de jugar aunque fuera por poco tiempo en grandes ligas; la segunda, los que no pudieron por la extrema gravedad de la lastimadura. Pero la indagación se enfoca en los 127 jugadores que perdieron la vida en servicio, quienes murieron en todos los teatros de la contienda incluyendo batallas mayores en el Pacífico y en Europa. Como el Técnico de 5to. Grado Joe Pinder que fue condecorado póstumamente con la Medalla de Honor por su valor durante el desembarco del Día-D. Curiosamente, el 6 de junio de 1944 se cumplía el 6to. aniversario del juego sin hits ni carreras que el soldado Forrest “El Zurdo” Brewster lanzó en la Liga de la Florida; el ex lanzador, un paracaidista de la 82 División Aerotransportada, perdió la vida atacando posiciones alemanas dentro de Normandía, cerca de las inmediaciones de Sainte-Mere-Eglise. Elmer Wright, otro ex jugador de las menores, también perdió la vida ese día. Nueve ex peloteros de circuitos menores murieron en la Batalla de Guadalcanal y otros seis estuvieron entre las 6,821 bajas en Iwo Jima, entre ellos, el Primer Teniente Jack Lummus, que recibió póstumamente la Medalla de Honor por doblegar solo tres posiciones enemigas y Harry O’Neil, que actuó en un juego para los Atléticos de Filadelfia en 1939, estuvo entre las bajas de la batalla mencionada. El otro ex ligamayorista que perdió la vida en la 2da. Guerra Mundial fue el piloto de la Aviación Capitán Elmer Gedeon, cuyo avión se precipitó a tierra en Francia. Gedeon estuvo brevemente con los Senadores de Washington en 1939. Cinco ex peloteros recibieron la Medalla de Plata, tres la de Bronce, cinco la Cruz de Vuelos Distinguidos y otro la Cruz de la Marina. Según el autor del libro se conoce poco que 15,000 asistentes de vuelo y de transporte aéreo perdieron la vida durante la Segunda Guerra Mundial, incluidos en ese número 16 ex jugadores de beisbol que servían en la Fuerza Aérea y en el Cuerpo de Marinos. El nombre más conocido entre los prospectos del beisbol, Billy Southworth jr. hijo del manager de igual nombre que pertenece al Salón de la Fama, estuvo entre los primeros jugadores en inscribirse voluntariamente al servicio militar en 1940. Como piloto de B-17 y después de completar su número de misiones de combate en 1943, se convirtió en instructor y en 1945, durante un vuelo de rutina en un B-29, su avión se estrelló en un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto LaGuardia, perdiendo la vida. El 25 de enero de 1945 el Sargento Earl “El Zurdo” Springer fue asesinado en Nenning, Alemania y se encuentra sepultado en el Cementerio Americano de Luxemburgo. Cada año, como homenaje a los soldados americanos que dieron la vida por liberar a su país, el residente del pueblo, Jean Folschette, pone flores en la tumba de Springer, alguien al que no conoció personalmente ni como ex jugador profesional de beisbol en su país. El libro de Gary Beinsfield es un tributo supremo a aquellos hombres vinculados al beisbol para que su sacrificio no quede en vano; es un ramo de flores permanente en cada tumba de cada americano muerto en la conflagración. Son el tributo permanente a “los héroes auténticos, los que, como dijo Bob Feller, nunca regresaron”. LA BARBARIE HECHA DEPORTE O EL IMPERIO DE LA SUCIEDAD: EL FÚTBOL MUNDIAL Por Andrés Pascual
Cada año se incrementan las agresiones verbales; o a través de pancartas desplegadas en los estadios contra jugadores de raza negra. Y eso que fue en la vetusta Europa donde hace más de 200 años, en Francia para ser exactos, se levantaron los ciudadanos blandiendo como espada la Declaración de Derechos del Individuo que, por lo menos el capítulo más importante, Igualdad, se niega diariamente en cada partido de liga de la mayoría de sus países.
