Un héroe del béisbol

Por Kristian Dyer
Especial para ESPN Sports Travel

 
Yogi Berra
El museo de Yogi Berra trasciende los límites y la historia del béisbol
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Yogi Berra sostiene un collage de fotos de Joe DiMaggio el día de la muerte de DiMaggio en 1999

Casey Stengel dijo ser afortunado por haber disfrutado de la compañía de Yogi Berra cuando dirigió al gran catcher de los Yankees y los sentimientos de "The Old Perfessor" hablan por muchos fanáticos del béisbol.

Colgadas dentro del Centro de Aprendizaje y Museo Yogi Berra en Little Falls, Nueva Jersey, aparecen algunas de las palabras de Stengel sobre Berra: "Tengo suerte de contar con él, al igual que mis lanzadores".

De hecho, querido Casey, todos somos afortunados.

A pesar de su corta extensión, la frase de Stengel ayuda a resumir el impacto de un jugador que fue nombrado 15 veces al Juego de Estrellas, fue tres veces Jugador Más Valioso de la Liga Americana, tiene 10 anillos de Serie Mundial y se convirtió en un icono de la cultura pop por su estilo y sus frases memorables.

De hecho, Berra es ampliamente reconocido como un jugador de equipo consumado que ayudó a definir la era dorada del béisbol. En la década de 1950, el béisbol era realmente el pasatiempo americano y Berra era el motor de los Yankees, la máquina más fina en el deportes. Y el impacto de Berra, obviamente, fue más allá del diamante.

Entrada
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Entrada al museo Yogi Berra en Nueva Jersey

El museo es innegablemente un cumplido hacia Berra. El recinto, según indica su sitio web, fue "construido en forma privada por un grupo de amigos y admiradores de Yogi Berra para rendir tributo a su notable vida y carrera".

Con un nuevo libro que ha rlrvado el interés en Berra -- "Yogi Berra: Eternal Yankee" (W.W. Norton & Co.; $27.95), el libro de 480 paginas de Allen Barra -- supusimos que era un buen momento para darle una mirada más cercana al museo dedicado a una de las figuras más grandes del béisbol.

Y lo grandioso de esta peregrinación histórica es que puedes además jugar un partido al tan sólo abrir una puerta. El museo está conectado, apropiadamente, con el Estadio Yogi Berra.
Hogar de los Chacales de Nueva Jersey, un equipo independiente en la Liga Can-Am, el estadio tiene 3.784 asientos y aloja varias amenidades de liga menor. Limpio, con buenos empleados y sabrosos pretzels, todo en este estadio, desde la mascota Jack el Chacal hasta los juegos entre episodios, es divertido. La experiencia es simplemente puro béisbol.

"La simpleza del estadio tiene reminiscencias del mismo Yogi", dijo el visitante Wayne Johnson de Morristown, N.J. "Simple en el modo en que entraba al terreno todos los días, aun sabiendo que era una súper estrella. El estadio tiene eso en muchas maneras, un verdadero diamante en bruto".

Floyd Hall, el ex director ejecutivo de la empresa Kmart, se acercó a Berra con la idea de construir el estadio en 1997. Tanto el estadio como el museo abrieron en 1998 y sirvieron para honrar a uno de los muchachos más citados del béisbol.

"Lo primero que me viene a la mente cuando pienso en Yogi Berra es la gran cantidad de frases que le regaló a la sociedad", dijo Thomas Grigsby, un ex estudiante de Montclair State que ha visitado el museo y asistido a varios partidos en el estadio.

"Un profesor mío era un gran admirador de Yogi y repartió en la clase algunas de las frases más notables de Yogi. Mi favorita es: 'Puedes observar mucho mirando'. Es tan cierto; realmente puedes aprender mucho prestando atención en primer lugar. Sus frases son filosóficas".

Consideren estos "yogismos" sacados del sitio web del museo:

Interior
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El museo despliega históricos uniformes, bates y bolas

• "El futuro no es lo que solía ser".
• "No termina hasta que termina".
• "Estoy viviendo un deja vu otra vez".
• "Cuando llegues a un cruce en el camino … tómalo".

Y como Berra diría, hay mucho para observar viendo el museo. Hay también mucho para aprender.

Podría, al comienzo, sonar tonto catalogar al museo como un "centro de aprendizaje". ¿Acaso no estamos hablando de béisbol?

Pero luego de dar unos pasos dentro del museo, rápidamente uno aprende que cubre muchos más cosas que sólo béisbol.

La historia de Estados Unidos está acuñada a través de los ojos y los oídos de este hijo de inmigrantes italianos que adoptó el apodo de Yogi por su parecido con un yogi hindú que vio en una película y pasó a convertirse en una leyenda.

"Es un gran honor tener un museo con tu nombre. Soy afortunado de estar aquí para verlo. Generalmente, cuando te construyen uno, ya estás muerto", dijo Berra, de 84 años. "Lo que más me enorgullece es que los niños están aprendiendo grandes lecciones de la vida a través del deporte".

Estas lecciones se hacen aparentes no mucho después de entrar en el edificio. Cuando el vestíbulo se abre hacia la galería, los visitantes se enfrentan con el desarrollo del juego. Aquí se muestra una crónica de los avances históricos en las máscaras de receptores, y lo mismo con los protectores de pantorrillas. Muy rápidamente, el tono se hace más serio.