Complicados en la actividad ilícita el Director General del Juventud, su administrador y delegado, los propietarios del Florentina, el presidente del Lazio, designadores de árbitros, responsables de jueces de línea federal, comisario de árbitros, vicepresidente y secretario de la federación de fútbol , un dirigente del Milán, nueve árbitros principales y 3 periodistas… ¡Huf! Pero lo interesante fue que el publico no se ofendió por tal situación. Ante situaciones que involucren a Italia y a países con idiomas derivados del latín, siempre emerge la suposición de “remanente del Imperio Romano”, con barniz filosófico popular basado en “todo lo que nació en Roma, hasta hoy, es más susceptible a corromperse que en el resto del mundo de acuerdo a la herencia histórica…” En el capitulo europeo, vanguardia del fútbol mundial, el fanático queda a merced e indefenso ante los manejos de la mafia, que la es de verdad, y que no solo es italiana. Masserattis de 100,000 dólares, relojes Patek de más de 40,000, y mucho más que generosas propinas fueron las modestas prebendas como regalos que les entregaron a los involucrados en el caso. Detalles sucios que ni esconde la crápula del balompié mundial, como en 1978, cuando al Perú le pagaron para que se confabulara contra Brasil a favor de Argentina. O como en el 2006, cuando el káiser Beckenbauer dijera dos días antes de comenzar el evento, con total desconocimiento de dos de los tres favoritos, Argentina y Brasil, que “presiento que la final tendrá sabor europeo por ambos lados”, demasiado sospechoso por parte de quien fue el Presidente Organizativo del evento. Y ni sugiero que esa Copa se haya arreglado; pero… En 1978 Paolo Rossi era un joven talentoso y prometedor. En 1980 anotó dos goles por el Perugia contra Avellino en un empate 2-2; sin embargo, detrás de los goles de Rossi, estaba el compromiso a que había llegado con raqueteros de arreglar el partido. El delantero fue suspendido por 3 años que después le redujeron a dos. El 29 de abril de 1982, menos de cinco semanas antes del inicio de la Copa Mundial, fue reclamado por la selección “azzurri” del técnico Enzo Bearzot que declaró que “si Rossi no estaba en España, Italia no tendría oportunidad de triunfar” y lo cierto es que la primera etapa del campeonato pasó sin penas ni glorias para “el pecador” escogido. Después y durante la final, Italia ganó y Rossi tuvo un peso definido en esto; pero, en 1986, el jugador se mostró sin ningún brillo digno de una leyenda que trascendió más por una medida errática y conflictiva de su federación nacional y del entrenador de aquella selección. Sin dudas que el balompié es el padre de la corrupción deportiva, capaz de generar vergüenza en rostros honestos; pero de mayor significación, es el único deporte cuyo tiempo de juego, en vez de extender lazos amistosos entre los países que confrontan atléticamente, crea condiciones de barbarie que, año tras año, incrementan el número de muertos y destrozos a través de una enemistad de inmediato cumplimiento, hasta hoy, digna de sicólogos para su comprensión. EL 10 NO ES UN NÚMERO; ES UN SÍMBOLO Por Andrés Pascual
La primera camiseta con el 10 en nivel de leyenda la vistió el húngaro Ferenc Puskas, el superestrella del once magyar de mediados de los 50’s, que le arrancaron el orgullo a Inglaterra en Helsinski en los Juegos Olímpicos de 1952 con un marcador humillante (6-2) que les colocó en plano de favoritos para la Jules Rimet de 1954 en Suiza. Y en la Copa aplastaron a Alemania 8-3 iniciando; sin embargo, después de los primeros 8 minutos de la final contra los propios teutones y estar al frente 2-0, Puskas y su equipo se derrumbaron y cedieron el partido y el premio a los alemanes que terminaron con un increíble 3-2 a su favor. Fue la primera decepción del primer 10 legendario. Después apareció Pelé, acaso la expresión culminante de la magia futbolística…la Perla Negra que pertenece al firmamento y es el 10 con mas títulos mundiales, factor imprescindible por la que la Jules Rimet descansa para siempre en alguna vitrina de la instancia balompedica mayor de la tierra de Ari Barroso. La impresión de Pelé ni se iguala ni se supera y la camiseta con el 10 lleva su nombre, “es