Las Ligas Negras son homenajeadas, y se cuestionan las políticas de segregación racial de la época. Una de las exhibiciones más prominentes está dedicada a aquellos jugadores afroamericanos que fueron estrellas del béisbol por derecho propio, pero que raramente jugaron en los equipos principales. Entre aquellos a quienes se les da su merecido sitial por sus marcas y sus logros está Larry Doby, el primer jugador afroamericano en la Liga Americana.

Otra exhibición que llega más allá del diamante del béisbol gira alrededor del servicio militar de Berra, dato que muchos fanáticos no conocen.

Berra era apenas un adolescente cuando marchó hacia Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Tomó parte del "Día D" y del asalto a Omaha Beach, y su historia está mostrada en estas paredes.

"Yo estaba en la Armada, pero mi corazón estaba en el béisbol y en los Yankees", dice un comentario en esta exhibición de Berra.

Otros grandes del béisbol que sirvieron en las fuerzas armadas reciben honores aquí, también.

Yogi Berra
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Yogi visita el parque que lleva su nombre frecuentemente

De igual modo se exhibe un reporte de los logros de la Liga Profesional Femenina Estadounidense de Béisbol, cuya historia se cuenta en la película "Ellas Dan El Golpe", también llamada "Un Equipo Muy Especial".

Claramente, es mucho más que un homenaje al béisbol. El museo utiliza el deporte como instrumento de enseñanza y alberga a numerosos programas diseñados para unir el béisbol con el desarrollo de carácter y el entrenamiento. Hay un campamento de relatores para aquellos que quieran seguir una carrera como comunicadores y aprender lo que hace falta para estar frente a una cámara.

¿Pero qué es lo que el mismísimo Yogi cree que ha aprendido del Centro de Aprendizaje y Museo Yogi Berra?

"Que el béisbol es un gran juego, y que se puede aprender mucho mirando", dijo Berra. "Seriamente, esperamos que ellos aprecien mucho el hecho de que el respeto y la honestidad son tan importantes hoy como lo fueron siempre. Con todos nuestros programas, éstos son los valores que acentuamos continuamente".

El director del museo, David Kaplan, concuerda.

"La educación de carácter que ofrecemos aquí está dirigida a gente de todas las edades, y realmente es único", dice Kaplan. "Todo lo que hacemos, todos los programas que ofrecemos, todo está integrado a los valores de Yogi. No es solamente un oxímoron: béisbol y carácter son dos cosas que van juntas".

Y no olviden esto: Berra estaba en el mejor momento de su carrera cuando Dwight D. Eisenhower era presidente y las cenas precalentadas para mirar televisión estaban en boca de todos (literalmente). El museo tampoco olvida eso. Desde la mezcla de música que incluye clásicos que hacen mover los pies, como Frank Sinatra y Dean Martin, hasta los temas visuales de las exhibiciones, los visitantes son transportados en el tiempo a la época en que la Guerra Fría transitaba la parte más gélida de su largo recorrido.

Todo parece funcionar. Desde el cliché, como un Oso Yogi de peluche que se exhibe como muestra del impacto de Berra en la cultura popular, hasta lo curioso (como el órgano que el famoso Eddie Layton usaba para tocar motivos musicales de béisbol en el viejo Yankee Stadium) es un popurrí de sonidos y paisajes.

Lo más impresionante es el modo en que este espacio de 7.200 pies cuadrados captura la atención de gentes de todas las edades. Los jubilados que vienen en autobuses desde las comunidades de retiro de las cercanías, y los jóvenes que vienen con sus uniformes de Pequeñas Ligas se acercan a los vidrios para mirar todo de cerca.

La belleza de este museo es que trasciende al hombre, e incluso al béisbol. Mientras que resulta interesante el enterarse de que, a comienzos de la década de 1950, Berra se pasó parte del receso entre temporadas ganando dinero como vendedor de trajes en una tienda y anunciando cigarrillos en un aviso publicitario, el museo realmente trata sobre una era y un tiempo en particular. Antes de que los esteroides mancharan el juego y los periodistas se preocuparan por poner o no asteriscos en los libros de récords, el terreno de béisbol era una fuente de orgullo nacional. De muchas maneras, el desarrollo del juego reflejó el crecimiento de la nación.

"El béisbol cuenta muchas historias, mucha historia estadounidense", dijo Berra. "Ningún otro deporte se remonta hasta la Guerra Civil. El juego refleja muchos cambios grandes en nuestra sociedad, como la integración, cosas así de grandes".

Pero a la sombra de la ciudad de Nueva York, la historia del béisbol en el Centro de Aprendizaje y Museo Yogi Berra es innegablemente la historia de los Bombarderos del Bronx y quizás la del jugador más querido en la historia en vestir el ilustre uniforme rayado.

"La historia que se cuenta es, en gran parte, la historia de los Yankees", afirma Kaplan. "Uno puede verla aquí a través de los ojos de Berra, y puede aprender mucho de este juego y de nuestro país. ¿Qué más se puede pedir?".

Kristian Dyer es un escritor independiente de Denville, N.J., y escribe para el diario Metro de la ciudad de Nueva York