la de Edson”. Según Richard Williams en su libro “El 10 perfecto”, a causa de la evolución del juego este número es una especie rara en vías de extinción y cita a Sócrates, armador carioca del periodo 1982-86 quien dice: “Hasta 1970 un jugador recorría una media de 4 kms por juego, en la actualidad, el triple…”. “Esto significa que los espacios entre jugadores se acortan con mayor contacto físico y la improvisación se hace más difícil. El que no juegue a un solo toque en el fútbol de hoy tiene pocas posibilidades de éxito y el deporte se afea”, advierte Williams en su libro. Después de la gran actuación de Maradona en 1986, Argentina pretendió eliminar el número de la selección; en la edición de 1978 el 10 albiceleste lo vistió el centrodelantero Mario Kempes. Hoy, el nuevo fenómeno del balompié, Leo Messi. Michael Platini condujo a Francia a la Eurocopa de 1984 con 9 goles en 5 partidos; pero no pudo ganar en Copas del Mundo: en 1982 iban ganándole a Alemania 3-1 y los teutones empataron y se llevaron la victoria en tiros de penalti. Fue el gran momento de Kart Heins Rumenidge, jugador de clase y personalidad histórica. Fue también el encuentro en el cual el portero Schumacher lesionó gravemente a Patrick Battiston en una de las jugadas más sucias y salvajes de la historia del evento. En 1986 Platini se lesionó contra la RFA y los galos perdieron 0-2. Otro # 10 decepcionante; porque, por encima de su clase real, si el 10 no puede ganar en Copa Mundial podrá ser un fenómeno; pero no un Dios del juego, que es otra condición. Con respecto a la semifinal de 1982, Michael Platini dijo que, “en dos horas tuve un extraño encuentro de sensaciones: la cólera, la alegría , la esperanza, el miedo, el odio y la frustración…” El brasileño Ronaldinho jugó un futbol ajeno a la personalidad de su país por su juego apático y ausente. Un 10 que “ni FI ni Fa”. Por su historia grandiosa, no es igual ganar o perder con Barcelona o Napoli que con Brasil, la presión del jugador carioca es el triple de la normal en la selección y el fanático brasileño es el extremismo absoluto con pespuntes de insanidad, condimentado con la perspectiva única que fueron los dueños del 10 perfecto. El nombre de Pelé es un demonio contra el que tienen que lidiar, quiéranlo o no, los grandes jugadores del país suramericano que aceptan el guarismo en su espalda. El 10 más brillante después de Maradona ha sido el franco argelino Zinadine Zidane, de personalidad, de clase y de liderazgo que proyecto su juego sobre los fundamentos del futbol de antes, abriendo y cerrando las líneas defensa-ataque a la manera de Pelé y Maradona. Es el último de los grandes 10 que se haya visto y es dueño del calificativo leyenda para los anales del deporte. Ahora trata de iniciar su historia con el número peligroso el que está considerado lo mejor del balompié actual, el argentino Leonel Messi, que debe tener por delante por lo menos esta y dos copas más por su juventud, que lo ha hecho bien creando jugadas; pero que no ha tenido suerte a la hora de marcar el gol, porque eso también es un ingrediente de los dioses, la suerte a favor que ayude a convertir la leyenda en mito viviente con el acumulado de anotaciones decisivas e históricas. Si Argentina es uno de los favoritos de este mundial, no es solo por su equipo, que ya está en cuartos de final, sino porque tienen a este pequeño superestrella como ayer vendieron bien aquella mercancía con rótulo de “manéjese con cuidado” llamada Diego A. Maradona. Cristiano Ronaldo no viste el 10, sino el 7 y ha hecho bien en no elegir el número, porque, por ejemplo, se fue del mundial en octavos con una cuenta pendiente superior a la del pobre que pierde su casa por falta de fondos con el banco. La clase del lusitano del Real está embargada, de momento, por el que todo lo decide a la hora de entregar reconocimientos de inmortal, el respetable publico. Definitivamente, Cristiano Ronaldo no es del nivel que tuvo el mozambiqueño Eusebio durante los 60’s y, en especial, durante Inglaterra-66. Diez más o diez menos y en capítulo aparte, nunca hubo un mundial de tan baja clase individual y colectiva ni un grupo tan bochornoso de árbitros de terreno que, por tener al lado a la FIFA, parece que están preparando la victoria de España este año, lo que no es descabellado pensar ante tanta corrupción como la que identifica este deporte al que, además de nombrarlo como el más universal, se le debería añadir también “el más sucio, indecente y corrupto del mundo, con una verdadera mafia en cada una de sus oficinas de importancia en la decante, vieja y también corrupta Europa”, que es donde “se corta el bacalao” de este deporte. NO SE VAYAN, QUE ESTO SE PONE BUENO… Por Andrés Pascual
El caso de las sustancias de crecimiento es ambivalente: de una parte, lo que vaya apareciendo; de la otra, aparenta que hay quienes no quieren cerrar el capítulo. Posiblemente, ni en el 7mo. inning de este juego estemos, entonces lo que vale es la posición del más grande filósofo italoamericano que el beisbol haya producido: “el juego termina cuando termine…” Yogi Berra. Donde el derecho constitucional no está estructurado para aplastar objetivos de interés, como en este país, en el que todo está “regulado” por más leyes que todas las del resto del mundo desde que se instauró el Derecho Romano, se utilizan frases para no ofender a un delincuente al que todavía no se le han podido establecer acusaciones relacionadas con el acto: “persona de interés…”, “se quiere conversar con…” A veces el tipo mató a la mujer; pero el cadáver no ha aparecido aún y no aparece todavía el arma homicida y, aunque 45 personas lo vieron, no se puede acusar…así es este país y yo no sé si grande o enano por tales formas de actuar, pero es así. Los Yanquis creían que iban a gozar de un entrenamiento sin diversión alrededor de Alex Rodríguez: ya declaró bajo presión que había utilizado sustancias prohibidas, ¿Que más quiere el público? Bueno, el público no quiere algo más allá que ese harakiri de moral que se practicó, de hecho le perdonó y posiblemente nunca lo apartó como germen de una bacteria mortal para lo que una vez fue el pasatiempo nacional; pero están las leyes, las instancias que deciden más que la preferencia popular por un atleta ¿que es bueno o que es malo? incluso, quien puede ser culpable o inocente ante evidencias y, si bien no acusa muchas veces, pone en sobresalto la normalidad vital de un individuo al incluirlo en el proceso de Y Alex Rodríguez acaba de ser considerado en el rango de “persona de interés” ante la novísima investigación relacionada con el médico canadiense Tony Galea que involucra, entre otros, a Tiger Woods y al torpedero de los Mets de Nueva York José Reyes; a mi modo de ver y con una frase costumbrista muy utilizada en Cuba cuando se quiere establecer un grado de culpabilidad: “si no mato la vaca, le sujeto una pata…” El problema es un medicamento hecho a base de plaquetas sanguíneas que también tiene un toque de sangre de becerros que se extrae de la pantorrilla de un atleta lesionado y se inyecta de vuelta luego de centrifugarla, según dicen y han comprobado, funciona ¿“mágicamente”? en la recuperación de lesiones. Esto también es una sustancia prohibida para los deportes.
Cuatro acusaciones pesan sobre Galea y hay un agravante que consiste en que Mary Anne Catalona, sus asistente, fue pescada en la frontera con, entre otras cosas, HGH en su poder… Aparentemente los Yanquis, los Mets y quién sabe cuantos más van a tener no solo un entrenamiento “divertido” en los dos sentidos del término, sino que pudiera extenderse algo más allá del primer día oficial de la temporada. Que nadie lo dude, por reflejos, por apariciones sistemáticas de pruebas condenatorias, el asunto de las sustancias prohibidas parece que solo está comenzando. CURIOSIDADES, RECORDES Y HECHOS NOTABLES Por Andrés Pascual
Babe Herman, de los Rojos de Cincinnatti, es uno de esos peloteros que quedan del “buen tiempo ido” que no pertenece a Cooperstown y sus méritos como bateador nadie los puede negar…Sus detractores, comúnmente, justifican la injusticia con que era un mal defensor; sin embargo, en ese recinto hay algunos “que se las traen” a la hora de de contabilizar jugadores brutos y erráticos. Pero el 10 de julio de 1935, haciendo lo que si aprendió con calificación de excelente, Herman bateó el primer jonron en juego nocturno contra los Dodgers de Brooklyn.
En realidad, el béisbol ha sido un elemento vinculado al sector artístico durante mucho tiempo, de tal forma que obras de teatro y películas han desarrollado argumentos relativos al juego; como ejemplos famosos, fue un guionista de teatro quien escribió el himno de este deporte, “Llévame al béisbol” y, entre las historias fantasiosas con que justifican el pase de Babe Ruth a los Yanquis de Nueva York, la más popular es que el dueño de las Medias Rojas necesitaba dinero para poner una obra teatral en Broadway. Roy Rogers y su caballo Trigger
El popular Nico Saquito en La Habana
Libro “Al Sur de la barrera racial”, de John Virtue También contempla el “analista” que la aparición de los Havana Cubans fue una manipulación del Béisbol Organizado para bloquear la posibilidad de que Jorge Pasquel acabara con las Grandes Ligas, pero no dice que Baldomero “MERITO” Acosta hacia gestiones desde 1940 para colocar un club de Liga Menor en La Habana y que fue el precio del azúcar lo que se llevó “el gato al agua” por el crecimiento del poder adquisitivo en la capital cubana, mejorando el estado de vida del pueblo y de La Habana en especifico. El día de la firma de Lou Klein, Bernardo, Jorge, Klein y Mario Pasquel
El 27 de junio de 1917 el receptor de los Bravos Hank Gowdy se convirtió en el primer jugador de Grandes Ligas en entrar al Servicio Militar durante la Primera Guerra Mundial y en octubre del año siguiente, Eddie Grant, ex antesalista de los Filis de Filadelfia, en el primer pelotero de Ligas Mayores muerto en combate. Marge Schott, la fallecida ex propietaria de los Rojos de Cincinnatti, tuvo un antecedente en el Béisbol Organizado: Helen Britton, que asumió completamente el control de los Cardenales de San Luís en 1911; después de la muerte de su tío Stanley Robinson, manejó el club hasta 1916…cuando caso, lo vendió y se apartó de las operaciones; pero, después que se divorció, regresó como Presidenta para la temporada de 1919, convirtiéndose en la primera mujer en estar en ese nivel en Grandes Ligas.
En realidad la racha de juegos consecutivos de 2,130 de Columbia Lou Gehrig comenzó el primero de junio de 1925 cuando sustituyó como bateador emergente al campo corto Pee Wee Wanninger. El juego fue contra los Senadores de Washington. Pero el 6 de mayo del propio ano, Wanninger reemplazó en el campo corto a Everett Scott finalizando la racha anterior de este jugador, hasta ese momento, la más prolongada en el béisbol, de 1,307.
El primero de mayo de 1920, Babe Ruth bateó su primer jonron como Yanqui; se lo dio al zurdo Herb Pennock, del Boston. El lanzador fue compañero del Bambino en los Medias Rojas y, poco después, se reunirían en los Yanquis. La estancia de Pennock en el club del Coronel Ruppert, le trilló el camino a Cooperstown. Babe Ruth no era como Williams en el sentido de “catedrático del bateo”, Ted podía decirle el lanzamiento con el que conectó y sus anexos; pero el Babe, normalmente, decía: “Cuando llego a la cueva todos quieren que les de una clase sobre lo que hice luego de un jonron y yo me limito a: me parecía buena y le tire…” Babe Ruth al bate Robin Roberts, estelarisimo lanzador de los Filis de Filadelfia durante la década de los “Niños precoces” (The Whiz Kids), dijo en una oportunidad que su único temor en el juego fue que Mickey Mantle bateara al terreno hacia el, en Juego de Estrellas, claro. De esa forma, retraba el inmortal lanzador lo recio del bateo de Don Miguel-apodo que le puso Buck Canel en la Serie Mundial de 1953-, posiblemente nunca igualado. Esta es la dimensión del batazo de Mickey Mantle a Fischer en 1954
El Presidente de los Rojos de Cincinnatti, Bill de Witt, reveló que cambió a Frank Robinson a los Orioles de Baltimore, previo a la campaña de 1966, porque, “…era un viejo de 30 años…” En un club de mala muerte que solía visitar en Nueva Jersey, Ty Cobb le respondió al animador del local que, “…hoy solo podría batear .280”; sorprendido y satisfecho porque había sometido a la era antigua con la respuesta inequívoca de uno de sus ídolos, el tipo le preguntó, “… ¿Cómo así?” y el Melocotón de Georgia, afinando la puntería, le disparó: “Toma en cuenta que tengo 73 años y estoy enfermo…”
“Todo lo que yo deseo en la vida es que cuando camine por las calles de cualquier ciudad, la gente diga: ahí va el más grande bateador de todos los tiempos…” Ted Williams, 1941.
De acuerdo a las reglas actuales para determinar un campeón de bateo, Paul Waner, uno de los Hermanos Veneno junto a su hermano Lloyd, ambos en Cooperstown, de los Piratas de Pittsburg y uno de los bateadores con 3,000 o más hits, hubiera ganado el de 1926 en la Liga Nacional con .336 de promedio y Fred Leach, que se lo acreditó, hubiera ocupado el segundo lugar con .329.
La preferencia de Roger Hornsby por el béisbol sobre el golf la resumió así: “Cuando golpeo una pelota me gusta que alguien que no sea yo la persiga…”
Cuando en 1951 el narrador del Salón de la Fama conocido como la Voz de los Yanquis, Mell Allen, le preguntó al lanzador del club Vic Raschi que cuál era su mejor lanzamiento, el serpentinero, sin inmutarse, le respondió: “…cualquier línea, roletazo o elevado que vaya hacia el territorio de Rizzuto…” Bonita forma de expresar la capacidad defensiva del pequeño torpedero.
¿CUANDO SE ES UN INMORTAL DE COOPERSTOWN?Por Andrés Pascual
Los únicos hispanos que han alcanzado el premio hasta hoy han sido Buck Canel, Jaime Jarrín y Felo Ramírez; en los casos de Jarrin y Felo, por cubrir como narradores a dos clubes de Grandes Ligas: Los Dodgers de Los Angeles y los Marlins de la Florida. A Canel se lo dieron por su trayectoria inigualable, ese es el dios de la narración en español y, como Felo Ramírez, tan extraordinario describiendo y comentando el boxeo como la pelota. Buck Canel es el Maestro de la narración deportiva en español del beisbol de Liga Grande.
Pero no veo en propuestas nunca postmorten al cubano Orlando Sánchez Diago, ni al nicaragüense ya retirado René Cárdenas, ni a la eminencia hispana Ángel Torres… Yo sé que entre los propuestos existen valores como Pi y Cos Villa, no tanto Tito, que jugó mejor la segunda que lo que narra y comenta; también sé que, cuando se cumple el tiempo para lograr ser elegido, no hay que ser un fenómeno para aparecer en las ternas, sino haber estado activo el tiempo correspondiente; pero los casos de Sánchez Diago, de René y de Ángel están muy por encima de la consideración a partir del tiempo; sencillamente son material de Cooperstown por su brillantez, por su profesionalismo y por su clase admirable. Voy a repetir aquí lo que le envié a René ayer: “Si ustedes no caben en el Salón de la Fama; si alguna bisagra de alguna puerta del recinto se resiste a abrir para que ese lugar se engalane con sus presencias; entonces, que lo cierren, así de sencillo. LA BARRERA RACIAL LA ROMPIERON BRANCH RICKEY Y LOS DODGERS
Walter O'Malley y el Juez Henry L. Ughetta (izquierda) escuchan al presidente de los Dodgers Branch Rickey (centro) Ughetta, sirvió como miembro de la Junta Directiva de los Dodgers por más de una década comenzando a fines de 1940. Por Andrés Pascual Nota de La Estufa Caliente: Este interesante artículo escrito por nuestro apreciado columnista de beisbol Andrés Pascual, puede ser comprobado en gran parte, leyendo el nuevo libro de Michael D’Antonio. Azul para Siempre. o “Forever *Blue”, que trata de la verdadera historia de Walter O’Malley, el propietario de equipo más controversial en la historia y los Dodgers de Brooklyn y Los Ángeles. El ajetreo del señor Rickey para la contratación de Jackie con todos los pormenores, aparece muy bien detallado por D’Antonio. Este tipo de libro no debe faltar en la biblioteca del aficionado de beisbol. Hace dos meses, tuve la dicha de recibir una copia de Forever Blue con la nota siguiente: “Estimado René: Este libro acaba de ser publicado y creo que captura la vida de mi padre (Walter O’Malley). Aunque no es una biografía autorizada, cooperamos con el autor, le brindamos acceso completo a nuestros archivos. Esto, junto con sus propios pensamientos e investigaciones, es una lectura interesante. Espero que todo esté bien contigo. Mis mejores deseos. Peter O’Malley”. René Cárdenas. AQUEL NICARAGUA QUE ASUSTABA A CASTRO. ESE VIEJO AMIGO DE LOS CUBANOS, RENE CARDENAS.
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